Danzan dos y disfrutan muchos en Matanzas

Danzan dos y disfrutan muchos en Matanzas

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Escénicos, Holguín, danzandos, danza, coreografía
  • El Concurso Nacional de Coreografía e Interpretación DANZANDOS reunió en Matanzas a varias generaciones de críticos, coreógrafos y bailarines. Fotos cortesía del evento
    El Concurso Nacional de Coreografía e Interpretación DANZANDOS reunió en Matanzas a varias generaciones de críticos, coreógrafos y bailarines. Fotos cortesía del evento
  • El Concurso Nacional de Coreografía e Interpretación DANZANDOS reunió en Matanzas a varias generaciones de críticos, coreógrafos y bailarines. Fotos cortesía del evento
    El Concurso Nacional de Coreografía e Interpretación DANZANDOS reunió en Matanzas a varias generaciones de críticos, coreógrafos y bailarines. Fotos cortesía del evento

Del 18 al 22 de octubre, Matanzas acogió la XIII edición del Concurso Nacional de Coreografía e Interpretación DANZANDOS, en el marco de las conmemoraciones por el aniversario 325 de la fundación de la Atenas de Cuba, el 150 del inicio de las Guerras de Independencia, y la Jornada por la Cultura Cubana.

Cualquier cita para el desarrollo de la danza es bien recibida en el escenario insular y más cuando esta permite tomarle el pulso a la creación coreográfica y a sus principales intérpretes. En eso coinciden sus organizadores y participantes: DANZANDOS es un termómetro con el cual medir la temperatura de esa manifestación artística en Cuba, principalmente en los dúos, modalidad en concurso que, aunque pareciera restringir el diapasón competitivo, peculiariza el certamen bienal.

Precedida por el Concurso de Danza del Atlántico Norte Codanza y Gran Prix Vladimir Malakhov, en Holguín, DANZANDOS reunió en Matanzas a muchos de los invitados y compañías que antes habíamos visto en esa oriental ciudad: Other Side, Malpaso, Médula, Acosta Danza, Narciso Medina, Rosario Cárdenas, Conjunto Folclórico Nacional, Danza Fragmentada, Codanza, Danza del Alma, Ballet Contemporáneo de Camagüey, Danza Libre, Danza Teatro Retazos, el habanero Instituto Superior de Arte (ISA) y los anfitriones de Espiral, dirigidos por la Maestra Liliam Padrón, presentaron dúos a esta edición del Concurso.

El programa del evento inició con la presentación de La consagración de la primavera, por Danza Espiral, en el teatro Velazco, donde cada noche se presentaron las compañías invitadas y las obras en concurso. La obra, también presentada anteriormente en Holguín, parte del clásico ballet homónimo estrenado en París en 1913, con música de Stravinski, coreografía del gran Nijinsky y diseños de Nicholas Roerich para los Ballet Rusos de Diáguilev, pero enlazada está a la excelente novela del mismo nombre que Alejo Carpentier escribiera en 1978.

Así –escribe el crítico Andrés D´Abreu– la bailarina y coreógrafa matancera Liliam Padrón transita “dentro de esos caldos efusivos y los entretejidos transculturales que implican a estas dos obras paradigmáticas y trascendentales en sus respectivos lenguajes y momentos. Volver a La consagración… sobre el filo de la intertextualidad, entre la regia y agitada Rusia de Stravinski, lo real maravilloso de Carpentier, y la Matanzas cubana (en pleno siglo XXI, entre la decadencia y el renovarse, donde persiste Danza Espiral) ha sido un acto de exorcismo puesto sobre la escena con gran impacto y consistencia”.

El tabloncillo del Teatro Sauto, aun en reparación, acogió las clases magistrales del DANZANDOS, impartidas por Rubén Rodríguez, Guillermo Horta, Narciso Medina, Osnel Delgado, y Yandro Calderón, este último del Conjunto Folclórico Nacional. Mientras la Casa de la Memoria Escénica, dirigida por el dramaturgo Ulises Rodríguez Febles, fue sede de conversatorios, entre ellos con Rubén Rodríguez, intercambios críticos y exposiciones, entre ellas la inauguración, en su Museo de las Esculturas en Madera de la Dramaturgia Cubana, de la pieza La edad de la ciruela, basada en el texto teatral homónimo del dramaturgo Arístides Vargas, en homenaje a los 60 años de vida de Liliam Padrón. Otra muestra expositiva quedó abierta al público en la remozada Sala de Conciertos José White: varias esculturas realizadas a partir de la madera del mangle, relacionadas con el amplio universo de la danza, de la artista Mariluz Lazo, quien donó varias piezas como premios a los ganadores.

Estos recayeron fundamentalmente en dos piezas: Color, coreografía de Julio César Rodríguez Azahares, interpretada por él junto a Amauri Argüelles Álvarez, del ISA habanero, y De perros, coreografía de Yoel González, interpretada por Aracelis Dianet Lobaina (Médula) y Elio Orestes Reyna (Danza Fragmentada) de la provincia Guantánamo, que obtuvieron también una buena cantidad de los premios colaterales, entregados, entre otros, por la UNEAC, la AHS, la Casa de la Memoria Escénica y Ediciones El Fortín. De perros, sobre todo, fue la más aplaudida y celebrada de la noche de premiaciones, por mostrar, desde la fuerza de una dramaturgia acertada y una danza visceral, incluso violenta físicamente, las relaciones de poder y convivencia en una pareja.

El jurado, integrado por Rubén Rodríguez, Guillermo Horta Betancourt, Liliam Chacón, Roberto Pérez León y María Borroto, también entregó una Mención en interpretación a las holguineras Vianki González Miranda y Lianet Díaz Silva (Codanza). Además, se entregó el Premio TECNOLOGÍASqueDANZANDos, dedicado a duetos de danza para la pantalla exhibidos en recientes ediciones del Festival Internacional de Videodanza DVDanza Habana Movimiento y Ciudad.

Otro de los momentos especiales del DANZANDOS fue la presencia del Conjunto Folclórico Nacional con un programa concierto integrado por las obras Dahomeño, Eleggua, Ayagba, Isora Club y Rumberos, coreografías del Maestro Manolo Micler, Premio Nacional de Danza 2017, a quien se homenajeó en la cita. El homenaje fue extensivo también al Maestro Miguel Iglesias, Premio Nacional de Danza 2017 y director de Danza Contemporánea de Cuba.

Se presentó, además, Canta ruiseñor, coreografía e interpretación de Rubén Rodríguez, con música de Ernesto Lecuona, que había presenciado antes en Holguín, y el estreno mundial de Ama al cisne salvaje, coreografía del propio Rubén basada en el poema homónimo de Luis Rogelio Nogueras, con música de Sergio Vitier, interpretada por él junto a Danza Espiral.

Tener compartiendo experiencias y conocimientos a un maestro como Rubén Rodríguez, mítico por sus interpretaciones en Danzaria y Cruce sobre el Niágara, de Marianela Boán, o Michelangelo, de Víctor Cuellar, ausente mucho tiempo de escenarios cubanos, fue una oportunidad de lujo que supieron aprovechar los jóvenes bailarines. Lo mismo con las clases magistrales de otros maestros, como Guillermo Horta. Hacer circular diariamente un boletín, crear un programa paralelo de actividades, y llevar al público matancero en el Teatro Velazco lo mejor de la danza contemporánea cubana hacen del Concurso Nacional de Coreografía e Interpretación DANZANDOS una de las citas necesarias para oxigenar y dar vida a la escena danzaria cubana.