Danzonero Valiente

Música

Danzonero Valiente

  • Acerina. Ilustración LAZ
    Acerina. Ilustración LAZ

Desconocido en su patria, Cuba, y con el insólito nombre de Consejo Valiente, alias “Acerina”, había nacido en Santiago de Cuba en 1899.

Respondiendo a la ayuda ofrecida por su colega y conterráneo Tiburcio Hernández “Babuco”, que introdujo el danzón en México, emigrado poco antes que “Acerina”, le dice:

—Ve pa’ Veracruz, con tus timbales que allá yo te ayudo

Y a México se fue quien poco después, sería el músico cubano más exitoso que puso a bailar danzones a todos los mexicanos durante muchos años.

Consejo Valiente primero ocupó atriles en disímiles orquestas danzoneras siempre con la idea fija de armar la suya propia dedicada a este baile, la música de su alma.

Estrenó su agrupación en el mitológico Salón México —abierto entre 1920 y 1962— y otros de la capital hasta terminar finalmente en la caribeña Veracruz. 

Con sumo ingenio, agudeza, fina perspicacia explotó “Acerina” sus negocios en el ámbito de la música.

El maestro santiaguero brillaba con sus timbales o tarolas —como les dicen en México—, fiel a la ortodoxa batería del danzón cubano: sección de metales con trompetas, trombones y bombardinos, sección de clarinetes, violines, timbales y güiro. 

Contribuyó sobremanera al éxito de “Acerina” en suelo azteca la devota afición del pueblo mexicano por el baile del danzón en salones exclusivamente dedicados a ese género musical nacido en Matanzas y que, en décadas del 30, 40 y 50, tanto en el DF, como en Veracruz y otras ciudades, abundaban.

Generaciones enteras de mexicanos —y cubanos residentes en aquel país— bailaron al compás de la orquesta de “Acerina” y sus danzones favoritos: Teléfono a larga distancia, Masacre, ¿Por qué llora el niño?, Bodas de Oro, Almendra, La mora, El barbero de Sevilla, La flauta mágica, Fefita, Alturas de Simpsons, El bombín de Barreto, Serenata de Schubert entre otros.