Carlos Acosta: príncipe de la cubanía

Carlos Acosta: príncipe de la cubanía

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Escénicos, Carlos Acosta, Real Ballet de Londres, ballet cubano
  • Para Acosta bailar bailar no es sólo dominar la técnica, sino exteriorizar emociones y vivencias.
    Para Acosta bailar bailar no es sólo dominar la técnica, sino exteriorizar emociones y vivencias.

Carlos Acosta Jr., primerísima figura del Real Ballet de Londres, es un discípulo aventajado de la Escuela Cubana de Ballet, fundada hace seis décadas por Alicia, Fernando y Alberto Alonso. La prensa especializada y los amantes del arte de las puntas, en todas partes del orbe, lo identifican como una gran estrella del arte danzario universal.

La motivación fundamental para escribir esta crónica periodística surgió de una discusión civilizada con un exbailarín camagüeyano, quien me dijo: “Carlos Acosta nunca será un “príncipe” del ballet clásico […], por razones obvias [no es blanco, no es rubio, ni tiene los ojos azules, pensé yo]”. Si te refieres al color de su piel, de su pelo o de sus ojos —precisé— no hay por qué preocuparse, pues él es todo un príncipe de la cubanía.  

Para esa figura emblemática de la cultura antillana y universal, bailar no es sólo dominar la técnica, sino también exteriorizar sentimientos, emociones, vivencias y pensamientos; basado en los estados subjetivos del yo, que en la misma medida configuran la personalidad básica del cubano, estructurada en la fusión sui generis de etnias y culturas diferentes que distinguen a Acosta no sólo como artista, sino también como caribeño de pura cepa, que ama y honra a la Isla que lo vio nacer y crecer.

Desde otra óptica, el mejor bailarín de los años 2003 y 2004 ha interiorizado e incorporado, a su inconfundible estilo artístico, que la danza, en tanto eficaz medio de comunicación humana, le permite hacer partícipe al público de algo que él tiene y muestra desde la más íntima subjetividad, e invita al espectador a crecer…

Sus aplaudidas interpretaciones del repertorio clásico y contemporáneo son verdaderas clases magistrales de danza; y además, ha revolucionado y enriquecido, con sus personalísimos aportes, fiel reflejo de la identidad afro-caribeña, el desarrollo de la cultura universal.

Por todo lo anterior y muchas razones más Carlos Junior Acosta es  todo un príncipe caribeño… Bien le corresponde la siguiente cita del laureado bailarín argentino Julio Bocca, en respuesta a una pregunta formulada por el escritor y periodista Orlando Quiroga:

El bailarín debe “[…] empezar en el momento adecuado, ni temprano ni tarde, y en el sitio justo donde preparar [su] crecimiento. Encontrar al maestro adecuado que pide el cuerpo sin formar (esta es la única profesión en la que hay que trabajar y ensayar todos los días). Mantener el amor propio, la modestia, la entrega y la sinceridad con el espejo, que nunca engaña. Bailarlo todo y experimentar. Respetar la tradición y transgredirla con amor […] Recordar que en ballet no hay más milagro que el sudor, la sangre y el trabajo. Procurar que el éxito no se [le] suba a la cabeza. Y lo más importante: hay que estar tocado por lo que sea: los dioses, las musas, el hada madrina o la estrella polar”, 1 porque sin esa luz a la que se refiere Julio Bocca, el bailarín no puede escribir su leyenda personal en el campo de la danza.