Me boté a la habana

NOSTALGIA MUSICAL

Me boté a la habana

  • Barrio Chino. Foto Internet
    Barrio Chino. Foto Internet

Como decía el cantante Abelardo Barroso cuando cantaba “Me boté a Guanabacoa”, yo, el pasado sábado 19 me boté a La Habana para saber cómo andaban los proyectos de la reconstrucción de la ciudad para el V Centenario.

Comencé por el Barrio Chino, donde se hace una renovación muy prometedora como merece una de las zonas de leyenda que ahora cumple, más o menos, 160 años de creado.

Toda el área llamada “El Cuchillo” que entronca con las calles de San Nicolás y Rayo, se está restaurando completamente. Algunos de los espacios derrumbados se restauran, en uno de ellos estará el Bon Sai, para la venta y exposición de bon sai, venta de helados y de especies.

Los restaurantes Gran Dragón atendido por Félix Jo; le continúan Guan Zhou de Carlos Alain; Fénix Dorado dirigido por un descendiente llamado Villavicencio; Ton Po Laug, administrado por Samuel Carlos Alai; Tientan (Templo del cielo) de 1997, bajo la gerencia de Roberto Vargas Lee y Tao Qi de Shanghái (1969), El Toi Sen, Toan Juan, El Tigre Amarillo, La Muralla, una de las más atractivas, prepara un restaurante que espera reanimar el famoso “arroz frito” tan degustado por presidentes, intelectuales y gente muy pobre. También preparan un proyecto social para niños que aprenderán el oficio de cocinero. No faltará una panadería y dulcería.

Por la zona de la calle Zanja, entre San Miguel y Galiano, se rescata un derrumbe para convertirlo en el café Floristería. Engalanan esta calle el Joimén, La Juliana y otros. Uno de los proyectos más esperados es la creación del parque San Fan Kong, que será un soberano mercado.

Por la zona de la calle Zanja, entre San Miguel y Galiano, se rescata un derrumbe para convertirlo en el café Floristería. Engalanan esta calle el Joimén, La Juliana y otros.

Otra de las tareas grandes es la creación del parque San Fan Kong, que será un soberano mercado.

Lamentablemente el restaurante, situado en la calle Rayo, entre Zanja y Dragones, El Pacífico, no entró en los planes de la restauración del Barrio Chino. El edificio, data de 1920, fue el restaurante chino más famoso de toda América Latina, era visitado por Fidel Castro, Raúl Castro, Camilo Cienfuegos, Benny Moré, Pérez Prado y medio mundo.

En el mismo lugar donde estaba el Restaurante El Pacífico, ahora se encuentra el Institutito Confucio, inaugurado en el 2009, bajo la dirección del Dr. Arsenio Alemán en esta institución se ofrecen clases de chino, posee una excelente biblioteca con libros de comida china escritos en inglés. Abierto de 8:00 AM a 8:00 PM.

Bien pudieran utilizar el piso más alto o adicionar un quinto piso que se derrumbó, para reproducir el restaurante desde donde se veía toda La Habana y la entrada de los barcos por la bahía.

Siguiendo por los caminos del Barrio Chino, en la calle San Miguel se encuentra el proyecto Arte Continua, en Rayo 108, entre Zanja y Dragones, perteneciente al Centro Nacional de Artes Plásticas y cuenta con una galería en colaboración con la Galería Arte Continua de Toscana, Italia. Posee sala de video y se restauró desde el 2015.

Después de recorrer el Barrio Chino seguí camino hasta el Bulevar de San Rafael, que ya se encuentra en una fase final con el apoyo intenso de la Brigada Blas Rosa. El parque Fe del Valle ya está casi concluido, en espera de los asientos, cuenta con nuevos árboles sembrados. Un parque en más de medio siglo nunca llegó a resolver los necesarios árboles frondosos para convertir ese espacio en un oasis de sombra para el caminante apresurado. Terminó siendo un espacio para alcohólicos y deambulantes. Esperamos que ahora tenga su guarda parque, como en todas partes del mundo, y, que no permita utilizar los bancos como hotel de paso, ni tampoco espacio para ingerir alcohol, prohibido en todas partes del mundo.

Este nuevo bulevar ha sido, por lo visto, bien pensado, con todo el apoyo gubernamental, como merece uno de los lugares emblemáticos de la ciudad.

Para terminar, hago un señalamiento, no encontré ningún espacio dedicado concretamente para que los jóvenes encuentren lugares para su recreación cultural tan exigida y pedida por el pasado Congreso de la Uneac. El Ministro de Cultura Alpidio Alonso pidió encarecidamente espacios para que nuestros jóvenes tengan lugares dónde ir y pasar el tiempo edificante para escuchar música, bailar y hacer todas las sosas apropiadas que los jóvenes acostumbran en su tiempo libre.

¿Hay algo mejor que la práctica de bailar entre los jóvenes, sabíamos que el baile es salud mental, gratificación social y verdadera cultura popular identitaria?

Este es un tema que lleva capítulo especial en otra crónica o artículo, acerca del aprovechamiento de los espacios apropiados para que los jóvenes puedan pasar su tiempo sin aburrirse, haciendo lo mejor que puedan hacer.  

¿Cómo es posible que tengamos espacios tan convenientes y apropiados como el del antiguo cine Continental (Arte Continua), en Rayo y Zanja?, Un centro tan apropiado y amplio para que se escuche y baile, para que los jóvenes de hoy día se encuentren con sus pariguales, con sus intereses. Para que no necesariamente tengas que consumir alcohol tan tóxico y degusten otras bebidas más sanas y amables como el té, los cocteles, los jugos naturales. (La generación de los 60 no necesitaba tomar alcohol para divertirse).

El otro centro tan apropiado para escuchar música, bailar y compartir es el antiguo cine Rex y Dúplex que tuvo una restauración capital a un alto costo,  y ahora se emplaza como otra galería. Han llenado de galerías la ciudad. Solamente en el área del bulevar existen alrededor de cinco galerías que exponen una o dos veces al año y en las que, me dicen algunos, la gente va, simplemente a tomar un  trago y estar en el figurao’. Mientras tanto, casi todo el año estas galerías están ociosas, gastando sueldos al erario público.

De acuerdo, llenemos de galerías la ciudad, pero hay que animarlas, darles vida, darles una utilidad más integral para los jóvenes.

 Hay que aprovechar todos los espacios, es algo urgente. No podemos tomar los mejores centros culturales para que, una o dos veces al año se hagan exposiciones para asistentes que ni miran las obras inasequibles.

 Si el Ministro de Cultura se preocupa porque nuestros jóvenes no tienen espacios para la recreación, esta es la mejor manera de ir resolviendo el problema más grave de la juventud de hoy. Por supuesto que estoy hablando de lugares totalmente gratuitos para la Juventud.

 Ya la ciudad de Santiago de Cuba está poniendo en práctica algunas fórmulas de pago para los estudiantes, además está colocando las artes en la calle, para todos. La calle Enramada, hasta la Plaza de Martes es diversión cultural, música, exposiciones, ventas, comidas, música y baile. En los teatros, solamente caben un 5 % de la población. El arte y la cultura, como pidió el Presidente Miguel Díaz-Canel debe ir a la calle.

El asunto no es llenar de lugares de esparcimiento, de restaurantes, de caferías, de centros nocturnos, inaccesibles para los jóvenes sin dinero. No olvidemos que los jóvenes estudian y no perciben sueldos, a veces ni sus propios padres pueden procurarle dinero para pagar diez cuc en discotecas llenas de humo, ruido y alcohol.

Lo que más les interesa a los jóvenes es estar entre amigos, practicar la tradición oral que nos viene de siglos, escuchar su música, bailar para animar la vida, para darle alegría al corazón, parafraseando a Fito Páez. Estoy hablando de la prevención de la salud mental de la juventud. “Arriba corazones”.

(Esto continúa)

lamcronista@gmail.com