Cuba y los Estados Unidos en la cultura musical

NOSTALGIA MUSICAL

Cuba y los Estados Unidos en la cultura musical

  • Después de 1959, a pesar de la ruptura de relaciones, ambos países han intercambiado su cultura con  encuentros y festivales musicales: Havana-Jam (Cuba-USA), Music Bridge, Concierto por la Paz. Los intercambios cada día crecen. Foto tomada de Internet
    Después de 1959, a pesar de la ruptura de relaciones, ambos países han intercambiado su cultura con encuentros y festivales musicales: Havana-Jam (Cuba-USA), Music Bridge, Concierto por la Paz. Los intercambios cada día crecen. Foto tomada de Internet

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, dijo en su visita a Nueva York que Cuba y los Estados Unidos tienen muchos puntos  de contacto en su cultura. Esos contactos datan de la colonia, los primeros esclavos que huyeron de los colonizadores en Cuba, fueron a parar a Nueva Orleans. La abolición oficial de la esclavitud en Cuba en 1886 y el consiguiente éxodo de negros libres también  influyó en aquellos tiempos.

El investigador Fernando Ortiz escribió que “cuando Nueva Orleáns era española, se comunicaba bastante con Cuba, y de aquí iban guaracheras a cantar junto al Mississippi”.

A La Habana visitaban compañías estadounidenses de minstrels, que ejercieron cierta ascendencia sobre el teatro bufo cubano.

En los inicios del jazz muchos músicos profesionales de Cuba iban al sur de los Estados Unidos, el cornetista Manuel Pérez cubano nacido en La Habana en 1863 es una de las leyendas del jazz. Llegó a Nueva Orleans sobre l890 y en 1898 forma su propia banda llamada Imperial, y luego Onward Band. Después siguió rumbo a Chicago y otras ciudades donde obtuvo un enorme éxito. Helio Orovio lo cataloga como un verdadero precursor del jazz.

Viajó a Chicago y otras ciudades y regresó a Nueva Orleáns a principios del siglo XX.

Los hermanos Tío viajaron a Nueva Orleáns en 1884, se han detectado más de dos decenas de músicos de apellidos españoles entre los primeros jazzistas y que tocaron en agrupaciones criollas.

El ritmo de la habanera influyó en los blues cuando W.C. Handy lo empleó en 1912 en Memphis blues y en St.Louis Blues.

Llegada del jazz a Cuba

En el siglo XIX llegó vino a residir a Cuba Louis Morau Gottschalk. Las primeras influencias directas de artistas estadounidenses en Cuba fueron la visita a La Habana de las compañías de minstrels que ejercen influencia en el teatro bufo cubano.

Sobre la llegada del jazz a Cuba, a partir de 1900 (siglo XX), hay poca información, Leonardo Acosta, más bien habla de la “decisiva década de los años 20”, determinante para el desarrollo y la expansión del jazz y las otras músicas afroamericanas por el mundo entero. Fue una era de bailes foráneos y nacionales que predominaron. Siempre, después de las guerras viene una etapa de euforia, de liberación colectiva masiva y expansiva.

A partir del inicio del siglo XX, Cuba fue inundada de influencias musicales estadounidenses que quizás podríamos buscar en la prensa de la época. Se dice que la imposición económica, exige también la cultura; de todas maneras, los colonizadores terminan fascinados y colonizados por la música del país conquistado, como en realidad sucedió en Grecia y en Cuba, salvando las distancias.               

En 1917 se hacen las primeras grabaciones de jazz, en Cuba poco a poco se fueron difundiendo, así encontramos a las orquestas de Guy Lombardo, Ted Lewis, Rudy Vallee, Abe Lyman, Hal Kemp, Jan Garber, Ted Weem, Paul Tremaine, Vicent López, Paul Whiteman. Música de jazz edulcorado.

Es realmente en la década de 1920 la etapa decisiva en que el jazz estadounidense sigue penetrando en Cuba, especialmente en las clases aristocráticas y en muchos emigrantes extranjeros, europeos y estadounidenses, que se instalan en Cuba. La masa más humilde siempre apoyó su propia música nacional, especialmente en los salones de baile popular.

Década de 1920

En esa década de 1920 es una etapa de proliferación del turismo estadounidense, aparecen los grandes hoteles de lujo con sus cabarets y sociedades burguesas que exigen grandes jazz band, tanto en la capital como en las provincias. Hablamos del Jocker Club en el Hipódromo de Marianao, el Gran Casino Nacional, los hoteles Plaza, Sevilla Biltmore y otros espacios aristocráticos regenteador por estadounidenses. Ellos tocaban para la burguesía la llamada “música de sociedad (society music), ahí se imponían las novedades de música y baile foráneo (one two, two step, fox-trot, charleston). Como decía Leonardo Acosta, era la mal llamada “era del jazz”, en la que los músicos cubanos eran arrinconados y mal pagados.      

Leyendo el libro de Osvaldo Castillo Faílde, “Miguel Faílde”, encuentro como se desarrollaba el panorama de la música estadounidense en la Cuba de la década de 1910. Se habla que desde principios del siglo XX melodías procedentes de los EE.UU. ejercen una notable influencia en nuestra música y bailes. Se refieren al one step, el two step, el fox-trot, el blues, el charleston, el jazz en general.

 “Las quejas eran continuas y ardorosas —sobre todo en la capital— y ya en 1916 los ritmos extranjeros monopolizan los reinados de Euterpe y Tepsicore, proliferando los sitios donde se relegaba a un segundo plano al danzón, quien mantenía su vigencia solamente en sociedades como El Pilar y el Liceo de Jesús del Monte. Era la moda “chic” el dedicarse a lo foráneo, despreciando lo nuestro, que era lo mejor. Y así, veíase en todas partes nuevos tipos o modelos de orquestas (jazz band), que inclusive llevaban nombres extranjeros, tocando música extranjera y desplazando nuestros ritmos orquestales y nuestra música vernácula como sucede en Cuba”.  “Entre el danzón y el two step

No vacilo en la elección

¡Vamos hombre, pues es claro!

¡Me quedo con  el danzón!”

 (El Eco español)

Década de 1930

Desde la segunda mitad de los años veinte, comienza a imponerse la música de Ernesto Lecuona, donde se establecen músicos como Vicente Sigler y Nilo Menéndez. Le siguen Alberto Socarrás, Alberto Iznaga, Mario Bauzá, Desi Arnaz, Anselo Sacasas, Miguelito Valdés, Panchito Riset, Eliseo Grenet, José Curbelo.

Década de 1940

En la década de 1940 los cubanos logran una nueva música: el jazz cubano (latin jazz o afrocubano): Funden los ritmos cubanos con el jazz: El arroz con frijoles unido a las hamburguesas; una verdadera revolución musical que llega hasta nuestros días. En esa vanguardia están

Frank Pérez “Machito”, Mario Bauzá, Chico O´Farrill, René Hernández. Chano Pozo.

Década de 1950

En la década de 1950 el mambo y el chachachá se hacen dueño de los salones de los Estados Unidos. En 1954 la RCA Victor limitó la puesta en circulación de discos sencillos semanales, exclusivamente a mambos. “Los editores musicales y las compañías disqueras se han contagiado con la fiebre del mambo —informaba Variety en 1954—. Han abierto todas las válvulas a la corriente actual del mambo y han inundado el mercado”.

 “El cha cha chá es el rey —proclamaba el crítico musical John Wilson— ha inundado casi todos las fiestas y salones de baile del mundo y en especial de este país. Una cadena nacional de estudios de danza informa que es ahora el baile más popular entre sus estudiantes. San Cooke grabó Every body loves to cha cha chá (Todo el mundo baila el cha cha chá). El ritmo se ha colado hasta en el Grenwich Vilage, zona de rosa de Nueva York. Para ganar popularidad muchas orquestas adaptaron nombres relacionados con la música cubana, el cha cha chá y La Habana”.

En el musical West side story, la pieza principal, María es un cha cha chá. El rey del mambo Pérez Prado grabó cha cha chá, también lo hicieron, Machito y sus Afrocubanos (reyes del latin jazz), Fajardo y sus Estrellas  quien llevó el nuevo ritmo a los grandes cabaret como el Montmartre, el Waldorf Astoria, de New York y hasta Japón llegó con su Sayonara. Nat King Cole grabó El bodeguero de Richard Egües. En esos tiempos, decían los músicos estadounidenses, todo sonaba en cha cha chá.

En la década de 1960 alentados por la nostalgia de la música cubana, se gesta la llamada salsa de Nuveva York, alimentada por los ritmos cubanos: el son, la guaracha, salidos de los conjuntos de Arsenio Rodríguez y La Sonora Matancera y con las influencias de las charangas del chacha chá: Fajardo y sus Estrellas y la Aragón.

Ya en los finales del milenio, el Boom de la salsa cubana (son, guaracha, mambo y rumba), hace renacer el interés por la nueva música bailable de Cuba. A partir de 1998, Los Van Van reciben permiso para tocar en ciudades de los Estados Unidos. A partir de entonces una oleada de bandas de la salsa y la timba cubana, en fin de año alegran las fiestas de los Estados Unidos. Podían encontrar más bandas de primer nivel en Nueva York que en La Habana.

Después de 1959, a pesar de la ruptura de relaciones, ambos países han intercambiado su cultura con  encuentros y festivales musicales: Havana-Jam (Cuba USA), Music Bridge, Concierto por la Paz. Los intercambios cada día crecen.