Aire frío: un clásico de la literatura cubana

Aire frío: un clásico de la literatura cubana

Etiquetas: 
Escénicos, Argos Teatro, Virgilio Piñera
  • La excelencia artístico-profesional de esos actores de puntería se expresa, sobre todo, en el uso inteligente de los recursos técnico-académicos aportados por la academia y consolidados en la praxis. Foto tomada de Radio Rebelde
    La excelencia artístico-profesional de esos actores de puntería se expresa, sobre todo, en el uso inteligente de los recursos técnico-académicos aportados por la academia y consolidados en la praxis. Foto tomada de Radio Rebelde

Aire frío, del poeta, dramaturgo, escritor, crítico y periodista, Virgilio Piñera (1912-1979), es el título de la obra que la agrupación Argos Teatro, que dirige el maestro Carlos Celdrán, Premio Nacional de Teatro, está presentando en su sede capitalina hasta el próximo mes de abril.

Integran el elenco artístico los primerísimos actores Yuliet Cruz, Pancho García, Premio Nacional de Teatro, Verónica Díaz y la participación especial de Michaelis Cué, quienes les prestan piel y alma a los personajes que interpretan en ese clásico de la literatura y la dramaturgia insulares.

La excelencia artístico-profesional de esos actores de puntería se expresa, sobre todo, en el uso inteligente de los recursos técnico-académicos aportados por la academia y consolidados en la praxis teatral o en cualquier otro medio de comunicación, en que ellos se mueven como “calamar en su tinta” o “pez en el agua”.

Por otra parte, utilizan —en su justa medida— el lenguaje verbal y gestual, así como aplican consecuentemente los conocimientos teórico-conceptuales, metodológicos y prácticos en que se estructura el arte de las tablas.

Si bien Aire frío es una puesta en escena distante en el tiempo, sigue focalizando la atención y el interés de los amantes del buen teatro cubano de todas las épocas.

La trama gira alrededor de una familia disfuncional, que se va extinguiendo poco a poco, “como llega cojeando la verdad de la mano del tiempo”, según el pensador griego Annon, y recrea el azaroso drama de dicho núcleo familiar, cuyos integrantes se caracterizan, fundamentalmente, por la estrepitosa frustración de los sueños que aspiran a convertir en realidad, la cruda aceptación de la dura situación socio-económica que les tocara vivir.

La heroína predestinada al fracaso en ese contexto dramatúrgico es Luz Marina, personaje magistralmente interpretado (¿cuándo no?) por la carismática actriz Juliet Cruz, quien deviene eje central o punto focal de la acción dramática de Aire frío.

La versatilidad de Yuliet es tal que, cual calor que le quema las entrañas, proyecta los problemas que la persiguen y azotan sin piedad alguna, pero lo hace con una peculiar característica: desde una óptica humorística por excelencia, una de las cualidades personográficas que la identifican, ya que Celdrán, en esa reposición, no olvida que el humor es uno de los recursos clave en la obra del genial intelectual cardenense. En sus obras, el humor  desempeña la función de un mecanismo de evasión de una realidad que aplasta al hombre frente a la imposibilidad de cambiarla, y en consecuencia, lesiona las bases esenciales en que descansa la salud psíquica y espiritual del ser humano: la autoestima el autoapoyo, el autorreconocimiento y la autorrealización.

Si bien, el discurso dramatúrgico de Luz Marina condiciona el desarrollo de esa puesta, habría que destacar las puntuales intervenciones de otros personajes: el hermano, por ejemplo, un poeta alienado mentalmente que acepta su condición de marginalidad social; la madre que padece en silencio y evita todo tipo de enfrentamiento con el resto de los personajes. Cada uno de ellos es expresión genuina de una historia de vida, una verdad personal o un conflicto intrapsíquico que está muy lejos de ser ajeno al espectador

Solo le recomiendo al lector que no se pierda esta representación de Aire frío, para que pueda apreciar in situ la palpitante actualidad de la obra dramatúrgica de Virgilio Piñera.