Culmina el Ballet Nacional de Cuba gira por países europeos

Culmina el Ballet Nacional de Cuba gira por países europeos

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Ballet Nacional de Cuba, Alicia Alonso
  • Los amantes europeos del arte de las puntas, como los colegas de la prensa hispana, francesa e italiana dedicaron cálidos elogios a la excelencia artístico-profesional que caracteriza a la compañía. Foto: Nancy Reyes
    Los amantes europeos del arte de las puntas, como los colegas de la prensa hispana, francesa e italiana dedicaron cálidos elogios a la excelencia artístico-profesional que caracteriza a la compañía. Foto: Nancy Reyes

El Ballet Nacional de Cuba (BNC), que jerarquiza la prima ballerina assoluta Alicia Alonso, miembro de honor del Consejo Internacional de la Danza, finalizó sus presentaciones estelares en España, Francia e Italia, con gran éxito de público y de crítica.

Tanto los amantes europeos del arte de las puntas, como los colegas de la prensa hispana, francesa e italiana dedicaron cálidos elogios a la excelencia artístico-profesional que caracteriza, en cualquier escenario nacional o foráneo, no solo a las figuras “clave”, sino también a los solitas e integrantes del cuerpo de baile de una de las mejores compañías del orbe.

Según los periodistas culturales que cubrieron dichas funciones para los medios de comunicación de los países incluidos en la gira, los primeros bailarines Viengsay Valdés, Anette Delgado, Sadaise Arencibia, Ginet Moncho y Dani Hernández, entre otros no menos importantes, demostraron con creces que dominan —con la elegancia y seguridad que los identifica en el proscenio— la técnica académica y la interpretación teatral.

En La magia de la danza, espectáculo que —junto a otras obras antológicas del ballet universal— integrara el programa artístico que llevaron a esos países europeos, los carismáticos bailarines fueron capaces de intelectualizar y espiritualizar los movimientos físicos en que se estructura la danza clásica, ya que han interiorizado e incorporado a su forma y estilo sui generis de bailar, que deben entregarse a ella en cuerpo, mente y alma, porque están conscientes de que danzar no es —en modo alguno— alcanzar el virtuosismo técnico-interpretativo, al que todo bailarín aspira, sino el vuelo espiritual, que les permitiera viajar a su mundo interior en busca de la luz que irradiaran sobre los espectadores ibéricos, galos e italianos que los ovacionaron hasta el cansancio.

Los más aventajados discípulos de la emblemática Escuela Cubana de Ballet, fundada hace casi siete décadas por los maestros Alicia, Fernando (1914-2013) y Alberto Alonso (1917-2007), han colocado en un lugar cimero, en el contexto danzario internacional, no solo al BNC, sino también a la danza antillana y a la patria que la viera nacer y crecer “como las palmas […], como los pinos”, al decir martiano.