Estoy ligada a Cuba por lazos de amor

Estoy ligada a Cuba por lazos de amor

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Margarita J. Vásquez Quirós, Academia Panameña de la Lengua, academia cubana de la lengua, catedrática

Margarita J. Vásquez Quirós es académica panameña, catedrática en ejercicio de la Universidad de Panamá. Ha sido directora de la Escuela de Español, directora de Cultura, vicedecana y decana encargada de la Facultad de Humanidades. Es miembro correspondiente de la Academia Cubana de la Lengua.

Margarita es una docente en potencia. Conversar con ella nos trae el regalo de sabiduría. Su capacidad intelectual unida a su alegría perenne nos incita a un delicioso diálogo en el que se trasluce, de manera natural, sus dotes de mujer culta y sencilla. Vive entregada a la pedagogía otorgando sus servicios a favor de la sociedad.

Tiene una estrecha relación con la isla, «Está ligada a Cuba por lazos de amor», nos cuenta. Ha sido un verdadero placer que, desde Panamá, me haya concedido esta entrevista. Agradezco su gentileza y el tiempo dedicado.

Por tu trayectoria en el ejercicio de las letras has recibido numerosos reconocimientos académicos. ¿Háblanos brevemente sobre tus obras publicadas y los premios obtenidos?

Por tu mediación envío un estrecho abrazo a todos los cubanos y, más bien, hablemos de mi trabajo… no he hecho más que trabajar duro en el aula y fuera del aula. ¿Quiénes mejor que aquellos con quienes compartí horas y horas de clases me han hecho el mejor de los reconocimientos? Fuera del aula, la escritura ha sido mi tarea en dos áreas: literatura y lingüística. Si agrego la docencia, tres áreas me han entretenido por más de cincuenta años.Resultados: el Diccionario del español en Panamá; Acechanzas a la literatura panameña; El canal en la novela panameña; Historia y ficción en el Sumario de la natural Historia de las Indias; Inventario crítico; Contrapunto, en colaboración con Rogelio Rodríguez Coronel; Composición de textos expositivos, en colaboración con Carmen Sanguineti de Perigault; y un buen número de investigaciones y artículos.  

Tienes una intensa y diversa vida profesional, miembro correspondiente de la Academia Cubana de la Lengua, ¿Cómo te las ingenias para llevar esta multiplicidad de labores?

Dicho así como me lo planteas, parece muy difícil, pero no lo es.La constante ha sido ser catedrática en ejercicio: mis alumnos, mis clases. Las otras obligaciones (como la dirección de Cultura, de la Escuela de Español o del vicedecanato) me cayeron una a la vez. Otra cosa son las academias: son honores irrenunciables a los que respondo con amor y honestidad.

¿Qué significa ser elegido miembro de la Academia de Lengua Panameña? ¿Y de la Cubana? ¿Perteneces a otras Academias? En tu opinión, qué beneficios reporta este vínculo a la cultura nacional de ambos países? ¿Tienes otros lazos que te unan a Cuba? ¿Cuáles?

Era mi destino ser académica: en mis primeros años de trabajo en la educación secundaria, tenía una compañera que cuando me veía venir, decía: llegó la Academia. En estos días me encontré con ella y lo recordamos, muertas de la risa porque tanto ella como yo éramos muy jóvenes. Y me dijo: es que tenías la respuesta a nuestras inquietudes académicas. Con razón: mis profesores de la licenciatura eran académicos todos. Ahora bien, ser elegido miembro e inmediatamente secretaria de la Academia Panameña de la Lengua fue una extraordinaria experiencia en 2006, cuando en las academias iban cuajando la Gramática de la Lengua Española, la Ortografía de la Lengua Española y el Diccionario de Americanismos.Realmente, fue un trabajo enjundioso. Y poco después, Panamá fue sede de la reunión de la Asociación de Academias, así que te imaginas. En cuanto a haber sido recibida como académica correspondiente en el extranjero de la Academia Cubana fue un inmenso honor, y una felicidad haber sido propuesta por Ana María González y Marlen Domínguez, académicas tan trabajadoras y tan reconocidas (y, entre tú y yo, tan mis queridas amigas). Mi discurso de ingreso en la Academia Cubana, además, salpicado de alusiones a los cubanos desde una lectura del Sumario de la Natural Historia de las Indias, fue muy aplaudido. En fin, siempre acudo con ilusión a las reuniones académicas en los períodos en que vivo en Cuba.

Con respecto a que si soy miembro de otras academias, te diré que soy correspondiente, como todos los académicos de número, a la Real Academia Española de la Lengua; también soy Académica Honoraria de la Academia Colombiana de la Lengua en el 2018, en donde hablé sobre la poetisa panameña-colombiana Amelia Denis de Icaza, nacida en Panamá en 1836, cuando Panamá era parte de Colombia. Llegué a Bogotá con Rogelio Rodríguez Coronel, invitados por D. Jaime Posada y por Juan Carlos Vergara Silva, actual director de la Academia Colombiana de la Lengua, nuestro amigo.

Este vínculo entre Cuba y Panamá es ventajoso no solo para la cultura nacional de ambos países sino para la educación.En asuntos culturales y formativos son precisamente las relaciones, los nexos, la amistad entre los pueblos, los que abren fronteras y caminos para el conocimiento común. En este caso, se incluye la comprensión del espíritu del hombre sincero de donde crece la palma y el de esta mujer que no quiere que quedemos encerrados en la celda del caracol.

Muchos lazos me unen a Cuba.El padre de mis tres hermosos hijos era cubano, fallecido en 1986. Cubanos eran sus abuelos paternos. Un gran cubano es mi esposo, Rogelio Rodríguez Coronel. Imagínate. Estoy ligada por lazos de amor.

Sobre tu obra El Canal en la novela panameña, la crítica especializada ha expresado que,  «es considerado pieza de indiscutible valor para las letras del país». Puedes ahondar acerca de lo referido.

Hace algunos años, Rogelio y yo fuimos invitados a Reijkiavik, en Islandia. Allá presenté este trabajo sobre la novela del Canal de Panamá en español y en inglés. En una gran pantalla iba proyectándose lo que yo decía.Luego sostuvimos una entrevista con el presidente de Islandia, y él manifestó su admiración por los escritores panameños que habían dedicado tiempo al reconocimiento del valor cultural que, para bien o para mal, según la época, ha sido el Canal de Panamá. Te cuento esto para confirmar lo que recoges de la crítica: «pieza de indiscutible valor para las letras del país».   

Eres una mujer que ha conseguido alcanzar éxitos y reconocimientos profesionales en una sociedad en la que aún, perduran patrones patriarcales que imponen obstáculos en el desarrollo profesional de las mujeres. ¿Qué ha hecho Margarita Vásquez la mujer, para enfrentar estos desafíos?

En Panamá, la mujer ha conquistado un lugar en la sociedad, palmo a palmo y tempranamente en algunos campos como el de la educación, la cultura, la medicina, el derecho (me refiero al siglo XX). Es cierto que perduran patrones patriarcales y surgen otros que toman forma al margen de la ley. Es cierto que en los niveles sociales en los que la educación no ha calado, y en los que hay pobreza no solo material sino de espíritu se condena a la mujer y al hombre y a su familia a una vida poco productiva.

¿Qué hice para sortear tales desafíos? Tuve buena suerte. Vengo de un hogar de dos educadores maravillosos que guiaron mi formación y consiguieron que pasara la vida estudiando y después, trabajando: en mi colegio, en el Conservatorio de Música y Declamación (paralelamente), en la Universidad de Panamá. Al iniciar mi vida de trabajo ¿qué retos hubo? Exámenes. Y los pasé bien. En la Universidad no hubo postgrados sino muy adelantado el siglo XX, pero solucioné aquello con veranos de estudio (y finalmente, de gozo). Creo que los desafíos los enfrenté alegremente, con fe, mientras cumplía mi papel de esposa y madre, todo ello como parte de mi existencia.

¿Cómo estás enfrentando estos momentos de crisis por la situación de la pandemia?

Los dos nos mantenemos en cuarentena.

¿Qué te da miedo?

Un alacrán. Un muro que yo no pueda escalar.

¿Qué es lo que más te enfurece?

La desfachatez.  

¿A tu juicio cuál es la palabra más peligrosa?

Discordia

¿Cuál la más esperanzadora?

Unión

¿Qué le aconsejarías a los jóvenes escritores cubanos? ¿A los jóvenes en sentido general?

A los jóvenes escritores: Que lean, que del pasado nos llegan voces, ecos, resonancias que nos ayudan a comprender el complicado presente y nos enseñan a leer el futuro.