Alberto Ruiz: el estilista del bolero coloquial

Alberto Ruiz: el estilista del bolero coloquial

  • Conjunto Kubavana creado por Alberto Ruiz. Foto tomada de Ecured
    Conjunto Kubavana creado por Alberto Ruiz. Foto tomada de Ecured

Los boleristas tienen una manera de cantar, apoyados en el toque martillado del bongó, aunque cada uno trata de dar su propio “toque” especial, es lo que los franceses llaman “touché”.

Alberto Ruiz, nació en La Habana, el 14 de septiembre de 1913 y falleció en esta ciudad el 4 de junio de 1978. Fue el iniciador del bolero coloquial, un estilista que influyó a muchas de las grandes estrellas que después aparecieron.

La voz de Alberto Ruiz

El especialista de música cubana Cristóbal Díaz Ayala considera que Alberto crea el estilo de cantantes de conjuntos que después triunfaron en su carrera. Senén Suárez recuerda que Alberto contaba con un repertorio especial, y una pequeña voz que colocaba bien, de una manera romántica. Las seguidoras vivían encantadas con esa voz, y toda la gente admiraba la novedad”.

Helio Orovio lo explica así: “Era una voz pequeña, pero bien timbrada, muy agradable al oído. Se movía con un registro muy amplio, muy flexible, dúctil. Poseía una excelente colocación y su manejo vocal general era perfecto. Dueño de una correcta dicción  y un buen fraseo, afinación absoluta: Dejó escuchar siempre un estilo melodioso, de notable fuerza expresiva. Cultivó la guaracha, el son urbano habanero, pero donde situó páginas inolvidables fue en el bolero, lo hacía soneado muy sabroso. Su línea se movía entre el crooner, que felizmente no llegaba a ser. En esa cuerda también se desenvolvía el cantante panameño Camilo Rodríguez que vivió un tiempo en Santiago de Cuba. Alberto es el precursor en la manera de decir la canción, conversado, declamado. Fijó el tránsito hacia el estilo coloquial en el cancionero. Prefiguró el Feeeling. Inició el camino de  los intérpretes vocales del bolero filineado en los conjuntos musicales cubanos. Hizo un arte rumbateado, ya que en él nunca sonó falso y rebuscado. Es considerado un fundador en muchas facetas de nuestra música popular. La mayoría de los intérpretes vocales caminaron tras su huella. Anteriormente existía un modo lírico, engolado, influido de los tenores esquemáticos. Alberto va más allá que esos tenores, que los trovadores y los crooners norteños, es otra cosa muy diferente, otra vertiente, con ese deje especial, esa gracia bien criolla. Detrás de su estilo está el ritmo mulato (mestizo), fusionado con el tempo del bolero, en el sentido melódico nacional; un estilo clásico de la manera de cantar el bolero”.

Por esas cualidades creativas de Alberto, Orovio demuestra la influencia en Roberto Faz que perfiló ese estilo. Carlos Querol, especialista en la voz segunda. Alfonsín Quintana con su sello en Los Jóvenes del Cayo. Nelo Sosa, ortodoxo en esa línea. Mario Recio en su introducción en los tríos. Celio González fiel a esa escuela. René del Mar con su rubateo. Pepe Reyes y Fernando Álvarez por la vía del crooner. Roberto Sánchez, en la misma fila y hasta el mismísimo Vicentico Valdés con ese regodeo sonero, elástico.

Alberto fue cantante y director de orquesta, comenzó en orquestas típicas como la Fantasía, Raimundo Pía. Posteriormente funda su propio conjunto Kubavana, algunos lo sitúan en 1937, Helio Orovio lo ubica en 1942, es la fecha más posible, tomando en cuenta que los conjuntos comienzan a proliferar a partir de 1940. “De la fecha exacta no hay datos –me dice el musicólogo de Santiago de las Vegas–, Alberto Ruiz empleó toda la ganancia sonora de un modo muy peculiar en el formato de los conjuntos de nuevo tipo de la década de 1940”.

Alberto Ruiz logra reunir en el Kubavana un notable grupo de instrumentistas: trompetas Alejandro Vivar y  Alfredo Armenteros (Chocolate) –sustituidos después por Alfonso Salinas y Floriano González–; en el piano Ñico Cevedo (no Acevedo); contrabajo; bongó Roberto Valdés, luego entró en la percusión Armando Peraza  y, en diversos momentos figuraron:, Yoyo Cateleiro, el Patato Valdés. Como vocalistas figuraron, junto a Alberto Ruiz: Roberto Faz, Laíto, Mario Recio, y le siguieron Orlando Vallejo, Carlos Querol, René del Mar. Dice Cristócal Díaz Ayala que cuando el conjunto Casino fue a México, el Kubavana contaba con mejores músicos.

El Kubavana, con Alberto Ruiz al frente, se mantuvo durante ocho años en el Zombie Club, el más famoso centro nocturno de La Habana de la década de 1940. Se presentaron  en la radio y por toda Cuba. Grabaron discos que son antológicos y dignos de estudio por los especialistas y los cantantes.

Senén Suárez recuerda ver en muchas ocasiones al Kubavana en el Zombie Club que tenía una tarima giratoria, donde alternaba con  la orquesta de Adolfo Guzmán.

“Mientras la orquesta de Guzmán se iba en feiding, simultáneamente entraba el conjunto Kubavana, aquello le llamaba mucho la atención al público, que esperaba esta aparición de Alberto Ruiz, la cual no duró mucho con el Kubavana, porque después vino en 1945, la 2ª. Guerra Mundial y ya tú sabes. La emisora COCO trasmitía esas presentaciones y  nuestro conjunto, en muchas ocasiones en fiestas particulares nos pedían que hiciéramos una parada, para escuchar al Kubavana por la COCO. Kubavana fue disuelto por la indisciplina y la bancarrota de Alberto Ruiz”.

Orovio asegura que Alberto le vendió el nombre del conjunto por cien pesos a Alfonsín Quintana. Alberto pasó a formar parte de otros conjuntos, como el Casino y el Tropicabana en las próximas décadas.

No encontramos muchas grabaciones de Alberto Ruiz, la radio no se ha encargado de difundir estos cantantes de fundación que muestran los caminos de la canción cubana.