Chucho Valdés: ese músico que llevamos dentro

Chucho Valdés: ese músico que llevamos dentro

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  • Hacer un documental sobre Chucho no es nada fácil, cuenta con una trayectoria intensa de más de medio siglo. Foto tomada de Trabajadores
    Hacer un documental sobre Chucho no es nada fácil, cuenta con una trayectoria intensa de más de medio siglo. Foto tomada de Trabajadores

El Instituto Cubano de la Música y la Casa Discográfica Colibrí, presentaron, el viernes 10 de agosto en el cine Charles Chaplin del ICAIC, el documental Chucho Valdés…El niño que lleva dentro, del realizador Ángel Alderete.

En el estreno se encontraron varias figuras relacionadas con Irakere y la música cubana: Chucho Valdés y Oscar Valdés que no se encontraban desde hacía 23 años. También estaba Leo Brouwer quien tocó con Irakere en un memorable concierto en 1979, hace casi cuarenta años y parece que fue ayer. A los tres los vi en aquellos inicios, estaban llenos de ilusiones, con proyectos muy prometedores. El triunfo ha coronado sus esfuerzos.

Este es un documental que hace años debíamos tener, también debiéramos haber pensado en hacerle otro de Leo Brouwer, el próximo año cumple 80 y se trata de un músico con todos los honores que puede tener un genio de tal envergadura.

Hacer un documental sobre Chucho no es nada fácil, cuenta con una trayectoria intensa de más de medio siglo, por supuesto, se trata de una vida muy rica, muy bondadosa, llena de avatares y triunfos. Sin embargo, hay que decir, como Leo Brouwer: “Alderete, supo entrelazar, con mucha sencillez y oficio certero, esta y apasionante historia musical”.

Chucho es un excelente narrador, tiene muchas historias que contar, muchas vivencias y excelente memoria. Pocos saben que es un soberano investigador musical, ha echado su vida metido en esto de la música.

Chucho Valdés, antes de profesionalizarse, ya tenía una historia, al lado de uno de los músicos más completos de Cuba: Bebo Valdés que este año arriba a su centenario.

El compositor de la Misa negra, es maestro (Honoris Causa) y testigo de la nueva generación de músicos y jazzistas de la década de 1960, músico del Teatro Musical de La Habana, fundador de la Orquesta Cubana de Música Moderna, Para muchos esta es la mejor orquesta de Cuba en todos los tiempos, fue como un puente entre dos épocas que representaron todo un siglo musical. De esta orquesta salieron otras escuelas como Irakere, Areíto, NG La Banda,  recogió el poderío musical de la década de 1950-1960,

La trayectoria de Los Irakere es digna de contarse, con sus incomprensiones propia de aquellos tiempos, a ello hay que adicionarle el entrenamiento diario que la banda recibió de un músico que tenía la experiencia de su padre en la orquesta Sabor de Cuba, en la orquesta del cabaret Tropicana, casualmente dirigida por Armando Romeu.

Toda esa experiencia, Chucho la heredó y la aplicó inteligentemente. Irakere, una banda llena de virtuosos, cumplió su cometido. Chucho supo conducir su orquesta a puerto seguro. Ahora viendo el documental nos llenó de mucha nostalgia, hay algunos que ya dijeron adiós.

Como dato especial hay que mencionar a Oscar Valdés, voz y percusionista estrella de Irakere, del cual dijo Chucho en la presentación del documental: “Oscar Valdés es el corazón de los Irakere”, algo que lleva capítulo aparte.

En fin, el documental sobre Chucho es como recorrer toda una vida musical de una época, material valioso para los músicos futuros, como una escuela de música.

En muchos documentales de orquestas, los documentalistas echan mano a musicólogos que nunca vieron a la orquesta “in situ”, ante un público masivo dentro del éxtasis y frenesí colectivo. En el documental, quizás sobró algún que otro testimoniante que no tiene nada que ver con Irakere, quizás le faltó tocar el tema de Chucho compositor de una obra como Misa negra, un clásico de la música del siglo XX.

Después de ver en el documental a los viejos integrantes de Irakere, a la salida del cine ICAIC, veía a Chucho y Leo Brouwer despedirse, me asistió una gran nostalgia. Habían pasado 55 años del encuentro de ambos músicos en el Teatro Musical de La Habana, 45 de Los Irakere. Ya ambos estaban en la historia de la música cubana y de América, dos clásicos Honoris Causa, por antonomasia. Recordé aquella canción que dice: “Como han pasado los años, las vueltas que da la vida”.

Ahora esperamos rápido, muy rápido un documental sobre Leo Brouwer, porque, tengo noticias muy directas de Leo, quien espera un galardón que nunca ha recibido  cubano en el mundo. Leo es un capo scuola (cabeza de escuela) de la guitarra y la composición musical en el mundo. De Leo, dijo Chucho en la presentación del documental: “Es el más grande músico que he conocido en el mundo”.

Recuerdo a Pacho Alonso que, en la década de 1970, clamada porque a los grandes músicos cubanos le hicieran un  documental para conservar la historia. No hicieron caso a Pacho Alonso y, hoy nos faltan materiales de estudio de grandes músicos como Antonio María Romeu, Antonio Arcaño, Joseíto Fernéndez (Guajira Guantanamera), Armando Romeu, Adolfo Guzmán, Rafael Somavilla, Gonzalo Roig, Miguelito Cuní, Tito Gómez, Barbarito Diez, Merceditas Valdés Lázaro Ross, seguimos en deuda con la música popular cubana.