50 AÑOS DE CINE CUBANO: APORTES DE UN LIBRO

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50 AÑOS DE CINE CUBANO: APORTES DE UN LIBRO

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A varios entre quienes nos hemos aventurado a publicar libros al menos en nuestro contexto, no nos extraña que uno como este, cuyo período de análisis se limita a 1959-2008, sea ahora que llegue a nuestras manos; en lo personal, esos diez años se me convierten en un periodo promedio de vicisitudes. Pero nada más lejos de los objetivos de estas líneas que dilucidar las causas para tal demora, que suelen ser tan disímiles como casuísticas, algunas entendibles, otras no tanto. La observación solo se limita a preguntarnos si es un libro envejecido: y por fortuna, no es el caso. Fechado en 2018, se le agradece a la editorial Letras Cubanas (editora: Redys Puebla Borrero) esta selección de Luciano Castillo Rodríguez y Mario Naito López prologada por Astrid Santana Fernández de Castro, y un total de 267 páginas; así como (a pesar de haberse presentado por primera vez un mes antes en “Fresa y Chocolate”) a la iniciativa de Jorge Calderón y Mariluz Samper Zamora (Centro Provincial del Cine) para presentarlo nuevamente la tarde del pasado viernes 23 de marzo en la Casa de Cultura Municipal de Plaza de la Revolución (Calzada y 8) día de la Federación de Mujeres Cubanas cuando se homenajeó a la cineasta Rebeca Chávez, y Calderón y Naito presentaron el libro.

Basta la introducción de Castillo y Naito para develar los aportes tan vigentes del libro en cuestión: producto de una encuesta que en vísperas del 50 aniversario del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic) que se cumpliría en marzo de 1959, la Asociación Cubana de la Prensa cinematográfica (Acpc) promovió en octubre de 2008 con las respuestas de 73 expertos de diversas regiones cubanas y cinco extranjeros (se les solicitaba hasta diez obras por categoría, y reconocieron 78 de ficción y 111 documentales), que consideraron insuficiente ante el creciente número de investigadores del cine cubano en todo el mundo: muchos no respondieron, y la mayoría de las respuestas obviaron secciones del cuestionario, sobre todo seleccionar especialidades, alegando fundamentalmente “falta de tiempo para responder seriamente”; invencibles, consta que estos autores ahora mismo en titánico esfuerzo similar durante el 60 aniversario del Icaic, luchan por alcanzar el centenar de respuestas.

Nada de lo anterior disminuye los tantos méritos del texto, que inician con este que se supone sea la introducción anunciada en primera página por Castillo y Naito, pero es en verdad un capítulo sustancial de todo el conjunto, en que reseñan los antecedentes de encuestas cinematográficas en el mundo, y particularmente en Cuba, y explican los pormenores de la que entonces les ocupaba y cuyos resultados tanto nos enriquecen en estas cuartillas. Así por ejemplo, conocemos en orden descendiente, las 24 películas de ficción que obtuvieron cinco o más votos, los 28 documentales y las 13 de animación con cuatro o más votos. Particular interés reviste que se haya convocado a votar también por especialidades, y vemos las 18 cintas escogidas por sus guiones, 17 por su dirección de fotografía, 16 por la edición, 17 por lo que se llama dirección de arte, 16 por sus partituras musicales, 14 por su banda sonora, así como 16 carteles de cine cubano y dos carteles cubanos sobre cine extranjero.

Sugerida para esta encuesta es en efecto una “modalidad original”, las doce secuencias más notables en lo que primó la emotividad, de las que se les pedía hasta cinco, igual que para carteles y frases más recordadas, de las que entre más de 65 (no siempre reproducidas con exactitud), se señalan las nueve más reiteradas. Sin limitarse a las cifras, insertan la polémica por ejemplo, de Suite Habana, que algunos consideran de ficción y otros documental, “inclasificable incluso para algunos festivales”; la posible afectación en la cubano-soviética Soy Cuba de la fotografía del georgiano Mijaíl Kalatózov para considerarla cubana o no; y que aunque se restringía a la producción del Icaic, no se excluyeron propuestas de otras productoras estatales e independientes, sobre todo documentales.

Como decía al inicio, basta para su trascendencia a todo interesado no solo en el cine cubano (su impacto interesa sin dudas a otras cinematografías, al menos como experiencia) sino en toda la cultura y sociedad cubanas; lo cual se multiplica con las monografías de 23 obras de ficción, 29 documentales y 13 de animación, por 38 autores cuyas semblanzas se incluyen al final, así como las fichas técnicas de 24 películas de ficción, 28 documentales y diez de animación; a menudo con fotografías en blanco y negro. Solo mencionar tales títulos y autores, haría difícil que pasemos indiferentes ante este volumen, cuando lo encontremos en cualquier librería, o en el mismo Icaic; pero extendería en exceso este artículo y al menos por ahora, es suficiente para dejar explícita la invitación a adquirirlo y satisfacer mucho más que la curiosidad.