¡Cuba vibra! en el Teatro Nacional

Danza

¡Cuba vibra! en el Teatro Nacional

  • Espectáculo ¡Cuba vibra!. Foto Granma
    Espectáculo ¡Cuba vibra!. Foto Granma

¡Cuba vibra! es el título del espectáculo de lujo que el Ballet Lizt Alfonso, jerarquizado por la primera bailarina, maître y coreógrafa habanera, presentó en el Teatro Nacional. Dicho espectáculo deviene una concreción coreográfica de una idea original de la directora general de la emblemática compañía, fundada hace más de un cuarto de siglo.

Dicha agrupación danzaria llevó al capitalino Coliseo el estilo fusión, que incluye bailes y ritmos contagiosos, elegantes y estilizados: rumba, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, conga, salsa, cha cha cha, bolero, música de origen africano, flamenco y ballet, en una profusión de poesía, color, sincronismo y virtuosismo técnico-interpretativo que caracterizara cada una de las funciones de ¡Cuba vibra!

Bailes y ritmos acompañados en vivo por los integrantes del conjunto musical que forma parte de la compañía, la cual ha llevado lo mejor del arte danzario a los disímiles países del orbe visitados por el Ballet Lizt Alfonso.

La favorable acogida que tuviera esa versión coreográfica del musical Amigas en los escenarios nacionales y extranjeros donde se ha presentado con éxito de público y de crítica, constituye —sin duda— una demostración de que el espectáculo consigue hacer vibrar de emoción a los amantes del estilo fusión, que cultiva ese colectivo músico-danzario desde hace más de dos décadas, y consecuentemente, lo ha exaltado a planos estelares, a escala internacional.

Por otra parte, es una acaricia al intelecto y el espíritu de los fieles seguidores de la agrupación, tanto en el archipiélago cubano, como fuera de nuestras fronteras geográficas.

¡Cuba vibra! propone un recorrido por la música y los bailes populares insulares que le han dado la vuelta al mundo y han colocado a la Perla del Caribe en un lugar relevante en el pentagrama sonoro universal.

Los bailarines convencen al público local y extranjero que dominan —con elegancia y naturalidad— los principales indicadores teórico-prácticos en que se sustenta el estilo fusión, y además, les aportan a esos ritmos “reyoyos”, al decir del doctor Rogelio Martínez Furé, Premio Nacional de Literatura, la dosis exacta de virtuosismo técnico-interpretativo, gracejo criollo y demás características psicológicas que identifican la personalidad básica de la población mestiza que vive, ama, crea y sueña en la Isla de la Música y el Baile, y que —según el sabio, don Fernando Ortiz (1881-1969), es el resultado del ajiaco multi-étnico-cultural que nos particulariza.

Los espectadores pudieron apreciar —con meridiana claridad— la excelencia artístico-profesional que distingue a los miembros de la agrupación, y que está fundamentada —en lo esencial— en el dominio exacto y preciso, no solo de la técnica académica y la interpretación teatral en que se estructura el arte danzario, sino también en la forma de interiorizar e incorporar, al estilo único e irrepetible que singulariza a los danzantes, los movimientos corporales, que modulan los ritmos nacionales auténticos, los cuales les exigen a los intérpretes que los lleven en los genes y en el alma, porque simbolizan la verdadera cubanía.