Sitio del arte

Sitio del arte

  • Museos en Cuba. Foto Internet
    Museos en Cuba. Foto Internet

Sitio del Arte es el título del espacio que, con guión y dirección general de la periodista, escritora, crítica e investigadora, Julia Mirabal, y la conducción de la versátil locutora Bárbara Sánchez Novoa, se transmite los sábados, en horario vespertino, por el Canal Cubavisión de la Televisión Nacional.

Dicho espacio cumple un objetivo básico indispensable: ofrecer al televidente la información cultural que trata de satisfacer —en la medida de sus posibilidades— las disímiles necesidades cognoscitivas y espirituales de quien sintoniza el programa. También desarrolla —de manera sucinta, pero desde una óptica objetivo-subjetiva por excelencia— líneas temáticas relacionadas con la situación de las diversas manifestaciones que integran el universo cultural cubano, a través de un cuestionario que presenta la conductora del programa.

En la emisión a la que voy a referirme en esta crónica, Sitio del Arte estuvo dedicado, fundamentalmente, a tratar el tema relacionado con las escasas visitas del público a los diferentes museos que funcionan en la Ciudad Maravilla, así como a los futuros proyectos literarios de los laureados escritores, doctora Laidi Fernández de Juan, Alberto Guerra Naranjo y Basilia Papastamatíu.

Para tratar el primer tema, muy polémico por cierto, fue invitado el crítico de arte, doctor Nelson Herrera Ysla, quien —con precisión, exactitud y profesionalidad— contestó las interrogantes formuladas por Sánchez Novoa  en relación con las posibles causas que condicionan la poca o nula asistencia de las personas a las actividades culturales que se realizan en los museos capitalinos.

Entre otros factores que influyen en la persistencia de esa lamentable situación, el ilustre intelectual cubano citó la poca promoción que tiene en los medios masivos de comunicación la función decisiva desempeñada por los museos en la formación del gusto estético-artístico de la población.

Por otra parte, lo poco atractivo que resulta para el potencial visitante el anuncio de que, en el edificio tal hay un museo, al que puede acudir cuando lo desee para el disfrute de la obra artística —plástica,  visual o de otra índole— que en ese local se exhibe.

Esos criterios, sustentados por el doctor Herrera Ysla, no son —en modo alguno— subjetivos, sino que están basados en los resultados de encuestas llevadas a cabo por los miembros del equipo de realización de Sitio del Arte y aplicadas a personas con diferentes sexos, edades y niveles educacionales, que residen en varios municipios habaneros; así como también en la vasta experiencia del entrevistado como crítico de arte, profesión a la que se ha consagrado en cuerpo, mente y alma durante una buena parte de su vida.

Con apoyo en los criterios expuestos, tanto por el experto como por los encuestados, en esa edición del programa se hizo un llamamiento urgente a los medios para que se hagan eco de la promoción de que deben ser objeto los museos en la radio y la pequeña pantalla insulares, a quienes compete la publicidad para que optimicen la calidad y la visibilidad de los anuncios correspondientes, con el fin de atraer un poco más la atención y el interés de los posibles visitantes, quienes —por lo general— brillan por su ausencia.

En otra de las secciones en que se estructura el espacio, la doctora Fernández de Juan, Guerra Naranjo y Papastamatíu relataron —en apretada síntesis— los planes en que se encuentran enfrascados en el campo de la literatura  cubana contemporánea. 

Los proyectos esbozados por ellos incluyen antologías de relatos cortos, escritos por mujeres, residentes en el país o en el exterior; novelas; así como textos poéticos y ensayos literarios, que estoy seguro acariciarán el intelecto y el espíritu de los lectores, además de ensanchar su horizonte cultural y  facilitarles descubrir los valores éticos y estético-artísticos en que se estructura la obra literaria, independientemente del género al que pertenezca.

Por último, Sitio del arte deviene un audiovisual que vale la pena sintonizar para documentarse culturalmente a través del entretenimiento y entretenerse aprehendiendo lo mejor del arte y la literatura insulares.