Del Atlantic al ICAIC

Del Atlantic al ICAIC

  • Esta esquina es reconocida como centro del arte cinematográfico en Cuba. Foto de archivo
    Esta esquina es reconocida como centro del arte cinematográfico en Cuba. Foto de archivo

Estos festejos por los 60 años del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) estimulan muchos temas, y uno de los que menos han tratado los expertos es la sede que ocupó desde aquel histórico 24 de marzo de 1959, cuando se promulgó la ley que lo fundaba, hasta la actualidad, en ese edificio que hoy le conocemos y que ya reinaba en esa comunidad que es 12 y 23 desde 1955 cuando se construyó como edificio Atlantic, en calle 23 # 1155 entre 10 y 12, para enseñorear en esa comunidad 12 y 23 para sus raigales comunitarios, y no 23 y 12, como le irían llamando los extracomunitarios que aquí re-nombrarían al cine 23 y 12 desde 1953 (era cine Astor desde 1941) y la galería 23 y 12 como la inauguró el 17 de abril de 1981 el entonces Ministro de Cultura Dr. Armando Hart Dávalos, y que quedaría también en función del cine (aunque no exclusivamente) para exponer los afiches de cine durante los festivales y otras necesidades cinematográficas.

O sea: el Atlantic se funda en una comunidad 12 y 23 que ya entonces, era tradicional emblema en Cuba como centro de población flotante desde que la anunció la necrópolis de Colón inaugurada en 1871, cuando abrió sus puertas aquí en 1904 a la breve pero trascendente calle 12, por la que comunicaría con el relevante Vedado Tennis Club al norte costero. Así de importante era esa calle 12, que facilitó esa comunicación Norte-Sur, incluso, mediante tranvía eléctrico (a pesar de no llegar a 1.5 kilómetros) y mediando luego la otra calle importante antes que 23: 17, que también con tranvía eléctrico desde 1914 se extendería a la costa Este y aquí se podía trasbordar para evitar caminar de más. Ambas calles trascendían más que 23 entonces, cuya importancia inició cuando el puente de 23 contactó allende el río desde 1909 pero sobre todo, con el apogeo de La Rampa desde 1947, y por tanto la esquina y su comunidad consecuente eran (y son para sus comunitarios) 12 y 23 y no 23 y 12.

Ya para entonces, a la entrada del cementerio y sus inmediaciones habían emigrado los hispanos y sus descendientes (y luego los chinos) que se sentían desplazados del reparto San Antonio Chiquito entre el cementerio y Paseo, donde perdían su relativa elite por los vecinos de La Timba (allende Paseo) y de la antigua Pelusa (entre el Castillo del Príncipe y la actual Plaza de la Revolución) desde los años 30-40 para luego construir la Plaza Cívica, y aquí proliferó 12 y 23 con florerías, marmolerías y otros negocios fúnebres y su consecuente vida comercial y de servicios, incluido el restaurante Pekín donde de los bajos de la oficina de los Sañudo se había fomentado un fuerte negocio de alquiler de carros para bodas, bautizos y entierros, y la fonda (fiambre) china donde al instalarse el ICAIC en el edificio Atlantic, hasta hoy comenzó a radicar la óptica Atlantic en diagonal (23 # 1206 entre 12 y 14, al lado del cine 23 y 12), la misma que hasta entonces había compartido en el edificio homónimo con oficinas y con el cine Atlantic con 500 asientos, que a la sazón hizo competencia a su predecesor en la comunidad, el 23 y 12.

El ICAIC mantuvo el cine Atlantic conocido entonces como Cinemateca (de Cuba) con programación especializada de alto interés y por tandas, hoy cine Charles Chaplin desde la visita de su hija Geraldine entre tantísimas personalidades de todo el orbe que lo han visitado, con su Sala de Vídeo Charlot, una de las primeras tras las de 23 y M (acotadas al hotel Habana Libre) y las del cine Yara, y más recientemente, Sala 3D (3era. dimensión). En aquel cine Atlantic se estrenaron filmes como Fan fan la Tulipe y Nana (casi de las exclusivas de capa y espada en el cine francés) a los que asistieron el director Jacques Charles y su esposa actriz de Nana y gran diva francesa que precedió a Brigitte Bardot, Martine Carole; a inicios de 1959 vino Gerard Philip, quien ideó trabajar en alguna película cubana con el Icaic aunque lo impidió su muerte prematura en noviembre de 1959, con 37 años de edad.

La influencia del neorrealismo italiano y sus estudios de Roma, Cinecittà, con que nacía el nuevo cine cubano generado, auspiciado y promovido por el Icaic y antecedido por la Sección de Cine de la Sociedad Cultural Nuestro Tiempo con la película El Mégano (1955), se traduce en el nombre Cinecittá de los célebres estudios fílmicos de Roma nacidos en 1937, y que ahora hereda la nueva pizzería en su misma esquina 12 y 23, allí en la misma institución gastronómica que hasta entonces había sido El Chalet y desde 1961 es esa célebre pizzería, reconocida “restaurante italiano”, Cinecittà (Cine ciudad).

Es aquí donde el ICAIC enseñorea toda 12 y 23 desde 1959, y desde aquí rige toda la política cinematográfica y el cine cubano en todo el país y hacia el extranjero con toda su problemática y sus programaciones, sistemas de trabajo y promoción en toda Cuba que son cuando menos, propiciados, concebidos, debatidos y dirigidos desde este ICAIC y desde esta comunidad, cuyos patrimonios se engrosan mutuamente para toda Cuba y el resto del mundo.