Córdova y sus pequeños cumplen aniversario

Córdova y sus pequeños cumplen aniversario

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Escénicos, tambores, sala Villena
  • El relevo de Habana Compás Dance demuestra lo aprendido en primer año. Foto del autor
    El relevo de Habana Compás Dance demuestra lo aprendido en primer año. Foto del autor

El tambor Iyá, tambor madre de la religión yoruba, que bajo las manos del ejecutante establece la conversación con el orisha, lanza sus notas, se escucha preciso, rítmico.

Sin embargo, algo asombra a los presentes en esta tarde de diciembre en la Sala Villena de la Unión de Escritores y Artista de Cuba (UNEAC): quien extrae con virtuosismo de los cueros del instrumento la ancestral música, es un pequeñín de apenas unos 10 años.

Se lleva los vítores, es un día feliz para él y los demás infantes y adolescentes que integran el proyecto de percusión y danza de Eduardo Córdova que, el pasado miércoles 4 de diciembre, cumplió 1 año de creado.

Córdova, como es conocido en el ambiente artístico, es un destacado percusionista y artista de la plástica, famoso por sus tambores-esculturas y llevar la musical general de la renombrada compañía danzaria Habana Compás Dance.

“Les prometí que el 4 de diciembre haríamos nuestro primer concierto en una institución importante como es la UNEAC”, dijo. Y así lo hizo porque las expectativas de hace 12 meses atrás están cumplidas, “ya tienen todas las condiciones de un músico”, subrayó. Planea realizar un gran concierto el 4 de abril del 2019.

Este proyecto secciona en los municipios capitalinos de 10 de octubre y Marianao, para niños de estos dos municipios y de otros que deseen recibir clases, a partir de los 9 años en percusión y de los 5 en danza, en la Casa de la Cultura de Marianao. Está registrado en la sección de Cultura Comunitaria de la UNEAC.

Propone rescatar valores en los jóvenes acerca del toque del tambor, entiéndase, según sus palabras de Córdova, “que no vean al tambor como un medio de vida, sino, que aprecien el valor e historia de este en nuestra música y herencia cultural, varios de los ritmos que tenemos vienen de los tambores batá, del lamento africano; tratamos de recoger de ese legado africano la esencia y brindarla a nuestra cultura”, aseguró.

La idea principal, confesó, “es prepararlos académicamente, —nivel elemental—, por supuesto, sin dejar de conocer lo tradicional, y que lleguen a integrarse a las escuelas de arte, conozco esa metodología porque he sido durante muchos años profesor”. Estudia la posibilidad de que obtengan un título que avale esta instrucción.

Este entusiasta prevé erigir en un local de 10 de Octubre, lo que sería la Casa del Tambor, sitio que recogerá todo lo concerniente a ese instrumento en la cultura cubana, desde lo pedagógico, informativo y cultural, “sería un espacio para el rescate de nuestra cultura afrocubana, a la vez, que de entrega del legado que nosotros hemos aprendido y para entregar a las nuevas generaciones”, concluyó.