Alicia Alonso: pérdida irreparable para la danza universal

Fallece Alicia Alonso

Alicia Alonso: pérdida irreparable para la danza universal

  • ”Alicia es Giselle y Giselle es Alicia”. Foto Internet
    ”Alicia es Giselle y Giselle es Alicia”. Foto Internet

El ánima de la prima ballerina assoluta Alicia Alonso (1920-2019), miembro de honor del Consejo Internacional de la Danza, y directora general del Ballet Nacional de Cuba (BNC) hasta su lamentable deceso, acaba de emprender vuelo hacia ese mundo mágico lleno de música, danza, poesía, luz y color a donde van a dormir el sueño eterno las personas como ella que,
según el genio martiano, “aman y construyen”.

Desde niña, la eximia ballerina sentía una gran afición hacia la danza. Tanto es así que, a los 7 años de edad, viajó con su padre, médico veterinario, a la Península Ibérica, donde aprendió con la rapidez de un relámpago en una noche de verano los secretos del baile español, y concretamente, del flamenco.

Con posterioridad, cursó estudios académicos de ballet en La Habana. En 1943, sustituye a la primera bailarina Alicia Markova (1910-2004), en el papel protagónico de Giselle, y fue tan extraordinario su desempeño artístico-profesional en esa joya del ballet romántico que la crítica especializada sentenció que ”Alicia es Giselle y Giselle es Alicia”.

En 1948, junto con los maestros Fernando (1914-2013) y Alberto Alonso (1917-2007), funda la Escuela Cubana de Ballet, una de las mejores del orbe, así como una compañía danzaria, que es orgullo de la mayor isla de las Antillas.

Después del triunfo revolucionario, esa emblemática agrupación se convierte en el BNC, que ella jerarquizaría durante más de seis décadas y que exaltará a los primeros planos en el universo danzario a escala internacional.

Conocí personalmente a Alicia en 1997, cuando por invitación del médico que ejercía en esa institución cultural, comencé a laborar como psicólogo consultante del  Dpto. Médico del BNC, donde me mantuve durante un breve lapso de tiempo.

En 2000, empecé a incursionar en el campo de la crítica de danza, y desde hace casi dos décadas, he seguido la fecunda trayectoria artístico-profesional de quien fuera mito y leyenda de la danza de todos los tiempos y todas las épocas.

No hay que reiterarlo: el mundo de la danza está de luto por la sensible pérdida de Alicia Alonso, cuyo «arte [al decir de José Lezama Lima] es inimitable».

En paz descanse, Alicia, que usted puede mostrar al cielo, con legítimo, orgullo, su arte único e irrepetible.