Ángel Silvestre: Un amigo en el Gato Tuerto

Artes Plásticas

Ángel Silvestre: Un amigo en el Gato Tuerto

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artes plásticas, La Habana, Gato Tuerto
  • Obra de Ángel Silvestre
    Obra de Ángel Silvestre
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    Obra de Ángel Silvestre
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    Obra de Ángel Silvestre

En medio de las tantas adversidades por las que atraviesa este mundo ya cansado de las guerras, los infortunios meteorológicos, las miserias sociales, económicas y culturales, y tantos y tantos males que sufrimos cada día, qué mejor manera de evadirnos por un momento y “jugar” mediante  el disfrute del prolífico y diverso arte de  Ángel Silvestre Díaz Morales (Caimito, Artemisa, 1951), en el emblemático Centro nocturno El Gato Tuerto bajo el título de Al amigo.

Invitado por el maestro Julio Acanda, director artístico de este centro –además de célebre periodista, cronista y locutor de la Televisión Cubana— Silvestre propone aquí una serie de pinturas al óleo que no solo percibimos como resultado de una profesión avalada por muchos años de experiencia, sino como  la consecuencia del trabajo incesante de quien, ante todo, siente la necesidad de expresar, a través del arte, pasiones y emociones reflejadas mediante formas simbólicas, que surgen de la memoria íntima, profunda y muy personal.

Con un lenguaje eminentemente anecdótico, este artífice recrea un cosmos idiosincrásico compuesto de analogías y metáforas que, en última instancia, no son más que reflejos de la vida insular, urbana y rural, de la que extrae lo visible y lo etéreo para conformar narraciones que aluden a la ferviente naturaleza del bohío campesino, las quimeras de la infancia o a nuestra fértil categorización “racial”, expresada fundamentalmente a través de tres grupos unidos por una misma historia,  formando un mismo pueblo: los blancos, los negros y los mestizos, que —como ya he expresado antes— conforman un onírico universo de cubanía, una suerte de  “bestiario” extraído de las más profundas fibras de nuestra idiosincrasia, desenfrenado por el sexo, la ironía, el doble sentido, la sátira y el humor costumbrista.

También diseñador, ilustrador de libros y destacado promotor cultural, Silvestre incursiona en el arte sabiendo bien lo que quiere. Para él los istmos, los estilos y las corrientes modernistas no son cuestiones que les ocupen y preocupen. Su obra es totalmente libre de prejuicios. De ahí que su variopinto estilo trascienda, con sinceridad y desenfado entre el expresionismo figurativo, el cubismo, la creación naif y el surrealismo barroco, pero siempre con un signo, un halo que lo identifica y ubica como fiel exponente de la cultura insular.

En tales ánimos creativos tal vez influyan en él las influencias adquiridas cuando en la adolescencia y juventud estudió dibujo técnico y arquitectónico, de donde le viene el dominio del espacio, así como lo aprehendido durante sus estudios en la célebre Academia de Arte de San Alejandro, los cuales interrumpió para cumplir misión como combatiente internacionalista en Angola, y en la que se despertó su vocación por el tratamiento minimalista de la figura humana.

Pero lo que no puede negarse es la extraordinaria fuerza que en su formación artística ha  ejercido el medio social, económico y cultural  —eminentemente campestre— en que ha transcurrido la mayor parte de su vida, en su natal Caimito, hoy perteneciente a la provincia de Artemisa, donde su nombre figura entre los más reconocidos creadores. Desde hace poco tiempo vive en la capital.

Suerte la de Silvestre, al haber podido andar por el camino de la vida adquiriendo disímiles experiencias existenciales.

El arte expresa percepciones y sensaciones que tienen los seres humanos que no son explicables de otro modo, de ahí la virtud de quienes son capaces de atreverse a crear formas y figuras mediante el uso de los pigmentos. Este amigable hombre se entrega al acto de pintar como una necesidad cotidiana, vital, imprescindible. Al hacerlo, distorsiona a su antojo las formas y recurre al uso de los colores fuertes y puros, los cuales combina al azar, para adjudicarle a sus obras una admirable energía psicológica y expresiva.