Injustamente ignorado: ¿Cine comunitario? Jesús Fernández Neda

Injustamente ignorado: ¿Cine comunitario? Jesús Fernández Neda

  • Fernández Neda dedicó a Marilyn Monroe el filme con el que inauguró el cine club Casablanca en 2004. Foto tomada de internet
    Fernández Neda dedicó a Marilyn Monroe el filme con el que inauguró el cine club Casablanca en 2004. Foto tomada de internet

En vísperas de la 42 Semana de la Cultura Municipal Plaza de la Revolución, vale la pena aportar los valores más genuinamente representativos de sus comunidades, y recordar por ejemplo a quien como tantos, solo recordamos quienes trabajamos con él y en la memoria histórica del reparto Rebollo del Carmelo, y en cuyo pequeño apartamento del segundo piso del edificio de calle 19 esquina 28, logró en los años 70 el Grupo de Aficionados al Cine (GAC), al margen del ICAIC, con sus muy rudimentarios equipos y tan exiguos recursos, primero de su tipo probablemente en Cuba al menos durante la Revolución, por lo que clasificaría en lo que hoy llamamos cine independiente, cine pobre o cine club de creación, ¿podría debatirse el concepto de cine comunitario? Singular y directo antecedente inmediato al Cine-Plaza y para el patrimonio cinematográfico de aquella comunidad, en el que no pocos nos formamos.

Allí vivía su fundador y director Jesús Jorge Fernández Neda, que todos llamaban “Chuchi” o “Chucho”; provenía del circo, donde se colgaba de los dientes y esto le afectó la voz. En la escena su ídolo era el español en Cuba Antonio Palacios, famoso artista de la escena musical entonces. Allí vivía con su madre Florencia, su tía materna Josefina y su tío político Luis, que se trataban como padre e hijo, y los frecuentaba Juana, otra tía política; todos actuaban en sus películas como Fedra o Marilyn Monroe Star System; en otra trataba la rebelión del pueblo chileno contra Pinochet y su masacre, que filmó en las estrechas escaleras del edificio; o su versión de Hamlet, interpretado por Raúl Bosque Soler, cuyo hermano Henry también era del GAC y ambos jóvenes estudiaban para instructores de teatro en la Escuela Nacional de Arte, un Hamlet entonces muy valiente de insinuado homoerotismo con Horacio, una de mis experiencias como actor en ese grupo; y otras cintas.

A la familia se sumaban vecinos y amigos, como los hermanos adolescentes Santiago y Gilberto; María Antonia Pérez López, que vivía en el solar vecino; en el equipo técnico Caridad Pilar Jiménez García, que estudiaba Historia del Arte conmigo en la Universidad y me llevó al GAC; el hoy crítico de cine luego en el Icaic y por televisión Antonio Tony Mazón Rubau, junto a “Hertico” o “Tico”; Julio César Caravia, quien luego sería de los fundadores del Museo Histórico Municipal en 1982; colaboró la actriz Teresita Rúa, todos vecinos en las inmediaciones, entre otros.

El GAC luego ramificó a otros municipios como el de Sergio con su madre Amparo en el municipio Diez de Octubre, en cuya Casa de Cultura estrenó su Madre Coraje y sus hijos filmada totalmente en el patio de su casa, donde también actué como Requesón, uno de los hijos de Madre Coraje. Todo con sus propios recursos, con muchos cuestionamientos del entorno y apenas sin más apoyo que ellos mismos y sus allegados, sí contaron al menos con la experiencia solidaria del crítico Walfredo Piñera (1930-2013, uno de los ilustres miembros de la sección de Crítica e Investigación de Cine, Radio y Televisión de la Uneac que presido), quien trabajaba en el Departamento de Extensión Universitaria de la Universidad de La Habana, en su edificio de Economía en calle L entre 23 y 21, donde contaba con un equipo para filmar y proyectar películas y con él se formaba como especialista Arturo Arias-Polo.

Luego con Tomás Piard, se le acercaron Mario Piedra, del Centro de Información y Documentación del ICAIC, y su director José Antonio González, aquel carismático analista de cine que desde 1973 había fundado y conducía el teleprograma Historia del cine. Hacia 1980, la institucionalización desapareció al GAC mientras surgían los Cine-Plaza desde la Casa Municipal de Cultura en Calzada y 8, y Chucho se afanó en el grupo de teatro infantil comunitario Los Ruandy’s, también con las escuelas de su comunidad, donde le atendía el Banco de Ideas Zeta desde 1992 en la otra esquina 19 y 26, del artista de la plástica de la Uneac Eugenio Blanco Rodríguez “Ludovico”, quien a partir de la investigación que desplegué en el territorio para una mejor atención y aprovechamiento de tanta riqueza de artistas e intelectuales, devino pionero (dos años antes que la Dirección de Cultura Comunitaria de la UNEAC) del trabajo comunitario para amortiguar los difíciles problemas del “Período Especial”, hoy Haciendo Almas.

El GAC fue silenciado hasta que lo rescaté en 1993 al invitarlo al III Simposio Territorial de Estudios Culturales Plaza de la Revolución en la llamada Iglesia del Derrumbe en 16 entre 13 y 15, donde mostró algunas de sus películas y debió ser atendido por la Casa de Cultura Municipal, donde ya imperaba su Cine-Plaza. Los Ruandy’s se integró a la Empresa de Circos y Variedades frente al Período Especial con una peña dominical en el cine 23 y 12 con obras propias y mías, y con la teatrista y promotora Ana Victoria Delgado Miranda para el Plan Vacacional de Verano 1994 en El Castillito en 12 y 3era, de la UJC con su discoteca; y aun en 1999 ganó para el municipio el 1er. Premio del II Festival de Identidad Ciudad Habana con mi obra Una gota de río con Jorge Manuel Perera Fernández, éramos director artístico y productor.

Sin muchas más opciones, “Chucho” fue después proyeccionista en el cine 23 y 12 y luego en los almacenes del ICAIC restauraba películas, e inauguró el 28 de septiembre de 2004 con su Marilyn Monroe Star System el cine club de apreciación Casablanca de Rolando Fernández Alarcón en su casa de calle 23 entre 30 y 32 hasta el año 2006 cuando murió, enfermo por los materiales de restauración o por perder apego a la vida; no sin antes dejarnos, quizás sin darse cuenta siquiera en su inmensa sencillez, vivencias imborrables de su ejemplo luchador frente a todo, sus sueños de artista y experiencias profesionales y humanas a quienes seguiríamos diversos caminos, no todos en el cine, pero sí todos desde el GAC, tal vez aún, sin su justo reconocimiento.