La rosa de cuba: los medios le reciprocan

La rosa de cuba: los medios le reciprocan

  • El pasado domingo 11 de febrero, la gran vedette de América y de España, Rosita Fornés, cumplió sus 95 años de edad. Foto tomada de ACN
    El pasado domingo 11 de febrero, la gran vedette de América y de España, Rosita Fornés, cumplió sus 95 años de edad. Foto tomada de ACN

El pasado domingo 11 de febrero, la gran vedette de América y de España, nuestra Rosita Fornés, cumplió sus 95 años de edad, uno de los mejores ejemplos de lo que he llamado otras veces “la grandeza de la sencillez”, que le ha permitido vencer como si apenas se diera cuenta, las tantas miserias humanoides que ha tenido que enfrentar, y llegar a nosotros con una lozanía que muchos quisieran lograr con mucho menos edad. Pero claro que no es a su obra en las artes, ni siquiera solo en los medios, a lo que voy a dedicar este breve espacio que ni solo mencionándolos podría completarse; sino al homenaje con que de forma tan orgánica, tan genuina (si hubo orientación en algún caso, fue cumplida con auténtica pasión), los diversos espacios y en distintos momentos, supieron reciprocarle a ella sus tantos aportes sin los cuales no podría entenderse la historia y el patrimonio de los medios en Cuba.

Hay que comenzar por aclarar que esta relación no responde siquiera a un rastreo que de seguro, hubiera logrado muchos más ejemplos, sino al simple azar. Desde el viernes 5 de enero, fue Julio Acanda en Entre amigos (uno de los mejores que le he visto, que ya es bastante decir y a lo que sin dudas contribuyó mucho tan especial invitada) el primero que llamó mi atención en la propia casa de la Rosa, en la intimidad de su salón-museo (sin la menor duda, de alto valor patrimonial no solo para los medios sino para toda la cultura cubana, explícitas otras regiones del orbe) que atesora tantos reconocimientos y memorias a lo largo de su arduo bregar, y que consta que no es sino una pequeña parte de todo lo que esta artista única nos ha legado.

Luego La danza eterna, el 4 de febrero, tuvo el acierto de ofrecernos un panorama que nos parecería vasto si desconociéramos todo lo que esta Rosa ha germinado para Cuba, aun limitándonos a lo que ella misma subvalora de sus dotes danzarías y que, solo en breve mirada a otros de estos mismos espacios a ella dedicados, se evidencia que trasciende con creces. Pero ya La danza eterna nos la garantiza en su increíble versatilidad para los más diversos géneros de la danza. Es uno de los casos en que encasillar cabe menos: no entiendo por ejemplo, por qué nunca se le incluye al referir el llamado “cine de rumberas”, aunque no haya sido de la mano de Juan Orol estimado su generador, pero del que trasciende y al que indiscutiblemente ha aportado, cuando menos, escenas memorables en algunas películas cubano-mexicanas y en Cuba.

Tuve el privilegio de sumarme el viernes 2 de febrero desde el programa Hablando de espacios (de 10 am a 1 pm) en Habana Radio, con Orlando Inclán y Juan García Prieto, que estaría dedicado al Nuevo Vedado pero del cual entre otros muchos valores, Rosita Fornés es representativa por sus décadas que allí vivió durante las que aportó parte sustancial de su obra, y cuyo patrimonio enriquece también, junto a otros artistas desde esta comunidad y de los que también se recrearon obras musicales, de Ignacio Villa “Bola de Nieve” y de Olguita Guillot. Allí, Rosa llegó a ser punto de referencia para todos: “por donde vive Rosita Fornés”, en su último piso frente al Zoológico, desde donde ya mítica, enriquecía ecos de su gloria, muy dignamente, el fecundo imaginario popular y en este caso, comunitario.

El viernes 9 de febrero, el Noticiero cultural cerró brillantemente (como es usual) dedicándose al ya casi inminente cumpleaños de la Rosa; y aunque pareciera increíble, aportó otras imágenes de obras que no pueden quedar catapultadas al olvido. Así por ejemplo, incluyó una de sus paradigmáticas escenas en el cine, en este caso de la película cubana Se permuta (1983) de Juan Carlos Tabío y Tomás Gutiérrez Alea “Titón” (idea original de este último), y de cuyos aciertos exclusivos en el teatro Mella me temo que no han quedado imágenes que salvar y promover al patrimonio cubano.  

Y por supuesto, el mismo domingo 11, día de su cumpleaños, me sorprendí invitado por otro tema (la crítica en los medios) al programa Catalejo del Dr. Mario Masvidal también en Habana Radio, y que esa mañana y mediodía habían decidido dedicarle a ella en su cumpleaños, ofreciendo otro panorama de la semilla tan versátil que sembró la Rosa, ahora para los más diversos géneros de la música cubana y desde Cuba.

Y finalmente ese mismo día el Noticiero de Televisión nos sorprendió muy agradablemente con una de sus siempre bienvenidas “Crónicas” de Julio Acanda, mostrándola cuando celebraba su cumpleaños inaugurando en el Hotel Nacional de Cuba (donde la crónica recrea que esta inmensa artista vivió intenso amor, ha sido una de sus visitantes y huéspedes más relevantes de todos los tiempos, y donde también ella mostró su arte), el Buzón del Amor.

Un rastreo seguramente mostraría más espacios a ella dedicado, siempre insuficiente a tantos aportes de la Rosa de Cuba; pero basta para asegurar que los medios representaron al pueblo que admira a nuestros genios de tal talla y satisfacen urgencias de nuestra cultura no solo con esos artistas infinitos como ella, sino con nuestro pueblo, y con la propia cultura y patrimonios cubanos.