Una música recorre el mundo

NOSTALGIA MUSICAL

Una música recorre el mundo

  • Música cubana. Foto Internet
    Música cubana. Foto Internet

Hace 80 años exactamente, en 1939 el músico Emilio Grenet escribía: “Nuestra música ha invadido todos los ambientes y vivido en todos los climas, asimilada por ese pueblo que es una misma alma en todas las latitudes y que capta y acoge, como cosa hermana, todo aquello en que reconoce su propia y legítima calidad”.

Sin embargo, el propio Grenet consideraba que “el pathos del alma que le dio origen, se desconoce, y aun, que una gran parte del mundo que canta lo cubano ignora la procedencia de nuestro ritmo que se les ha infiltrado”.

Por parte de muchos cubanos, desde aquellos lejanos tiempos de hace 80 años, también desconocían la esencia de nuestra música y eso, en algunos casos ha llegado hasta nuestros días.

En cierto que, en aquellos tiempos, en los EE.UU., los ritmos cubanos, que eran muchos, les llamaban “rumba o rumbita”. Muchos veían a los ritmos cubanos como untropicalismo dulzón y adormilado, la cadencia y el ritmo pausado de la habanera y el danzón.

Por ese motivo, el presidente Miguel Díaz-Canel “No hay una política cultural para el sector estatal, para el turismo y otra para el privado. Cuba es una potencia cultural, pero defiendo, sobre todo, que el turismo no solo lleve a los artistas a sus instalaciones, sino que propiciemos una intensa actividad cultural en todas nuestras ciudades y zonas turísticas que, a la vez enriquezca la vida cultural en todas nuestras ciudades y zonas turísticas que, a la vez se enriquezca la vida cultural del pueblo, atraiga y conquiste al visitante”.

La música cubana hay que mostrarla en su verdadera autenticidad, esa música, transformada con el tiempo por los jóvenes, también puede ser hecha con sinceridad y naturalidad, a consecuencia de que no arrastre oscuridad, como decía Alejo Carpentier.

Como se pidió por el presidente cubano, “hay que sacar la música a la calle”, hay que mostrarla al visitante, a los cubanos, a todos. Recuerdo que, en una ocasión la orquesta Buena Vista Social Club, estaba haciendo una presentación especial en el Cidmuc (Centro de Investigaciones y Desarrollo de la Música), en G entre 21 y2 23. Todos los que pasaban por allí se detenían: jóvenes, adultos, visitantes damas y caballeros. La música era tan sabrosa que invitaba y obligaba a escucharla y disfrutarla. La música se descubre cuando se escucha en la calle, donde mismo nació y se desarrolló. La música a la calle, de donde vino de lejanos tiempos.