Con Virulo después de treinta años

Con Virulo después de treinta años

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Centro Promotor del Humor, Holguín, humor
  • En El humor en la canción cubana se unieron Virulo, Jorge Díaz y Tony Ávila. Fotos: Adrián Aguilera
    En El humor en la canción cubana se unieron Virulo, Jorge Díaz y Tony Ávila. Fotos: Adrián Aguilera
  • En El humor en la canción cubana se unieron Virulo, Jorge Díaz y Tony Ávila. Fotos: Adrián Aguilera
    En El humor en la canción cubana se unieron Virulo, Jorge Díaz y Tony Ávila. Fotos: Adrián Aguilera
  • En El humor en la canción cubana se unieron Virulo, Jorge Díaz y Tony Ávila. Fotos: Adrián Aguilera
    En El humor en la canción cubana se unieron Virulo, Jorge Díaz y Tony Ávila. Fotos: Adrián Aguilera

Alejandro García (Virulo) regresó a Holguín después de una ausencia de más de treinta años y su primera evocación fue para Faustino Oramas, El Guayabero, el último juglar de una larga tradición de compositores que, guitarra al hombro, recorrieron la Isla llevando sus sones y guarachas cargadas de picardía y doble sentido. “Primera vez que estoy aquí sin El Guayabero”, comentó el músico fundador del Movimiento de la Nueva Trova.

Ahora regresa al Teatro Eddy Suñol con El humor en la canción cubana, un espectáculo que recorrerá varias ciudades en los meses estivales, en compañía del humorista Jorge Díaz y el cantautor Tony Ávila.

Aunque más de una generación —incluyendo la mía— no llegó a verlo actuar en las tablas, salvo apariciones esporádicas en la televisión, su nombre se asocia al humor inteligente, heredero de los argentinos de Les Luthiers (su paródico personaje Konstantin Vonsahuerkraut es muestra de ello) y de la tradición de trovadores y músicos cubanos que bebieron del doble sentido y la picardía criolla, entre ellos Miguel Matamoros, Ñico Saquito, El Guayabero y Pedro Luis Ferrer. Los más memoriosos recuerdan aquellas exitosas obras del Conjunto Nacional de Espectáculos y del Centro Nacional de Promoción del Humor, de quienes fue fundador y una de sus principales figuras. De esos años Virulo recordó a los fallecidos Carlos Ruiz de la Tejeda, Jorge Guerra y Héctor Zumbado, de quien versionó musicalmente uno de sus cuentos humorísticos.

Virulo realizó vida artística —y familiar también— en México y allí hizo reír a un público sin duda exigente y con humoristas de primer nivel: sus espectáculos cobraron entonces una dimensión más universal sin dejar de ser mayormente cubanos. Ahí radica buena parte de su éxito: la tradición trovadoresca y el buen humor se entrelazan en espectáculos clásicos como El Bateus de Amadeus, Welcome Colón y Sexo, luego existo, después pienso y en esa mezcla, explosiva por cierto, se roba los aplausos del más exigente.

Virulo interpretó, en esta gira patrocinada por la EGREM, números clásicos de su repertorio como “Tía Cuca” y otros más recientes, entre ellos “Por la izquierda” y “Reguetón del cubano que se fue para Holanda”, invitando a la reflexión más allá del goce y la experiencia lúdica.

Acompañado del excelente grupo de Tony Ávila —guitarra, vientos, percusión, bajo, contrabajo, maracas, tres, entre otros—, Virulo recorrió los caminos de la canción inteligente y el buen humor que presentará, además, en Artemisa, Matanzas, Camagüey, Manzanillo y Santiago de Cuba, para culminar en el habanero teatro Karl Marx.

De cubano a cubano, Jorge Díaz, miembro del Centro Promotor del Humor, desparramó un repertorio de chistes relacionados principalmente con la idiosincrasia, los viajes, la migración, y aquello que hace peculiar al cubano en cualquier parte del mundo; además de parodiar, guitarra en mano, las canciones infantiles en un divertido número.

Por su parte, el cantautor cardenense Tony Ávila asegura que prefiere “el humor en temas sociales”, mientras nos invita a cambiar sin que se dañe la estructura; quizá por eso el público aplaudió temas como “Científicamente negro”, “La choza de Chacho y Chicha” y “Mi casa.cu”.

El humor en la canción cubana es un homenaje auténtico a la picardía y el doble sentido. Además, nos recuerda que la música y el humor constituyen el mejor de los aderezos posibles de nuestra sociedad y nos devuelve un Virulo bien acompañado, vital y musicalmente pertrechado, para quienes no tuvimos la suerte de verlo anteriormente.