El traductor literario con el apoyo de un editor

NATURAL DE CAIBARIEN

El traductor literario con el apoyo de un editor

  • La perestroika, escrito por Hans Modrow, fue el reto. Foto tomada de Internet
    La perestroika, escrito por Hans Modrow, fue el reto. Foto tomada de Internet

A principios de la feria pasada, mi amigo Jesús Írsula recibió la tarea de traducir un libro importantísimo, me refiero al texto La perestroika, escrito por Hans Modrow, el último secretario general que tuvo el Partido Comunista en la RDA.

Luego de finalizar la traducción a Írsula se le ocurrió que yo, escritor y editor, trabajara el texto. Ello trajo consigo varios encuentros e intercambios de reflexiones acerca de cómo hacíamos para que el libro fuera asequible al público lector cubano. El final de este empeño trajo consigo que Jesús ganase ese año el Premio Nacional de Traducción Literaria por la perfección de ese texto.

Luego de eso vino un cuento, de una autora alemana que fue traducido por Jesús y editado por mí, y luego publicado en la Revista UNION de la UNEAC con una buena aceptación.

Un tiempo después, y por estas cosas del destino, tuve que trabajar un texto de otro escritor alemán, me refiero a Jens Wellrave. Estos cuentos evidentemente estaban traducidos por un traductor no literario, y ello me trajo miles de conflictos lingüísticos que traté de resolver de la mejor manera.

En otra ocasión trabajé otro texto de Jens, esta vez traducido por un traductor literario, que también es un excelente escritor, a pesar de su juventud y que aún estudia la carrera en la Universidad de la Habana, y aquello fluyó como un buen trago de ron cuando el cuerpo y el alma lo necesitan. El trabajo fue casi perfecto.

Les cuento todo esto porque creo dos cosas básicas: la primera, que el trabajo de traductor literario debe ir avalado por un trabajo editorial final, e incluso por la atención de un corrector, que no existe por gusto. (Recuerden que mientras más profesionales revisen un texto, mejor final tendrá). Y que el editor no puede además hacer el trabajo del corrector de estilo.

En segundo lugar, que el traductor literario debe trabajar intensamente por dominar las complejidades del idioma español y de la literatura escrita en ese idioma. Observen que no hay escuelas para escritores y si para todas las otras manifestaciones artísticas conocidas, y ello se debe a que el escritor se hace leyendo, y leyendo buena literatura, básicamente a los clásicos. Y aprehendiendo, así con h, es decir, “copiando descarnadamente” las maneras en que los grandes autores logran sus grandes obras. Creo que sería una buena opción para ustedes, traductores literarios, que juntemos nuestros esfuerzos, porque la vida nos une, y debemos estar como decía Martí: “como la plata unida a las raíces de los Andes”.