Arte sin concepciones

Mes de la Cultura Francesa

Arte sin concepciones

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  • La forma artística de este controvertido trabajador visual apela por lo conceptual con incursiones en el minimalismo.
    La forma artística de este controvertido trabajador visual apela por lo conceptual con incursiones en el minimalismo.
  • La obra de Pascale se exhibe en Galleria Continua.
    La obra de Pascale se exhibe en Galleria Continua.

“Necesité abordar el mundo desde Camerún, desde esas realidades donde me encontraba; en estos momentos las propuestas que expongo son de carácter universal, establezco un diálogo desde mi universo”, afirmó el artista de la plástica Pascale Marthine Tayou a propósito del conversatorio efectuado en Gallería Continua con el crítico de arte cubano Hamlet Fernández, encuentro que formó parte de las actividades del Mes de la Cultura Francesa en Cuba.

Marthine es de origen camerunés y su verdadera profesión es la abogacía. Actualmente enseña en la Escuela de Bellas Artes de París.

No se considera un artista, su incursión en el arte nace de una necesidad y preocupación por el desorden ambiental en el universo que experimentó cuando aún era estudiante, según comentó; “la enfermedad de no hacer nada al respecto” lo motivó a utilizar el arte como forma de expresión, “un día vi a personas que dijeron que lo que hacía debería compartirlo y aquí estoy”, dijo.

La forma artística de este controvertido trabajador visual apela por lo conceptual con incursiones en el minimalismo, apela por diferentes formatos aunque incentiva el trabajo con la instalación con una gran visualidad contrastante.

Es conocido en La Habana, donde ha expuesto en la Bienal. En estos momentos se expone una obra suya en Gallería Continua y como parte de la celebración del Mes de la Cultura Francesa realizó junto a estudiantes de la Universidad de las Artes (ISA) el mural Kamouflage, en la sede de la Embajada de Francia en Cuba.

Reconoce que su mirada sobre Cuba no era la más ideal, “hace 20 años llegué a La Habana, descubrí este país, era un país que era el líder de los No Alineados; me enfrenté a una visión que quizá no era la que tenía, respondí con una obra que se llamó No te inquietes Fidel, aunque realmente era todo lo contrario: inquiétate Fidel. Lo que pienso de Cuba lo pienso por hoy, como hace 20 años pensaba. Cuba es un laboratorio que se corresponde a las nuevas urgencias”, subrayó.

Pascale es un hombre atípico en su concepción como artista, difícil de clasificar, no le pegan las etiquetas y el mismo rehúsa todo camino preconcebido en el arte. Su obra está fuera de estereotipos y diálogo sobre lo humano, no es estática, obedece a una dinámica que imbrica la evocación, el aquí y ahora; es un artista que reflexiona con cierta sitematicidad en su obra, “hay que intentar crear nuevas aptitudes”, recomendó. Aboga por el compromiso con el arte, “cuando participo en una exposición, estoy ahí por un compromiso ético y estético”, aseguró.

Artista que cuestiona todo el tiempo, da un especial sentido a lo universal. Al preguntarle sobre el llamado continente negro, expresó: “África no existe, es una intensión, solo existe en el pasado; hay que reinventar una África con relación a lo universal, la África de hoy es importada y se encuentra en el cuello de botella”, concluyó.