Del Cuartel de la Montaña a La Habana: testimonio de un exiliado republicano (I)

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Del Cuartel de la Montaña a La Habana: testimonio de un exiliado republicano (I)

  • Nos dejó entre otras historias de vida una memoria breve, pero medular, que dio en llamar Del Cuartel de la Montaña al Quinto Regimiento. Foto tomada de internet
    Nos dejó entre otras historias de vida una memoria breve, pero medular, que dio en llamar Del Cuartel de la Montaña al Quinto Regimiento. Foto tomada de internet

El andaluz Manuel Carnero Muñoz fue precursor de la Segunda República Española; periodista de izquierda; durante la Guerra Civil fundador y comandante del Quinto Regimiento; y más tarde reconcentrado en los campos de refugiados en Francia. Conoció  un exilio militante de treinta y seis años en Cuba y casi medio siglo de residencia en la Isla, donde fundó una generosa familia y fomentó una impronta profesional y espiritual como otros muchos de sus compatriotas y compañeros de causa,. Durante casi toda su estancia en la mayor de las Antillas, fue redactor, editor y director de publicaciones periódicas republicanas, de las que fue colofón España Republicana, un quincenario que resultó emblemático de ese éxodo anti-franquista. Fui testigo de su consagración a esa aventura editorial y de vida. Él representó uno de los incontables ejemplos significativos de la diáspora republicana en América Latina, una emigración que se integró a sus países de adopción, donde fueron acogidos como hijos legítimos, avalados por una lengua, una identidad y una vocación ciudadana común.

Carnero, quien además contribuyó en general al periodismo de su patria de acogida, tanto en su oposición a la dictadura de Fulgencio Batista como en su identificación posterior con los postulados de la revolución triunfante, nos dejó entre otras historias de vida una memoria breve, pero medular, que dio en llamar Del Cuartel de la Montaña al Quinto Regimiento. El testimonio de este protagonista casi anónimo, sus recuerdos de un capítulo fundamental de la Guerra Civil, y su posterior exilio cubano, que lo llevó a integrarse a un país que sintió auténticamente como suyo, son las motivaciones de este texto que propongo para reconocernos en la memoria histórica y divulgar en parte “la intrahistoria” de una de esas silenciosas existencias que, sin embargo, hicieron aportes hoy casi completamente ignorados.

Mi agradecimiento a Jorge Domingo Cuadriello, amigo de muchos años y estudioso como nadie del exilio republicano español en Cuba, por la ayuda y la puntual información que han nutrido estas páginas. Y a la Fundación Nicolás Guillén por la posibilidad de darlas a conocer en las dos patrias del miliciano y el periodista.

Manuel Carnero Muñoz nació en diciembre de 1911 en Andújar (Jaén, Andalucía), tierra de aquellos “andaluces de Jaén, aceituneros altivos”, al decir de uno de sus poetas preferidos y su compañero de lucha, Miguel Hernández. Manuel Carnero Escribano, su padre, era profesor de Instrucción Pública; su madre, Dolores Muñoz Sevilla, se dedicaba a sus labores[1]. Poco se sabe de su niñez y del resto de su familia[2] en esa época; solo que cuando tenía diez años junto a los suyos se estableció en Madrid. Realizó estudios de derecho en la universidad madrileña, y desde su primera juventud se relacionó con el ideario marxista. Su carácter rebelde lo llevó a unirse a cualquier iniciativa en donde pudiera desplegar su simpatía por las causas que consideró justas.

En 1930 junto a un grupo de obreros y estudiantes funda el semanario Rebelión, de corte marxista, y en ese año, en su primera acción voluntaria, se une al capitán Fermín Galán, quien organizó, junto a otros oficiales y ciudadanos rebeldes, la sublevación de Jaca, iniciada con la proclamación de la República desde los balcones del ayuntamiento y con el nombramiento de la primera alcaldía republicana. Organizan dos columnas que parten hacia Huesca, pero esta acción fracasa y Galán es fusilado.

En 1931 el advenimiento de la Segunda República Española lo encuentra trabajando en los diarios El Sol y La Voz, y también en la agencia informativa Febus. En este año ingresa en el Partido Comunista de España. En 1933 trabaja como secretario de redacción en el diario El Imparcial. En 1935 el Comité Provincial del PCE crea el semanario Pueblo donde se desempeña como redactor jefe. En 1936 forma parte del grupo que funda el 5º Regimiento de Milicias Populares, y hasta 1939 está al mando de distintas unidades militares.

En el colegio salesiano de Francos Rodríguez, cuyas instalaciones comenzaron a funcionar como centro de operaciones, se iban juntando voluntarios deseosos de colaborar en la defensa de Madrid. Entre unos y otros, comunistas, socialistas, anarquistas, librepensadores, republicanos todos ellos, nació el embrión de lo que sería más tarde el Quinto Regimiento. Allí acudió Carnero, junto a otros compañeros con los que había combatido en Jaca y ayudó a la instrucción militar de obreros y campesinos. “Creció el número de alistados, según se fueron desarrollando las acciones bélicas […] pasando de 6,000 a 20,000 milicianos entre los meses de agosto y noviembre. Para finales de julio ya habían partido al frente al menos unos 1,000 miembros, mientras una gran parte permanecía en la retaguardia bajo instrucción o en otras misiones”.[3]

El joven estudiante de convicciones revolucionarias fue uno de los protagonistas de esa epopeya, que más de cuatro décadas después evocaría en entrañable crónica. Una información, tal vez por especulativa poco conocida, la recoge el sitio digital http://enciclopedia.elgrancapitan.org/index:“Surge el Quinto Batallón de Milicias que organizó el 19 de julio el comandante Fernández Navarro. Su fundador y primer dirigente fue Enrique Castro Delgado[4], quien a las pocas semanas dejó paso a Vittorio Vidali (comandante Carlos Contreras), como líder de la organización. Sin embargo, parece que quien tuvo la idea de formar esta unidad fue un estudiante comunista llamado Manuel Carnero Muñoz[5]. La denominación se debe a que la guarnición de Madrid tradicionalmente se componía de cuatro regimientos”[6]. Participaría después en diversas acciones de combate y propaganda, y termina la guerra como mayor de infantería, 2º Jefe de Estado Mayor del XII Cuerpo de Ejército y su jefe de información.

Notas:

[1] Juan Rubio Fernández: “El amigo de Fidel en Andújar”: (Diario Jaén, 23 de marzo 2018, versión digital).

[2] Posteriormente un sobrino suyo, Guillermo Carnero Arbat, hijo de su hermano menor, Guillermo, quien fuera capitán del ejército de la república, sobresaldría en las letras españolas contemporáneas como poeta, ensayista, e integrante de la corriente de los “Novísimos”.

[3] Juan Rubio Fernández. Ob. cit.

[4] Manuel Carnero fue uno de sus hombres de confianza.

[5] “De hecho, hay quien afirma que el “alma mater” de este cuerpo de ejército popular fue el propio Carnero” (citado en nombresparalahistoriadeandujar.blogspot.com/2016/)

[6] Quinto Regimiento. De Enciclopedia Militar El Gran Capitán. http://enciclopedia.elgrancapitan.org/index.