Buena suerte viviendo, Retamar

Buena suerte viviendo, Retamar

Mensajes de felicitación, admiración y respeto a Roberto Fernández Retamar, se compilan en Buena suerte viviendo. Mensajes a un poeta (Ediciones Matanzas, 2016) un libro que surgió bajo el pretexto de un regalo y se convirtió en una propuesta acogida por una de las editoriales que piensa el libro como un objeto estético, pero también sentimental.

Cada año Ediciones Matanzas es una de las editoriales que mayor diversidad de propuestas concibió para las jornadas de la Feria Internacional del Libro. Con diseños agradables y una factura que sobresale por el cuidado de cada uno de los detalles, se reciben estos títulos que poseen, además, una marcada calidad literaria.

A esos títulos pertenece Buena…, una compilación realizada por la narradora Laidi Fernández de Juan, como regalo a los 85 años de su padre, el intelectual Roberto Fernández Retamar. El libro surgió bajo la idea de concebir un ejemplar único que recogiera los múltiples mensajes de felicitación que llegaron de todas partes y ofrecerle esta joya-prueba de la amistad y el respeto. Todo se había fraguado en secreto y cada día los buzones acogían más mensajes.

Cuenta Alfredo Zaldívar, director de Ediciones Matanzas, que al ser uno de los elegidos para escribirle al poeta, pensó en que el libro-único podría convertirse en un regalo no solo para el homenajeado, sino que nos llegara a todos los lectores. De esta manera, después de revelado el secreto, Retamar aceptó la propuesta y escribió un epílogo que cierra el volumen, donde agradece a cada uno de los amigos, exalumnos y escritores que forman parte del proyecto.

Algunos de los incluidos son Félix Julio Alfonso, Alpidio Alonso, Miguel Barnet, Aurelio Alonso, Jesús Barquet, Vicente Battista, Atilio Borón, Marilyn Bobes, Víctor Casaus, Álvaro Castillo, Norberto Codina, Josefina de Diego, Abel Prieto, Graziella Pogolotti, Margaret Randall, Silvio Rodríguez, y tantos otros que hacen bastante numerosa la lista de los remitentes, y deja fuera a muchos otros que también podrían agradecerle su existencia, su poesía, su obra.

Como escribe Víctor Fowler: “Gracias Roberto, por el trabajo de pensar. ¿Pensar qué? ¡La dificultad! De estar en esta isla, de la condición latinoamericana, de la pertenencia a espacios de subalternidad, del poderoso orgullo de la autoctonía y la rebelión, de la poesía en su dificultad y fuerza.

Gracias por los ensayos que bien recuerdo –y que discutí y discuto—, por la calidez de la palabra poética, así como por la capacidad de soñar para la vida otra vida”.

Este regalo tiene la suerte de que nos llegue a todos con una cuidada edición y que sea testimonio de la amistad, la admiración y el respeto intelectual hacia quien ha construido una obra de incalculable valor para la cultura cubana en sus facetas como autor, profesor y hombre de letras.

En los últimos años, lo hemos visto haciendo su obra propia, en la medida que contribuye a la obra colectiva que se desarrolla desde Casa de las Américas en función de la promoción de la cultura cubana y sus relaciones con creadores latinoamericanos, esa es también parte de su obra. Como señala en las palabras finales del epílogo: “Se me ha dado asistir, vivo aún, a un festival que agradezco de todo corazón”.