Cuba y Fidel por Marc Riboud

Cuba y Fidel por Marc Riboud

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Fidel Castro, Cuba, La Fototeca de Cuba
  • Obras que forman parte de la exposición. Fotos del autor
    Obras que forman parte de la exposición. Fotos del autor
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    Obras que forman parte de la exposición. Fotos del autor

Marc Riboud, Cuba 1963”, así se titula la exposición fotográfica, inaugurada como parte del II Mes de la Cultura Francesa en Cuba, en la galería María E. Haya (Marucha) en el segundo piso de La Fototeca de Cuba, cita en Mercaderes, entre Muralla y Teniente Rey, en La Habana Vieja.

Las instantáneas expuestas aquí fueron captadas por Marc Riboud  (Saint-Genis-Laval, 1923-París, 2016), durante el viaje que efectuara a nuestro país en 1963, en compañía del entonces periodista de L´Express Jean Daniel quien traía algunos mensajes de John F. Kennedy para Fidel, como se describió en una de las últimas emisiones del programa televisivo La pupila asombrada. Como se cuenta, fue precisamente durante su intercambio con el reportero internacional de L’Express, que el líder de la Revolución recibió la noticia de la muerte del mandatario estadounidense, suceso que trastocó el posible acercamiento entre Cuba y EE. UU.

Las 32 instantáneas en blanco y negro, documentan con la sensibilidad y humanismo que caracterizaban al francés, su recorrido de dos semanas por el país mientras esperaban la entrevista con el líder de la revolución cubana y el propio histórico encuentro. Las imágenes trasmiten la fascinación del artista del lente por las transformaciones que acontecían en el país. Con el remanente de pobreza y la marginalidad impuestas al país antes de 1959, la vorágine revolucionaria iniciada en enero del 59 y solo un año después de La Crisis de Octubre.  

En ellas, los seres humanos, los héroes anónimos, de aquellas épicas cotidianidades, son el centro focal de las fotografías. Una joven y bella miliciana, unos sudados y musculosos obreros, mujeres de compra, una pareja de niños sentados en un desabastecido estante de supermercado...

La confirmación de lo que para Riboud era una buena fotografía: “El fondo es lo que uno quiere decir, el tema si prefieren, pero la forma es indispensable. No es sólo el tema lo que cuenta, sino la composición pictórica; eso lo aprendí con Cartier-Bresson y con otros. Es un conjunto. Por ejemplo, la armonía entre el fondo y el personaje: tiene que haber un orden y un ritmo, como en la música. Una buena fotografía está basada en la geometría y la composición”.

Parte de ellas son muy conocidas internacionalmente, pero otras son inéditas, como algunas de las fotos del Comandante en Jefe. Esta colección había sido exhibida a finales del año pasado en la Brownstone Foundation en París  y forma parte del libro “Marc Riboud. Cuba”, publicado a mediados de agosto por Ediciones de La Martiniere, con textos de Jean Daniel, Wim Wenders y el propio fotógrafo, algunos de los cuales se muestran en la exposición.

Riboud fue uno de los más grandes fotógrafos de su generación. Aprendió de manera autodidacta y empezó a trabajar a inicio de los 50 en la agencia Magnum, teniendo como tutor al también fotógrafo Henri Cartier-Bresson.

El fotoperiodista es mundialmente conocido por ser el autor de dos célebres iconos visuales del siglo XX: Pintor en la Torre Eiffel publicada en Life en 1953 y otra muy conocida titulaba Muchacha ofreciendo una flor a los soldados que realizó durante una manifestación en contra de la guerra de Vietnam en el Washington de 1967.

También se puede disfrutar en estos días de una muestra retrospectiva del fotógrafo francés que abarcará su quehacer fotográfico de 1953 a 2002, en la sede Palacio de Gómez de la Alianza Francesa. Para la apertura de ambas muestras, vinieron a La Habana su viuda, Catherine Riboud y Lorene Duret, directora del Estudio de Marc Riboud en París.