Aire de Luz festeja con poesía

Aire de Luz festeja con poesía

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Escritores, poesía cubana, Centro Dulce María Loynaz
  • La sala Federico García Lorca de La Loynaz resplandece con los versos de los homenajeados.
    La sala Federico García Lorca de La Loynaz resplandece con los versos de los homenajeados.

El café literario Aire de Luz, este jueves 5 de noviembre en la sala Federico García Lorca del Centro Dulce María Loynaz, ha agasajado a los poetas Jesús David Curbelo y Julio Mitjans por sus cumpleaños 50. Además de coincidir en sus fechas de nacimiento, también los une una larga amistad, confiesa Curbelo al auditorio.

Basilia Papastamatíu coordinadora y Madre poética de este espacio presenta a sus invitados. Hace referencia a la poesía de Curbelo como difícil de definir y apunta:

“La lectura de sus versos, en su conjunto, nos aporta una lúcida y rica visión de la vida”.

Jesús Curbelo, poeta, narrador, ensayista y traductor. Sus títulos más recientes son Miguel Hernández, Dos relecturas, (ensayo) Gimnasia de la incertidumbre (crítica) y Fast Thoughts. Ejercicios de mayéutica (entrevistas) Comienza la lectura, y el público con su silencio rotundo da muestras de agradecimiento.

Entre diálogo y lectura se escuchan los títulos, El pan, La sal y Llueve. Sorprende con una poesía breve de apenas un verso:

Misión

Vine a preguntar hasta ceder la voz.

Testamento

Yo también puedo testar ahora, les doy todo el silencio.

Cede el micrófono. Basilia comenta sobre la obra de Mitjans, “La poesía de Mitjans no oculta su ascendencia mitológica, su estrecha relación, su empática conexión con el espíritu clásico, con esa panteísta visión de la unidad hombre-naturaleza”.

Julio Mitjans Poeta y ensayista. Fundador de la Editorial Sed de Belleza. Ha publicado los poemarios: “Venía diciendo una fabula”, “Alejándose del resto” y “Torcíamos tabaco”. Ha obtenido los Premios Calendario y La Gaceta de Cuba en poesía.

La poesía de Mitjans se escucha tierna, sus versos son extensos:

No quería sentarme, el reloj anunciaba regreso,

mientras las sombras armaban otro paisaje entre los

frutales y los brazos cansados, terrosos, sucios

fuertes.

 La sala resplandece con los versos. El público agradece ese ambiente lirico, y lo hace notar con largos aplausos. Los poetas están de cumpleaños y como es propio de su condición, festejan con poesía.