Culmina en Guantánamo el Encuentro con la crítica “La escena, ¿Tiene Guararey?”

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Culmina en Guantánamo el Encuentro con la crítica “La escena, ¿Tiene Guararey?”

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  • Roberto Gacio Suárez. Foto de la autora
    Roberto Gacio Suárez. Foto de la autora

Del 18 al 22 de septiembre se desarrolló en Guantánamo el Primer Encuentro de la Crítica teatral y danzaria “La escena, ¿tiene Guararey?”, organizado por el Comité Provincial de la UNEAC, en coauspicio con el Consejo Provincial de las Artes Escénicas (CPAE).

El encuentro tuvo como propósito esencial favorecer el desarrollo del pensamiento crítico sobre las artes escénicas en la provincia, así como realizar una mirada a los estilos, las poéticas, los aciertos, desaciertos y contribuir al crecimiento teórico y técnico artístico de actores, directores, especialistas y de los espectáculos.

El encuentro reunió a críticos y especialistas de  probada trayectoria en el ejercicio del criterio como Omar Valiño Cedré, profesor, teatrólogo y director de la Editorial Tablas-Alarcos; José Roberto Gacio Suárez, actor y teatrólogo; Maité Hernández Lorenzo, crítica de teatro y periodista de Casa de las Américas; el danzólogo Lázaro Miguel Benítez Días y la profesora, crítica de Teatro y Danza Marilín Garbey Oquendo.

El primer día propuso las presentaciones de las obras Enredo de Payasos de la Compañía Circense Carpandilla y Qué sueño, qué noche, qué verano del Teatro Guiñol Guantánamo, esta última pensada para el público adolescente y joven, en versión de Aliexa Argote y dirigida por Yosmel López Ortiz. 

El segundo día inició en la sede de la UNEAC el encuentro con la crítica sobre las obras vistas en la jornada anterior. En sentido general para los críticos invitados, la Compañía Circense Carpandilla debe continuar trabajando en la unicidad del espectáculo, en ser incisivos a la hora de armar la dramaturgia partiendo de contar una historia o de elementos técnicos y estéticos que le permitan organización dramática. Deben cuidar el tiempo, el vestuario, buscar mayor virtuosismo y continuar trabajando el espectáculo, desde lo teatral como se lo ha propuesto su director.

La obra Qué sueño, qué noche, qué verano recién estrenada en el pasado mes de julio, suscitó varias preguntas a los críticos participantes y también algunas recomendaciones para su elenco, fue el caso de la utilización del espacio escénico, el tiempo de la puesta y las entradas y salidas de los actores durante el espectáculo.

Público y críticos invitados asistieron a las presentaciones de las obras #CeroOnoser del Teatro Guiñol Guantánamo a quienes les fue recomendado en ameno diálogo después de celebrar la maestría con que Gertrudis Campo y Emilio Vizcaíno ejercen la manipulación de los títeres en la escena, a pensar en la efectividad y pertinencia del título, el vestuario del títere, el uso del espacio escénico y algunos elementos escenográficos que llegan a entorpecer la visibilidad de la puesta.

Nenúfares en la cima del mundo del Dramático recibió varias recomendaciones por parte de los invitados al evento con respecto a la caracterización de los personajes, el uso del espacio escénico, el guion, el vestuario, la pertinencia de una obra como esta en el contexto actual guantanamero y el cuidado con los estereotipos en los personajes, entre otras ideas sugeridas a su director Amaranto Ramos.      

Para el tercer día en la tarde fue presentada la obra Luna Nueva de La Barca, actuada y dirigida por Ury Rodríguez. En intercambio con los críticos invitados el actor y director guantanamero fue exhortado a cuidar la repetición de elementos actorales y escénico en el espectáculo, a darle mayor ritmo y dinámica a los cuentos porque se encuentran en la misma tesitura y pueden producir monotonía, a buscar elementos que hilvanen las historias y a diferenciar los cuentos, todo ello a partir de las capacidades actorales que posee este destacado creador.

En la noche varios espectáculos de las compañías danzarías de la provincia Danza Libre, Danza Fragmentada y el Ballet Folclórico Babul fueron puestos a disposición del público, especialistas y críticos invitados para los cuales agradecieron ver en escena a estas compañías tan particulares y guantanameras, elogiaron el colorido, el ritmo, el virtuosismo en la interpretación de Oyá y el deseo de un joven coreógrafo como Elio Orestes Reyna de mantener vivo en su repertorio las obras del maestro Alfredo Velázquez Carcaces en la Compañía Danza Libre.

Para Danza Fragmentada destacaron el acople del dúo que interpretó Entropía, coreografía de Felipe Aguilar, su fuerza, la fluidez de sus cuerpos y el excelente diálogo establecido entre los bailarines, la compañía también presento Búnquer y Discordia todas de jóvenes coreógrafos.

Babul recibió elogios a la riqueza de su folclor, hecho que los particulariza en el contexto danzario cubano, a la fuerza de su cuerpo de baile masculino. La compañía  también fue llamada a cuidar las fragmentaciones en las obras, las entradas y las imprecisiones en las coreografías de conjunto, pero sobre todo a defender su manera de hacer el folclor, una que nos ayuda a pensar la vida de descolonizadora. 

El encuentro tuvo además la conferencia “Los Modelos actorales desde los años 50 hasta la actualidad” a cargo de Roberto Gacio, el panel  “El papel de la crítica en el contexto del teatro actual” por los crítico invitados y la presentación a cargo de Omar Valiño de las novedades de la Editorial Tablas-Alarcos.