Ahora, más que nunca, ¡hagamos realidad el Pensamiento martiano!

José Martí

Ahora, más que nunca, ¡hagamos realidad el Pensamiento martiano!

Durante casi cuatro siglos la Nación ibérica colonizadora dominó buena parte de nuestro hemisferio, al igual que a este Archipiélago antillano donde, a partir de inicios del siglo XX, se produce en el ser y sentir de su pueblo –irredento de tres contiendas independentistas—, una de las frustraciones más oprobiosas que jamás conociese la historia universal a partir del tremolar de otra bandera y la entronización neocolonial de otro poderío en su territorio: el de los Estados Unidos.

Así, durante décadas, las grandes Metrópolis continuaron lucrando con nuestras riquezas, mas no con el imaginario de fuerza, dignidad y valentía que siempre ha conformado la Cubanidad y la aspiración de seguir siendo una nación libre, soberana e independiente. Imaginario concebido por nuestros primeros pensadores –Félix Varela, José Antonio Saco—, y desarrollado en la práctica a través de la herencia cultural que nos legara nuestro José Martí desde un punto de vista ético y siempre avalado por una conducta ejemplar. Consciente del valor de las ideas, sabía que sin un pensamiento culto nunca podría existir una conducta ni una posición correcta ante la vida. Mas el pensamiento para él no bastaba, éste debía consolidarse en el hombre con hechos prácticos, a partir del saber y el hacer cotidianos, como esencial protagonista de las experiencias de la vida. 

Es en este basamento ético en que Martí, como verdadera alma de la revolución independentista, llevó a cabo una trascendental labor por pocos conocida: el fundar y desarrollar personalmente un formidable aparato de espionaje y contraespionaje durante el proceso independentista cubano del siglo diecinueve. Es por esto también que “es justo afirmar que en ese campo fue, genialmente también, un precursor”, algo que corrobora con un sinnúmero de datos e informaciones bibliográficas de alto contenido político-ideológico, el prestigioso historiador e investigador cubano Raúl Rodríguez La O, en su volumen Los escudos invisibles. Un Martí desconocido. (1)

Con su acostumbrada prosa clara, directa y, ante todo dilucidadora cuando de hechos o personajes históricos acostumbra abordar, Rodríguez De La O, ha logrado escudriñar con pasión martiana que jamás abandona –ni abandonará—, en toda una serie de sucesos y figuras –algunas altamente valoradas y otras, sumidas más tarde en la traición—, en la personalidad de Martí, cuyo nombre aparece en casi toda la correspondencia de los principales conspiradores cubanos, que interceptó el espionaje español. (2)

“Como es posible verificar en las cartas que dirigiera a Máximo Gómez y Antonio Maceo el 20 de julio de 1882, que para entonces había efectuado un profundo estudio de la lucha insurreccional cubana (…) con organización y métodos que aseguraran el triunfo. Nada de locuras, desesperación, aventurerismo e inútil derramamiento de sangre. Estaba seguro de que, como en el 68 y durante la Guerra Chiquita, el único camino era la vía armada, pero con la preparación precisa, y a lograrla consagró todas sus energías, sabiduría y política revolucionaria hasta que el diez de abril de 1892 pudo fundar el Partido Revolucionario Cubano (PRC), para organizar la Guerra Necesaria que bajo su dirección se iniciara el 24 de febrero de 1895”.

Para Martí, el año 1894 fue decisivo dentro del conglomerado de actividades y movimientos de todo tipo en la preparación de la revolución. Mucho publicó en el periódico Patria, además de incrementarse su correspondencia advirtiendo peligros, las acciones de algunos presuntos colaboradores, sobre los pseudo patriotas, dando consejos. Su labor de control, chequeo e investigación resultó impresionante frente a un enemigo muy poderoso no sólo en armamento y hombres bien entrenados, sino también y en lo fundamental en las labores de espionaje y contraespionaje.

En una misiva al general mambí Serafín Sánchez le expresa: “¡Y cuántas otras cosas no le digo! ¡Cuánto cómplice encuentra la tiranía en la corrupción, en la ambición y en el miedo! Pero nosotros, aunque sea con la tristeza de los sauces, tan recios como dolorosos, podremos desafiar la tempestad”. (3)

Algo trascendental en este período de preparación Rodríguez De La O lo incluye en su libro al presentar “la más importante agencia de espionaje de la Guerra Necesaria y de todo el proceso independentista cubano desde 1868, fue la fundada en la calle Crespo número 27 en la ciudad de La Habana, el cinco de enero de 1895, por José de Jesús Ramón de la Candelaria Pons y Naranjo y un grupo de patriotas, bajo las orientaciones directas de Martí y el General en Jefe del Ejército Libertador Máximo Gómez. Bautizada con el nombre de Agencia General Revolucionaria de Comunicaciones y Auxilios, eligió como su jefe principal a Pons y Naranjo o Cándido, quien a partir de ese momento fundacional adoptó el nombre ahora legendario de Agente General Luis.

“Veintiséis días luego de fundada dicha Agencia, Martí escribió la siguiente misiva al Agente General Luis: “Al fin felicito a usted por la fundación de la Agencia General Revolucionaria en esa ciudad. Vuestra obra de organización ha quedado perfecta de San Antonio a Maisí. ¡Cuánto trabaja usted…Cuánto aún nos queda por hacer! ¿Cuándo será el día en que le pueda abrazar en la patria libre y feliz? ¡Qué día más venturoso! ¿No es verdad? La libertad viene hacia nosotros, la veo, la palpo. La sangre vertida en el 68 fertilizó los corazones e hizo surgir nuevos caracteres. Usted era un descreído y sin embargo hoy cree y es uno de los mejores servidores del ideal. Adiós, hasta la otra que será…enseguida.

Le abraza, José Martí.”

Los miembros o agentes de dicha agencia estuvieron distribuidos por todo el territorio nacional de manera bien estructurada y teniendo muy en cuenta la situación de la Cuba colonial y las necesidades de la guerra. Fue una verdadera y bien preparada institución de espionaje a nivel nacional, particularmente en las estaciones de ferrocarril, puertos y correos, al permitir información sobre movimientos de tropas, operaciones y otras cuestiones de interés de los patriotas cubanos.

Corren tiempos difíciles en nuestras tierras martianas y bolivarianas, momentos en que nuestros sueños urge realizarlos con la pupila siempre insomne y, si fuese necesario, con las armas como almohadas. Los escudos invisibles. Un Martí desconocido, está entre esas obras que nos ayudan a continuar soñando con pupilas insomnes y con la impronta de centenares de héroes, mártires y combatientes quienes en el más absoluto silencio nos convocan “hoy más que nunca en la hora de poner todo nuestro espíritu, cordial e impetuoso, en la obra que empezamos juntos”. (4)

Como expresase en fecha reciente el presidente de Cuba Miguel Díaz-Canel Bermúdez, durante el Encuentro Antimperialista:

 “A la vanguardia de las políticas imperiales avanzan siempre los tanques de la ofensiva cultural y simbólica orientada a legitimar las injusticias del sistema capitalista, descalificar las alternativas políticas desde la izquierda y destruir la identidad cultural de nuestras naciones, como paso previo a su desestabilización”.

Nuestro Héroe Nacional José Martí, en su artículo “Los Códigos Nuevos”, escribió en 1877: “Toda obra nuestra, de nuestra América robusta tendrá, pues, el inevitable sello de la civilización conquistadora, pero la mejorará, adelantará y asombrará con la energía y el creador empuje de un pueblo en esencia distinto, de nobles ambiciones y aunque herido, no muerto”.

El sueño martiano de Nuestra América despertó desde hace más de medio siglo para el pueblo cubano, para este continente y para los pobres y desposeídos de todo el mundo. Hagamos de esta América un territorio de paz para los latinoamericanos, caribeños y pueblos indígenas. Ahora, más que nunca, ¡hagamos realidad el Pensamiento martiano!

 

  1. Raúl Rodríguez La O. Los escudos invisibles. Un Martí desconocido. Editorial Capitán San Luis. Segunda Edición, 2018.
  2. En poder del autor obran numerosas copias de cartas manuscritas, conservadas en el Fondo de Ultramar del Archivo Histórico Nacional de Madrid, en las cuales se corrobora sobre su activísima labor patriótica.
  3. José Martí. Obras Completas. T. 3. P. 127-128
  4. José Martí. Carta a Ramón Rivero. Primero de mayo de 1894. T. 3. P. 161.