Clandestinos: imágenes que perduran treinta años después

Clandestinos: imágenes que perduran treinta años después

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  • En los personajes de Clandestinos late una poderosa sensibilidad.
    En los personajes de Clandestinos late una poderosa sensibilidad.

Uno de los filmes que más ha calado en la conciencia de los cubanos es Clandestinos, cinta con la cual Fernando Pérez se estrenó en la ficción hace tres décadas.

La historia que cuenta Clandestinos es la base para que la película haya alcanzado el éxito entre los espectadores cubanos de todos los tiempos. En el momento de su estreno, el filme alcanzó gran popularidad en Cuba, por constituir un relato matizado por la enorme humanidad de sus protagonistas vinculados a la lucha clandestina en 1956.

Dentro de la trayectoria de Fernando Pérez podemos distinguir un cine que ha reflejado perspectivas históricas (Clandestinos) o sobre personajes como el documental Camilo (1982) o José Martí: el ojo del canario (2010), pero en todas estas obras pervive un deseo expreso por la humanización del héroe. Algo que otro personaje en un filme que adaptó para el medio cinematográfico la pieza La casa vieja de Abelardo Estorino, llevada al cine en versión de Lester Hamlet, donde Esteban el joven que regresa a Cuba para acompañar la familia y despedirse de su padre antes de morir, papá era de carne de hueso, no era una figura de mármol, tenía defectos... este parlamento denuncia una tendencia que ha marcado buena parte de nuestra producción, tan preocupada en reflejar todos los acontecimientos históricos y sus protagonistas que ha olvidado mostrarlos vivos, con sus dudas y miedos, con sus angustias y también sus deseos más terrenales cuando aman, sienten, lloran, sufren y mueren.

Acorde a lo expresado por Fernando su propósito fue mostrar una historia de amor en el contexto de la lucha clandestina, y no un filme histórico, aunque le sirve de inspiración los hechos reales que tuvieron lugar en la Cuba de los años previos a 1959.

Como el propio Fernando Pérez ha declarado en más de una ocasión los temas son eternos, es por esa razón que Clandestinos tiene un lugar muy especial entre el público cubano, pues la narración nos hace participes de la relación que establecen Ernesto y Nereida; mientras avanza nos imprime una fuerza, un deseo por superar cualquier barrera que se interponga en su contra.

Volver a ver Clandestinos me devolvió la magia y el tiempo recobrado, como deseaba Proust, de un filme que se despide con una de las imágenes más estremecedoras que hemos visto en nuestras pantallas provenientes del cine del patio. El grito de Nereida, el deseo que su Ernesto siga vivo y ese abrazo casi maternal con que lo acoge en sus brazos es muestra de una cuidada sensibilidad, que como sabemos no es lo mismo que sensiblería.

Aunque la fecha exacta de su aniversario tendrá lugar el 24 de julio próximo, considero que Clandestinos es una de esas películas que vale la pena revisitar. En ese caso uno de los momentos escogidos pudiera ser a partir de este 24 de marzo cuando se celebra otro aniversario de creado el Instituto Cubano de Artes e Industria Cinematográficos (ICAIC) y a partir de esta fecha homenajear a una cinta imprescindible dentro del cine cubano, que inauguró los terrenos de la ficción para Fernando Pérez y que es la demostración de un talento que estaba permeado desde su infancia y que encontró consagración en la ficción.

Recientemente Ediciones ICAIC (2016) publicó un texto revelador para penetrar otras zonas dentro de la filmografía de Fernando Pérez. La edad de las ilusiones, título del volumen es el resultado final de un estudio acerca de la obra y la trascendencia de su cine para la memoria del país. Lo significativo es que todo su cine haya alcanzado esa fibra humana que late en los personajes de Clandestinos y que aseguran que estas imágenes perduran treinta años de haberse realizado y seguirán en la memoria de los cubanos.