Che y Fidel. Imágenes en la memoria

Che y Fidel. Imágenes en la memoria

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Fidel Castro Ruz, Comandante Ernesto Che Guevara
  • Durante la presentación del libro. Foto tomada de Internet
    Durante la presentación del libro. Foto tomada de Internet

Honor a quien honor merece

José Martí

Para recodar con afecto y respeto ternísimos, al decir martiano, el primer año de la desaparición física del Comandante Fidel Castro Ruz (1926-2016), así como el aniversario 50 del vil asesinato del Comandante Ernesto Guevara de la Serna (1928-1967), en la selva boliviana, he decidido reseñar el libro Che y Fidel. Imágenes en la memoria, de la doctora Aleida March de la Torre, publicado por la Editorial Latinoamericana Ocean Sur.

Según la presidenta del Centro de Estudios Ernesto Che Guevara,  “[…] resulta difícil poder expresar [a través de] simples palabras, [lo que] uno guarda muy dentro —casi como un santuario— lo más querido de esos dos hombres que me guiaron por los senderos misteriosos del saber. Pudiera parecer sencillo reflejarlo en imágenes, como pretendemos hacerlo [mediante] este libro […]. Sin embargo, cada fotografía seleccionada [evoca] un hecho o testimonio singular muy complejo de ceñir en breves líneas, porque reproduce por sí solo esa unión indisoluble que vibró [y vibra aún] entre ellos”.

La lectura de dicha obra nos muestra —con meridiana claridad— los valores éticos, patrióticos, humanos y espirituales en que se sustenta el volumen Che y Fidel

Ese genuino aporte a la literatura fidelista y guevariana pone en manos del estudioso y el investigador la belleza y emotividad de un libro que registra —junto a textos preliminares y explicativos— un numeroso grupo de fotografías que recogen diferentes momentos y circunstancias que vivieron esos dos hombres insignes, para brindar —a través del lente de la cámara— la mirada de  “[…] dos soñadores favorecidos por conocimientos profundos y sedimentados […]”, que le hacen imaginar al lector cuánto le hubiera agradado haber podido participar en esos primeros encuentros efectuados entre esos dos gigantes del pensamiento revolucionario latinoamericano y universal.

Fidel Castro Ruz y Ernesto Guevara de la Serna devienen dos paradigmas de la unidad latinoamericana y caribeña soñada por el Libertador Simón Bolívar y el Apóstol José Martí, cuyas ideas revolucionarias e independentistas continúan expandiéndose hacia los pueblos de otros continentes para dignificar y humanizar la existencia de los menos favorecidos desde el punto de vista socio-económico.

En el prólogo, la doctora Graziella Pogolotti, presidenta de la Fundación Alejo Carpentier, escribe:  “[…] aquella noche en México fue el preludio del Granma y de la Sierra Maestra, de la batalla de Santa Clara y el triunfo de la Revolución Cubana, de Girón y la Crisis de Octubre, de la proyección tercermundista, de los días del Congo y de Bolivia. Las fotos muestran hitos de un diálogo nunca interrumpido a pesar de las distancias geográficas y [el alevoso crimen perpetrado contra el] Che en Bolivia. Porque en nuestras tierras los volcanes parecen dormitar mientras preservan en su centro la lava ardiente”.

Así es… y será. Fidel y el Che siguen cabalgando con el rifle al hombro y la pluma en ristre, a favor del renacer de un hombre más humano, y con el ímpetu de soñadores, profetas y hacedores de una “Revolución de Girasoles” como la calificara la Heroína del Moncada y la Sierra, Haydee Santamaría Cuadrado (1923-1980). Son dos espíritus que continúan y continuarán irradiando luz y energía positiva, así como esperanza y acción, a los más desamparados de cada rincón del orbe

El fundador del periódico Patria expresó: “los que marchan al frente tienen obligación de ver más lejos […]”. Fidel y Che marchan al frente. Por lo tanto, ven donde nadie se atreve siquiera a espiar. Ven el triunfo en aquellos días de derrota y los sostiene la fe maravillosa en las fuerzas del pueblo para edificar un mundo mejor, caracterizado por el amor y la solidaridad humana.

Como resultado del infatigable quehacer revolucionario que los identifica, esas dos figuras históricas se convirtieron —por derecho propio— en lo que fueron ayer, son hoy y serán mañana: una bandera, un modelo, un guía, un monumento a la nobleza y al espíritu de justicia. Todo lo que simbolizan Fidel y Che se puede resumir con muy pocas palabras: paradigmas de revolucionarios y combatientes, porque predican con el ejemplo.