Acosta Danza en el Teatro Martí

Acosta Danza en el Teatro Martí

  • La Academia Acosta Danza, fundada en 2017, completa la formación integral que reciben jóvenes bailarines cubanos y de otros países. Foto: Carlos Vason
    La Academia Acosta Danza, fundada en 2017, completa la formación integral que reciben jóvenes bailarines cubanos y de otros países. Foto: Carlos Vason

La compañía Acosta Danza, jerarquizada por el primer bailarín Carlos Acosta, Premio Nacional de Danza, presentó una gala de fin de curso con los estudiantes de su academia, en el capitalino Teatro Martí; institución que este año celebra el quinto aniversario de su reapertura.
A la memoria del maestro Ramiro Guerra (1922-2019), padre de la danza moderna cubana, la emblemática agrupación le dedicó un concierto danzario, que incluyó disímiles géneros del arte más expresivo del cuerpo, la mente y el alma.

La función tuvo como obertura Belles Lettres, coreografía del artista estadounidense Justin Peck, con música del maestro Cesar Franck. Luego, se pudo disfrutar de fragmentos de La fille mal gardée y Las llamas de París, obras imprescindibles del repertorio tradicional.
Avium y Yo, tú, él, ella, de Ely Regina Hernández acariciaron el intelecto y el espíritu de los fieles seguidores cubanos y foráneos de la compañía insular, cuyo prestigio trasciende —con creces— nuestras fronteras geográficas. Los amantes de la danza clásica y contemporánea, así como los colegas de la prensa especializada que cubrieron esa función de lujo, pudieron disfrutar —además— del estreno de Fuga de Alexander Betancourt, y Siervo, de Héctor Rodríguez, dos coreógrafos estudiantes de la academia. También de Rodríguez se repuso el dueto Border.
El punto más elevado de esa gala-homenaje fue la reposición de las escenas de Don Quijote, versión muy personal de Carlos Acosta, estrenada —en fecha reciente— con gran éxito de público y de crítica, en la Temporada Tributo, que se presentara en la sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso.
La Academia Acosta Danza, fundada en 2017, completa la formación integral que reciben jóvenes bailarines cubanos y de otros países, quienes son rigurosamente seleccionados por su talento y condiciones técnicas, ya que ese centro de enseñanza artística gradúa profesionales con grandes valores éticos, estéticos, humanos y espirituales, capaces de enfrentar todo tipo de exigencias técnico-interpretativas.
Ver bailar a los integrantes de Acosta Danza deviene un privilegio para quienes —como cronistas o como público— admiramos la trayectoria artístico-profesional de su talentoso director general y de los miembros de dicha agrupación, caracterizada —básicamente— por la integralidad, integridad y cubanía que los identifica en cualquier escenario nacional o foráneo donde se presenta, sobre todo por la forma tan peculiar en que combinan los conocimientos teórico-conceptuales y metodológicos adquiridos en la academia con la praxis danzaria que les aporta el enfrentamiento “cara a cara” con el público que los ama, respeta y ovaciona con fervor.
Los bailarines dominan al pie de la letra los movimientos corporales en que se sustenta el arte danzario en general, y el ballet clásico y contemporáneo en particular, pero su profesionalidad no solo se circunscribe a cumplir —al pie de la letra— ese indicador fundamental, sino también son capaces de intelectualizar y espiritualizar las articulaciones físicas, así como de exteriorizar —a través del cuerpo en constante movimiento— pensamientos, emociones, vivencias, sentimientos, experiencias u otros estados subjetivos del yo, que configuran las esferas cognoscitiva, afectivo-espiritual y conativa, en que se estructura la personalidad del artista.