Comunidad virtual cubana y proyectos comunitarios en tiempos de Covid

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Comunidad virtual cubana y proyectos comunitarios en tiempos de Covid

Los proyectos comunitarios pueden ser más útiles, pueden llegar y conectar más con la gente si tienen y usan adecuadamente las herramientas de comunicación. La Covid demostró que se puede perder el miedo a las nuevas tecnologías, aunque otros tengan más miedo. Las comunidades cubanas tradicionales deben aprender a usar las herramientas de la comunicación y comunicarse hacia dentro y hacia afuera. La comunicación hacia adentro es tan importante como la que vamos a hacer para otros. Comunicar bien, narrar nuestros intereses, nuestras prácticas, nuestras identidades, hará que seamos libres. Eso lo hemos planteado otras veces.

Hay que estudiar la comunidad virtual cubana, sus aportes y desafíos. Lo que permite en ámbitos educativos, sociales, familiares, las brechas que abre. No basta con ponerlo todo en Internet, no se puede poner todo en Internet. Hay que buscar formas de proteger la información. Hay experiencias y buenas prácticas que trabajan este tema. La informatización en Cuba avanzaba, pero después de COVID - 19, la vida será otra.

En 2012, en Santiago de Cuba, surgió uno de esos proyectos comunitarios: Claustrofobias Promociones Literarias, y en 2015 entró al concurso del CIERIC. Al principio parte del jurado y otros no entendían que la propuesta fuera un proyecto comunitario, el concepto de comunidad en Cuba solo estaba marcado en el espacio geográfico. Y así, nos propusimos convencer, volver la mirada con diagnóstico y estudio y fuimos pasando de un periodo a otro en el concurso, hasta que se reconoció el proyecto como uno de los tres destacados. Pero desde entonces, y aún con mucho resultado en Cuba y en el extranjero, no se han aprovechado las prácticas y los conocimientos que aquí se han acumulado.

Claustrofobias Promociones Literarias estudia sistemáticamente la evolución de los algoritmos y las maneras de proponer y posicionar los contenidos en la red, sin olvidar a los que tienen la posibilidad de conectarse y a los que están alejados.

Desde los primeros días de Covid en el mundo, Claustrofobias aprovechó la plataforma para trasmitir mensajes de autocuidado y protección. Se aprovecharon las pantallas digitales en Santiago de Cuba y se han creado diferentes estrategias por periodos, sobre todo para que las personas tengan una buena compañía con el libro y la lectura.

Como el local físico es pequeño cerramos la sede para el público. Por allí pasan muchas personas al día. Pero desde ese momento seguimos trabajando en las redes, por teléfono, por correo electrónico. Claustrofobias no se detiene ni de día ni de noche. Ni sábado ni domingo. Desde esa fecha hemos trabajado más. Muchos más mensajes que atender.

Nadie imaginó que fuera una epidemia la que empujara al mundo de forma masiva a repensar las posibilidades del mundo digital; en muchos casos cambió las rutinas productivas y la formas de promover. El nuevo coronavirus ha obligado a pensar en cómo usar las redes sociales para cuidar la vida, prevenir enfermedades, promover la cultura y usar el tiempo libre, usar el comercio electrónico, crearse páginas en las redes sociales y portales web. Y Cuba, no ha escapado a ese fenómeno. El que tenía dudas del universo digital, ahora piensa diferente.

El trabajo comunitario en Cuba cambió, la promoción cultural... ¿Qué contenidos gestionamos y posicionamos? Por estos días han aparecido nuevos usuarios que se van conectando. Estos días han permitido que muchos otros usuarios se conecten y entren en contacto con nuestros contenidos. Claustrofobias sigue acompañando al libro cubano y sus protagonistas, y desde esa propuesta se conecta con la vida de la gente, porque creemos que Todo comienza en las páginas de un libro. Queremos que la gente reciba un mensaje de esperanza con la compañía de los libros. Y eso seguimos haciendo en nuestra plataforma: que incluye la web, las redes sociales, la radio.

Por estos días hemos mantenido el trabajo de posicionamiento, el trabajo con la base de datos. Por ejemplo, hemos ingresado libros que los lectores pueden descubrir en los libreros de sus casas. Son libros que se publicaron hace un tiempo, pero que tal vez se compraron en una feria y estaban sin leer. Tratamos de mostrarles a los lectores un posible camino, una posible guía de lectura.

Por estos días también desempolvamos la historia de la revista Zunzún, que celebra 40 años. Y lo hicimos describiendo los contenidos de muchas de esas revistas. Rendimos homenaje a Juan Padrón y a Elpidio Valdés. Nos interesa que la gente descubra con la información de un libro una posible lectura. Y no sólo el libro de literatura. En la base de datos de Claustrofobias (www.claustrofobias.com) pueden encontrar libros que se han realizado en Cuba con diversas materias: libros de recetas de cocina, libros para niños, libros de sicología y entretenimiento, libros que hablan de plantas y animales. Queremos mostrar la diversidad de libros que pueden acompañar a la familia. No son libros para descargar, son una guía de la lectura que puedes realizar.

Después se creó el grupo de Telegram La Estantería Cubana que ha funcionado como una biblioteca virtual; desde allí se han podido descargar muchos libros y revistas, haciendo énfasis en la literatura cubana y tratando de enseñar a los que entran el alcance de la herramienta y además la protección de los derechos de autor.

Para recordar a José Martí en el aniversario 125 de la Caída en Combate se desarrolló una iniciativa con mucho alcance, y se compartieron libros y videos. Recientemente comenzó una nueva estrategia que se llama Leer a Santiago de Cuba 2020, para celebrar los 505 años de la ciudad.

Cada año celebramos el Día del Libro Cubano con un mensaje. El año pasado lo dedicamos a la comunidad y este año lo dedicamos a la lectura en tiempos de pandemia. Celebramos el Día del Libro cubano moviendo información de las casas editoras cubanas, editores, ilustradores, diseñadores, escritores, libreros, promotores, bibliotecarios, funcionarios. Queremos darle valor a la cadena del libro cubano. El equipo de Claustrofobias acompaña a los que viven y sueñan el libro cubano. Queremos hacer visibles libros y textos de ahora y de siempre.

Por estos días importantes medios de comunicación en Cuba y en el extranjero han replicado y comentado nuestro trabajo, entre ellos el Noticiero Estelar de la Televisión Cubana y otros espacios informativos; y en la radio nacional, Radio Rebelde, así como un recuento de las iniciativas literarias en tiempos de Covid en el periódico Juventud Rebelde, entre otras. Hemos monitoreado los medios de comunicación cubanos y extranjeros.

Algunos centros culturales exponen por las redes sociales y de forma gratuita, la cultura. Se escribe en El País que decenas de centros culturales en Italia y España trasladan su oferta a la Red para acompañar a las personas en tiempos de virus. Todas las manifestaciones buscan alternativas: artes plásticas, cine, comic. El mundo del libro regala títulos digitales, audiolibros. Cuba se ha insertado con iniciativas disímiles para promover libros y lecturas. Y los cubanos y cubanas los han ido incorporando, en unos casos con mucha voluntad; en otros, a la fuerza.

Tal vez, después que pasen estos días hayamos incorporado nuevas prácticas de uso en las redes sociales y el universo digital para pensar y distribuir el arte y especialmente el libro. Son muchos los que se mueven en las redes. La pandemia va a pasar y deseamos que en tiempos normales no se cierren ni olviden las iniciativas para promover la lectura, porque la lectura no es sólo para tiempos de aislamiento social. La lectura a tiempo nos salva la vida. Y es importante repensar la comunidad virtual cubana, y pensar mucho más en ella. Cuba no está aislada y los proyectos comunitarios deben aprender urgente a trabajar con estas herramientas de la comunicación para romper cada vez más los silencios y abusos de las grandes cadenas hegemónicas.