Aquella Habana, de hace 78 años

AYER Y HOY: MIRANDO A CUBA

Aquella Habana, de hace 78 años

  • Entonces, aquí estuvo en chirona La Toña
    Entonces, aquí estuvo en chirona La Toña

¿Estuvo presa Toña la Negra en la capital cubana? (Sí. Del asunto ya nos ocuparemos más adelante).

En esa Habana el Teatro América presenta, con merecidos bombos y platillos, a la declamadora cubana Carmina Benguría, ella que, desde jovencita, iban a visitar Gabriela Mistral o Juan Ramón Jiménez. La publicidad subraya que aquella afamada artista estará en escena durante nada menos que veinte minutos.

Mientras, las pildoritas Carter recuerdan a las mujeres biliosas las dificultades que les ocasiona su mal carácter. Y que gracias al medicamento podrán conseguir compañía masculina.

El Ministerio de Trabajo —como no tiene nada más edificante que hacer— prohíbe la venta de carbón los domingos. Por su parte, simultáneamente, la Jefatura Local de Salubridad denuncia ante el Juez Correccional que tres peleterías están incumpliendo el decreto (¡presidencial!) que exige a las damas, para probarse zapatos, llevar medias. (En un país donde la gente se está muriendo como moscas por desnutrición, parasitosis… y desesperanza).

Nace en la lejana Santiago de Cuba, William Soler, quien, aún adolecente, iba a ser martirizado por los hachepés de la tiranía batistiana.

El periódico El Mundo ofrece a sus lectores su horóscopo, donde nos dicen que, gracias a que Neptuno está en la casa de Acuario, vamos a poder conquistar el amor de esa trigueñita del doblar de la esquina, por la cual hace años suspiramos. O que no nos van a disparar una cesantía. Firma la columna un astrólogo con nombre casi igual al de un pirata: Frances Drake.

Lecuona, en el Teatro de la Comedia, brinda al respetable una selección de sus operetas.

Regresa Wifredo Lam a Cuba y el clima cultural aquí imperante le parece deplorable.

En aquella Habana, un grupo de espiritistas se apresta a partir hacia Camagüey. Son delegados a su congreso nacional, donde el plato fuerte será una conferencia del doctor Cárbel, titulada “Ciencia y Espíritu”. Mientras tanto, los rosacruces están advirtiendo sobre la verdad de los presentimientos, que llaman “susurros del ser”.

Durante un vuelo de instrucción se accidenta un avión Curtiss, en las afueras de La Habana, junto al central Toledo. Mueren el piloto instructor y su alumno.

Entre los cubanos, habitualmente machistas hasta los mismísimos… tuétanos, causa escándalo lo que informan las agencias de prensa: uno de los primeros casos de transexualismo: Richard Richard se ha convertido en Barbara Richard.

La habanera sastrería El Sol ofrece sus trajes anatómicos (no hacía falta el sastre tomándote medidas: todo lo lograban con una foto de alta resolución). Y la empresa Colgate promete diez pesos por el mejor poema de cuatro líneas donde se explique por qué, la suya, es mejor la crema de afeitar mentolada.

El poetazo Agustín Acosta da a conocer Últimos intantes.

Mientras… bueno… mientras sucede lo de La Toña.

      Un escandalazo

En esos días Tiscornia—al otro lado de la bahía capitalina— se atesta con unos trescientos fugitivos de la contienda europea. Allí hay lo mismo un sombrerero francés que un antiguo general prusiano.

Y de pronto aparece, en aquel campamento de extranjeros indeseables, un personaje conocidísimo. Su permiso de estancia en el país ha expirado. Era María Antonia del Carmen Peregrino Álvarez.

¿Cantó La Toña en Tiscornia para sus compañeros de infortunio? No lo dicen los viejos y apolillados folios que estoy consultando. Así que tú y yo, amable lector, nos quedamos con esta duda, que nos llega desde La Habana de hace 78 años.