El son no se escucha muy bien

Nostalgia Musical

El son no se escucha muy bien

  • “El son se escucha muy bien, de San Antonio a Maisí”. Foto de archivo
    “El son se escucha muy bien, de San Antonio a Maisí”. Foto de archivo

La pasada semana el Noticiero Cultural de la TV Cubana dedicó un programa a la difusión del género musical del son. El musicólogo  reconoció que el popular ritmo cubano no tenía en la nación toda la presencia que merece como Patrimonio Nacional. “Tampoco lo tiene en los medios educativos”.

En muchos países la música popular es materia de estudio en las escuelas, en una etapa en México el mambo (cubano) al estilo de Pérez Prado se mostraba en las escuelas. El Tango en Argentina y así en muchos países se defiende la música de fundación.

Las músicas tradicionales no han tenido en Cuba el tratamiento que merecen, ni siquiera en los conservatorios musicales se adiestran a los estudiantes en las música populares nacionales.

En las emisoras de radio y TV no existen regularmente programas dedicados a los formatos instrumentales tradicionales (sextetos, septetos, conjuntos de sones, charangas). Cuando lo hacen –esporádicamente- los presentan doblando las canciones, entonces resulta contraproducente, anticuado y hasta ridículo. Esas agrupaciones en vivo, en determinados bailes o teatros causan gran impacto a los visitantes y a los propios cubanos. En una ocasión estaba tocando el Buena Vista Social Club en el Centro de Investigación y Desarrollo de la Música Cubana (CIDMUC), en G entre 23 y 21, en El Vedado y, todos los que pasaban se quedaban para saborear la sabrosa música tradicional cubana; lo cual demuestra la aceptación que puede tener esa música en vivo, con el embrujo que provocan los tumbaos y montunos cubanos, con las inspiraciones soneras, estribillos y coros que son tan atractivos internacionalmente.

Todos estos formatos y músicas tradicionales siguen escuchándose y disfrutándose por los latinoamericanos y demás extranjeros.

Las direcciones musicales, como norma y como meta, debieran propiciar “plantillas” (permisos de agrupaciones) conformadas solamente por jóvenes, con vistas a modernizar los ritmos cubanos. Por supuesto que, esas agrupaciones deben llevar las orientaciones de los experimentados. Recordemos en 1980 el grupo Sierra Maestra al ganar un concurso de TV Todo el mundo canta, recibieron la ayuda de Rafael Ortiz, Carlos Embale y lázaro Herrera del Septeto Nacional Ignacio Piñeiro. Uno de esos integrantes Juan de Marcos González, 25 años después fue el quien ideó el proyecto de la orquesta Afro Cuban All Stars, que propició el fenómeno del Buena Vista Social Club.

Debemos sembrar para recoger, hacer un  plan de rescate, un diseño de redención de los ritmos tradicionales cubanos. Para eso están los concursos de la TV, ahora nuevamente de moda por RTV Comercial.

Hay que hacer todo lo que se pueda promover, crear y apoyar para que los jóvenes  se encuentren con los formatos y los ritmos cubanos. ¿Cómo Juan Formell hubiera podido entender la música tradicional y el formato de charanga sin entrar en una orquesta como la Revé de 1967?

Después el propio Formell revolucionó hasta sus cimentos el formato y la música bailable contemporánea. Hay que provocar a la juventud, estimularla, crear nuevos líderes de la música nacional contemporánea.

Esta es una tarea para el Instituto Cubano de la Música que, por cierto, cuenta con un  Departamento de Desarrollo. Entonces podremos decir como el compositor César Portillo de la Luz: “El son se escucha muy bien, de San Antonio a Maisí”.