Cuando un amigo se va

Cuando un amigo se va

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: Escritores, UNEAC de Villa Clara
  • Rogelio Menéndez Gallo era mi gran amigo de los años. Nunca olvidaré que hoy soy escritor gracias a él. Foto tomada del periódico Vanguardia
    Rogelio Menéndez Gallo era mi gran amigo de los años. Nunca olvidaré que hoy soy escritor gracias a él. Foto tomada del periódico Vanguardia

Ayer, día cuatro de febrero del 2017, muy temprano en la mañana sonó el teléfono y me despertó. Cuando descolgué escuché la voz de mi amigo Eddie Royero, que así, sin darme tiempo a nada, me dijo que Rogelio había muerto

Rogelio Menéndez Gallo era mi gran amigo de los años. Nunca olvidaré que hoy soy escritor gracias a él. La historia cuenta que éramos hasta medios parientes, mi mamá y su papá eran primos. Rogelio y yo éramos entonces Profesores  de Historia en la Enseñanza Media, y un día a la semana nos encontrábamos en un curso de superación que se impartía en el ISE (Instituto de Superación Educacional) que funcionaba en Caibarién. Generalmente luego de terminado el curso, sobre las tres de la tarde, nos íbamos un grupo de maestros, entre ellos Rogelio y yo, a un bar que le decían “El frío del Comercio” porque estaba en los bajos del Hotel Comercio y tenía aire acondicionado, cosa rara entonces en el pueblo.

Y un día Rogelio me dio a leer unos cuentos que estaba escribiendo. Y luego de leerlos, por estas cosas de la vida, me dio por pensar que yo también podía escribir cuentos, que tenía muchas cosas que contar y me gustaba contar desde la infancia.

Y estando de luna de miel con Aurora, mi difunto amor, empecé a escribir un cuento que era algo así como un “remake” de un texto que había leído del escritor uruguayo Horacio Quiroga. Eso fue en julio de 1969. El próximo año cumpliré cincuenta años de estar escribiendo gracias a Rogelio.

En ocasión de mi cumpleaños 70 me hicieron un homenaje en la UNEAC de Caibarién, y yo invité a Rogelio, que vivía en Remedios, y lo fui a buscar, ya estaba enfermo y con muy mala visión, pero vino al acto, participó en el almuerzo homenaje, y como antes, nos bebimos buenos tragos de ron. Las historias fueron miles y las risas millones, y la pasamos muy bien. Fue la última vez que lo vi.

Rogelio con el tiempo se convirtió en un buen escritor, sin abandonar Remedios llegó a publicar varios libros de cuentos, entre ellos La sorpresa del sábado (1978), Tesico y los pecados capitales (1989, En una esquina del ring (1992), Anotados en el libro del destino (1998), Escritores de Remedios (2000), Las parrandas de Caibarién (2002).

Además textos suyos aparecen en antologías como Cuentos cubanos de humor (1979) o Recontami una fiaba, publicado en Italia (2005).

Rogelio nació en Caibarién el 20 de abril de 1948, es decir, tenía al morir 69 años. Se graduó de Filosofía y Lógica en la Universidad Central de Las Villas en 1964, a mediados de 1959 se vinculó a los órganos de la Seguridad del Estado. Fue profesor del instituto preuniversitario Juan Pedro Carbó de Remedios en 1964, miembro de la UNEAC de Villa Clara, donde fue por cuatro años su vicepresidente. En 1987 fundó una Peña Literaria que dirigía personalmente en Remedios.

Textos suyos han sido publicados en Estados Unidos, España e Italia.

Escribió varios seriales infantiles y juveniles para la emisora provincia CMHW de Santa Clara y dos novelas de corte policiaco.

Obtuvo los siguientes premios: Premio en el Concurso Debates, en el género de cuento en los años (1968), (1969) y (1975); Premio en el Concurso Frank País, del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Cultura (SNTEC), cuentos, (1976); Premio en el Concurso Abel Santamaría, de la Universidad Central de las Villas (1978); Premio en el Concurso La edad de oro (1977); Premio en el Concurso Primero de enero (1978).

La muerte de Rogelio Menéndez Gallo significa para mí y para sus amigos una sensible pérdida, y la literatura cubana contemporánea pierde a un escritor magnífico, amigo del humor y de la irreverencia, pero su extensa obra queda, está presente, y ojalá algún día se convierta en objeto de estudio de las nuevas generaciones de escritores cubanos.