DESDE NUESTROS CARACOLES: UN RECONOCIMIENTO A GINA PREVAL

DESDE NUESTROS CARACOLES: UN RECONOCIMIENTO A GINA PREVAL

Nuestro evento teórico Caracol anual, tuvo en el año 2019 la iniciativa de extender un reconocimiento a Georgina de la Caridad Preval Valdés-Miranda, "Gina Preval" como la conocemos cariñosamente, por toda su vida dedicada a la crítica e investigación del cine. Nacida el
14 de mayo de 1922, ya en 1947 conoció a América Penichet, que dirigía el grupo de Acción Católica en el que Gina se creció con Julio Morales Gómez y Álvaro Ledón, y cuya Junta Nacional presidiría. El obispo autorizaba a este grupo a clasificar las películas. La visita de un miembro del Consejo Pontificio para la Comunicación Social las ayudó con las herramientas para valorar filmes y se dedicó a la formación cinematográfica, conocer los cine club y crear una revista especializada muy vinculada con los medios culturales en Cuba y con los artistas e intelectuales acreditados para "conocer a Cristo a través del cine" (en Samper Zamora, Mariluz: "La siembra de Dios" (Palabra nueva, julio-agosto 2017 # 272 año XXVI: 58; Mención).

Estudiaba mucho y se relacionó con los 42 cine club que radicaban en las salas de cine donde alquilaban el espacio y se nutrían con lo más novedoso de entonces de toda la cultura, no solo del cine; aquellos cine club eran todos de apreciación, pues como ella misma apunta: "ahora los hay también de realización". Así buscaba trasmitir sus valores y formar el gusto por el buen cine dentro de una orientación cristiana, como pretende la Organización Católica Internacional del Cine (Ocic), que fundada en 1928 metodológica y orientadora (no realizadora), llegó a Cuba a inicios de los años 50 y en 1957 escoge a Cuba como primer país no europeo para su Congreso, en el que participaron casi todos los países latinoamericanos; Gina fue vicepresidenta y luego presidenta de la Ocic en Cuba, hoy emérita, y la ha representado en las muestras de jóvenes realizadores del Icaic desde su primera edición.

Aquel congreso dejó beneficios culturales y económicos, y pudieron construir un salón para cine en el Palacio Cardenalicio, con traducción simultánea por primera vez. Entre 1955 y 1962 Gina colaboró con la _GUÍA MORAL DEL CINE_, y recuerda sinsabores pues sin abandonar los cánones del Vaticano, pudieron palear lo que consideraban negativo, pues censurar solo inducía el deseo de ver las películas.
Administró la revista _CINE GUÍA_. La Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (Fipresci, con más de mil críticos de muchos
países) la declaró Miembro de Honor, y la Unda (Asociación Católica Internacional para Radio y Televisión, que incluye otras religiones y no religiosos) en Cuba se unieron en 1999 con cine y otros audiovisuales y surgió SIGNIS CUBA, que administra y cuyos cine club dirige, y hasta hoy entrega sus premios en nuestros certámenes de cine, incluidos estos concursos Caracoles de la Uneac.

Gina fue muy cercana hasta sus decesos a Julio García-Espinosa y a Alfredo Guevara, quien al crear el Icaic, unió fuerzas con la Ocic "para enseñar a los cubanos a ver buen cine (…) cine club (…) extensivo a todo el país", y luego Manolo Fernández y Fausto Canel como especialistas del Icaic, que destacaba a la Ocic y que esta gestionara la visita a Cuba de tantas personalidades del cine mundial, sin divergencias políticas, sino un tema común: sus profundos conocimientos sobre cine. Al perder sus sedes los cine club con la nacionalización de todos los cines, la Ocic trabajó más directamente con las instituciones estatales, en sólido lazo Iglesia-Estado hasta hoy, tras la feliz confluencia de Alfredo Guevara con la Ocic; Gina buscaba las convergencias y limaba asperezas "porque en el arte hay respuesta para todo".

Fue jurado en muchos Festivales "Cine Plaza" y con otras Casas de Cultura, en el concurso Caracol de la Uneac y desde el V Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano y con García-Espinosa al frente del Icaic, Gina le propuso un jurado de la Ocic que el Festival acogió para sí (no como colateral), jurado más de cinco veces no consecutivas, aunque el cine era contradictorio para muchas personalidades eclesiásticas pero fue apoyada por el Cardenal Arteaga, el Arzobispo Evelio Díaz, Monseñor Pérez Serante y "el más cercano, cálido y verdadero maestro", Monseñor Carlos Manuel de Céspedes, a quien conoció muy joven en Acción Católica, siempre su amigo y con cuyo nombre en 2014, la Conferencia de Obispos Católicos le otorgó por primera vez una Distinción a ella y a Fina García-Marruz; llegó a actuar un brevísimo papel en el filme cubano _UNA NOVIA PARA DAVID_ (Orlando Rojas, 1985).

Ha merecido el "Coche de Bayamo" del municipio Manzanillo y la Dirección Provincial de Cine de Granma; el Premio Cubanacán, de Santa Clara; el de la Ocic (1998). Preside el cine club Félix Varela, en actual cambio de estatutos y posiblemente, de sede; aun hoy, solo anhela poder seguir potenciando las opciones del "arte para sensibilizar", del cine "para mejorar la vida"… Honrar honra, multiplicado por el aplauso ferviente en la última sesión del evento teórico de nuestro Caracol al mediodía del viernes 15 de noviembre de 2019, dedicado justamente a la crítica a los medios en los medios y a reconocer a críticos relevantes, sentido tributo que nos estimula a continuar juntos mejorando la vida, del brazo de esta dama cubana del cine, Gina Preval.