Armando Miguel: “Daniel es el personaje que todo actor quiere hacer”

Armando Miguel: “Daniel es el personaje que todo actor quiere hacer”

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Escénicos, cine cubano, UNEAC, Pavel Giroud
  • Galardonado en 2013 con el Premio de Actuación Adolfo Llauradó que patrocina la UNEAC y la AHS.
    Galardonado en 2013 con el Premio de Actuación Adolfo Llauradó que patrocina la UNEAC y la AHS.

Considerado entre los más prometedores de la nueva generación de actores cubanos, Armando Miguel Gómez asumió uno de los personajes protagónicos de la película El acompañante, del realizador Pavel Giroud, la cual inició este jueves su recorrido por el circuito de salas de estreno del país.

Tras su primer rol significativo en el teatro en 2008, inició una meteórica carrera en la que aparecen varias series televisivas y los largometrajes de ficción Melaza (2012), de Carlos Lechuga, Conducta (2014), de Ernesto Daranas y La emboscada (2015), de Alejandro Gil.

También en 2013 obtuvo el Premio de Actuación Adolfo Llauradó que patrocinan la Asociación de Artistas Escénicos de la UNEAC y la Asociación Hermanos Saíz.

De formación autodidacta, Armando Miguel agradece gran parte de su desarrollo como actor a Humberto Rodríguez, director del grupo de teatro aficionado Olga Alonso, en el que dio los primeros pasos el joven habanero graduado de mecánica automotriz.

El resto lo hicieron —además del talento—estudio, dedicación y sacrificios como el de bajar 35 libras de peso en cinco meses para interpretar en El acompañante el personaje de Daniel Guerrero, un portador del VIH.

En esta película, calificada por él como “uno de los mejores procesos de trabajo” que ha vivido gracias al espíritu de armonía y colaboración del equipo de realización. Así volvió a brillar el joven artista, debido, sin dudas, a la sinceridad con que confesó haber interpretado el personaje.

No obstante lo sensible del argumento, referido el modo en que se enfrentó en sus inicios la aparición del VIH en nuestro país y el carácter trágico de la historia del personaje, más de una vez este hace reír al público con sus intervenciones.

Acerca de esta particularidad, el Sitio de la UNEAC indagó en la siguiente entrevista, concedida por Armando Miguel, sobre lo que significó esta película para su carrera profesional.

¿Qué tienen en común Armando Miguel y Daniel?

No es que como actor te vayas fuera del guion, pero hay situaciones las cuales permiten hacer lo que llaman morcilla.

Daniel es un personaje muy cubano, muy jaranero. La mayoría de los chistes estaban en el guion. Yo solo trabajé enfocado, en tratar de no ser el bufón, el payaso y en procurar que la risa la diera la situación, el momento en que dice las cosas.

Mandy es muy parecido. Parezco muy serio, pero siempre me gusta estar chivando y sacarle chiste a todo dentro de la seriedad. Creo que, de alguna manera, Daniel también lo hace. Pero sí venía ya escrito. Pavel tenía muy bien concebida la historia, el guion y los personajes (…).

Fue un trabajo en el que nos reunimos y todos aportábamos. Creamos sobre la base del guion.

Tampoco se trataba de decir estrictamente lo que allí estaba escrito. Es imposible que un actor trabaje encerrado en el guion, aunque lamentablemente hay directores y dramaturgos que sí prefieren eso.

Pero yo he tenido la dicha de trabajar con directores buenos, inteligentes, sensibles que entienden muy bien que no se puede lanzar al actor o a la actriz a trabajar totalmente apegado a un parlamento.

¿Este empleo del humor estuvo encaminado a evitar que la película cayera en un tono melodramático?

Sí, pero también están las características psicológicas del personaje. Daniel es el típico individuo que sufre en silencio, en soledad. Producto tal vez de su familia a la que, quizás como a muchas, las responsabilidades no le dejaron tiempo para estar a su lado cuando era niño.

Por situaciones de la vida su existencia cambió y eso no lo flagela, para nada se tiene lástima y no va por el mundo derrumbando corazones en busca de compasión.

Al contrario. Es la típica persona que, aunque se esté muriendo por dentro, todo el tiempo lo que emana es risa. De hecho, le molesta que le cojan lástima.

Daniel es un personaje muy lindo. Es complicado, pero es el tipo de personaje que todo actor desea hacer. Tiene todos los matices.

¿Crees que El acompañante dejará una huella particular en tu carrera de actor?

Yo creo que sí. De hecho, ya me la dejó, pues todavía no he podido recuperar mi peso.

A la gente le ha encantado. Me escriben en las redes sociales, desesperados por ver la película.

En el mundo entero hay muchos cubanos que vivieron esa época y otros no, pero se la han contado. Es una parte importante de nuestra historia, narrada en una hora y cuarenta cinco minutos.

Están además el tema humano,  la amistad y el amor que tiene una connotación universal,  pero que en la película fueron abordados desde las particularidades del cubano, que es por muchas razones una característica muy especial también.

Pero, claro que sí, pienso que es una película que va a marcar muchísimo mi carrera. Y no solo la mía, sino la de todos los integrantes del equipo: el director, el productor y hasta el que manejó el carro de luces va a quedar marcado porque él también está en las venas del proyecto.