Abanderada de una música urgida de mayor difusión

Abanderada de una música urgida de mayor difusión

Etiquetas: 
Músicos, Cienfuegos, Homenaje, UNEAC
  • Rosa Campo recibe reconocimiento por sus 35 años de vida artística del el escritor Alberto Vega Falcón, vicepresidente de la UNEAC en Cienfuegos. Foto del autor
    Rosa Campo recibe reconocimiento por sus 35 años de vida artística del el escritor Alberto Vega Falcón, vicepresidente de la UNEAC en Cienfuegos. Foto del autor

Rosa Campo, gloria local de Cienfuegos (pese a haber nacido en Sancti Spíritus, en 1957, es perlasureña por obra) celebra su aniversario 35 de vida artística, razón por la cual se le rindió un justo homenaje, en el cual la UNEAC, organización que ella integra, por supuesto estuvo presente.

En entrevista con la compositora publicada por este redactor en el diario Juventud Rebelde el 15 de julio de 2006 (La fiesta de Rosa Campo), ella apuntaba, ufana, cómo varias de sus obras han sido tarareadas por niños de todo el país. Este constituye uno de sus principales logros, sobre todo para una creadora de provincias, que no posee todo el debido respaldo mediático que un talento como el suyo habría de concitar.

La autora de Amanecer feliz —clásico de la música infantil, ese sí escuchado por fortuna cada mañana en el segmento análogo de la revista televisiva Buenos Días—; M con A, Ni; la magnífica En aras de vivir; Reyes del Son; Danzonero; Chivirico rico u otras muchas canciones para niños, cuenta con fonogramas que todos los padres de Cuba podrían ponerle a escuchar a sus hijos.

Amanecer feliz; Parampampín: la tía Rosa y Trocacuentos, vencedores de su categoría en los Cubadiscos 2000, 2003 y 2012 respectivamente, verbigracia, son tres discos repletos de materiales ineludibles a la hora de hacer un recuento de este tipo de música en el país.

El género defendido por la artista requiere en la actualidad no solo del espaldarazo de disqueras, sino también de más programas de radio y televisión, peñas, presentaciones habituales, espacios en los teatros de las provincias y del país... También, cómo y porqué no, presentarlo, hacerlo audible en las celebraciones escolares, actos, instituciones u otros sitios donde en muchas ocasiones suele confundirse el mensaje sonoro a enviar a los pequeños receptores.

Iniciativas como Cantándole al Sol debían extenderse a toda la agenda anual, a partir de la organización permanente de certámenes locales. Esos niños artistas que entonan las composiciones de Rosa, de Belkidia, de la finada Luisa Acea o de otros grandes creadores del género en Cienfuegos y el resto del país, merecen ser conocidos y reconocidos en diversos ámbitos. Son fortalezas que no podemos desperdiciar. En otros lados tienen su La Voz Kids y sus Pequeños Gigantes. Nosotros poseemos algo superior, que no profana la inocencia ni mercantiliza las emociones; sin embargo no lo sabemos promover ni sacarle todos beneficios debidos. Es así.

Personas como Rosa Campo, al lado de su proyecto de creación infantil integrado por esos niños que lleva una vida formando, habrían de figurar en cada uno de los momentos centrales de la vida cultural. Parte de su quehacer ha quedado registrada en grabaciones de audio y video; sin embargo todos esos recursos y valores artísticos pueden perderse debido a la escasa divulgación del género, un fenómeno que atañe a las instituciones culturales, los creadores, el sistema mediático y la familia.

El medio centenar de canciones suyas inscritas en el patrimonio musical de la nación precisa estar más vivo, presente —también—, en fiestas infantiles, en esos cumpleaños de infantes que parecen hechos para mayores. El arte para niños por ella gestado demanda justipreciarse por quienes queman edades de forma indiscriminada. Es una dicha que muchos padres labren su existencia en el mismo tiempo vital de la cantautora o de otras del país, pero deviene posibilidad que urge aprovechar de una forma más inteligente.