Con tinta de mujer

Feria del Libro

Con tinta de mujer

Ser mujer y ser escritora en la Cuba actual tiene una connotación más allá de ficcionar la realidad, contarla o fantasear con ella. Es abordar lo considerado femenino, estereotipado y contradictorio de nuestra sociedad, pero también constituye el reto de develar lo contestatario, liberador y rebelde de la femineidad misma, que es parte de la polivalencia de esta Isla caribeña.

Bien lo sabe Lourdes de Armas, escritora, feminista y teóloga cubana que ha dedicado gran parte de su labor literaria a explorar, desde su propia subjetividad, los caminos de la vida cotidiana y las mediaciones sociales, religiosas y políticas que influyen en el rol de la mujer.

«La narrativa femenina cubana se posicionó en los años noventa, época en la que las mujeres alcanzaron su mayor esplendor en la producción literaria de la Isla. A partir de ese momento empezaron a emerger jóvenes autoras que actualmente tienen una obra importante y cuyos relatos abordan las principales problemáticas de la mujer en los diferentes entornos donde se desenvuelven. Este grupo tuvo una marca diferenciadora, tanto por sus temas como por la forma de narrar de manera desenfadada, una estructura y estilo que fue madurando con el tiempo, historias tanto de la ficción como de la propia sociedad cubana».

Ir desmontado los tabúes a través de la literatura es un reto que han asumido toda una generación de escritoras en la Mayor de las Antillas. Es por ello que la UNEAC decidió acoger, en un mismo espacio, la obra de destacadas narradoras de su catálogo para esta 29 Feria Internacional del Libro de La Habana. Lourdes, que será la moderadora del evento, estará acompañada el lunes 10 de febrero, a las 2 p.m., por el traductor italiano Alessandro Oricchio y las autoras Laidi Fernández de Juan, Mylene Fernández Pintado, Marilyn Bobes, Soleida Ríos y Nara Mansur Cao, todas referentes de lo transgresor y atrevido en torno a las polémicas sobre mujer, masculinidad, sexualidad, relaciones de pareja y tantas otras cuestiones reflejadas en su literatura. Sin embargo, ¿se puede hablar de una literatura feminista en Cuba?

«La narrativa cubana es muy amplia. El término feminista es visto por muchas personas como peyorativo y eso es un estereotipo —explica la autora de los volúmenes Sin pudor y Zoografía—. Existe una literatura que está a favor de la mujer, la cual no es una literatura que está en contra de los hombres. Muchas veces sucede que se menciona este término y entonces la obra se asocia a una guerra entre ambos sexos o a la homosexualidad. Estamos hablando de una forma, un punto de vista, que cuenta sobre la discriminación femenina y los roles tradicionales de género en el que la mujer tiene determinados papeles que cumplir, incluso en el entorno laboral. Abunda, por otra parte, una literatura masculina que tiene mucho que ver con un erotismo que muestra a un hombre que penetra y posee. Nosotros todavía tenemos un sistema patriarcal, un machismo sedimentado y sí, hay una literatura feminista que trata de buscar una equidad».

El encuentro acogerá, entre otras propuestas literarias, los cuentos de 36 autoras sobre la violencia hacia la mujer, compilados por Laidi Fernández de Juan en su libro Sombras nada más; la polifonía de voces femeninas de Soleida Ríos, en Retrato Ovalado, y las narraciones de Mylene Fernández Pintado en su libro Agua Dura, que abordan el amor, el exilio, la familia, la escritura y la intolerancia.

«Ediciones Unión siempre ha abierto las puertas a un catálogo de talentosas mujeres. La narrativa femenina tiende a perderse dentro de la masculina. A veces el mundo patriarcal es tan grande y fuerte que hace necesario realizar este tipo de espacios. Estaremos acompañadas también por el traductor italiano Alessandro Oricchio, profesor que está impulsando un proyecto con las escritoras cubanas y sobre el cual estaremos hablando en la Sala Villena de la UNEAC.

—Su libro Marx y mis maridos estará incluido en esta colección de literatura femenina. ¿Qué va a encontrar el lector que se acerca a él por primera vez?

—Este es una historia narrada por una mujer, que soy yo, un libro feminista, de una autora que narra la relación de pareja en una sociedad marxista, ateísta y que, aunque mucho digan lo contrario, es machista. La mujer, en sentido general, está metida en determinados roles, ama de casa, personaje obediente que, en la literatura como en la sociedad, va evolucionando o cambiando. Los estereotipos son muchísimos, sin embargo, para escribir lo que hay que hacer es tratar de romperlos.