Desde Salud 708, donde la luz recibió a una digna cubana

Desde Salud 708, donde la luz recibió a una digna cubana

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Músicos, Omara Portuondo
  • Esa Omara grande, tan genuina y cubana como las palmas, la mujer de huella inmarcesible en Soy cubana que ha hecho y hace bailar a muchos cubanos, estuvo de cuerpo presente junto a su pueblo. Foto del autor
    Esa Omara grande, tan genuina y cubana como las palmas, la mujer de huella inmarcesible en Soy cubana que ha hecho y hace bailar a muchos cubanos, estuvo de cuerpo presente junto a su pueblo. Foto del autor

Nuestra enseña nacional, la del triángulo azul con la estrella solitaria y a la que su arte y persona honra diariamente, presidió el “conciertazo” que Omara Portuondo, la Diva del Buena Vista Social Club, ofreció a los vecinos de la calle Salud 708, lugar que la vio nacer.

En esa arteria del popular barrio de Cayo Hueso en el municipio Centro Habana de la capital, una niñita de apenas ocho años de edad, en una de las tantas veces que buscaba el pan encomendado por su madre, escuchó el sonar de tambores y de la rumba en uno de los tantos solares que allí existen.

Allí bebería del ciudadano común de esa zona, del cubano de a pie en que la música y la tradición religiosa, forma parte de su ser y esencia.

Desde ese entonces se dio, tal vez inconscientemente pero si certificado por designio divino, al canto y al baile, los más autóctonos y genuinos aunque su grandeza como intérprete corroboraría con el tiempo que era capaz de asumir otros géneros y ritmos foráneos.

Esa Omara grande, tan genuina y cubana como las palmas, capaz de de entregarnos el más dulce de los boleros como el arrullo de los ríos; la más honda de las canciones del sentimiento, esas que calan en los lugares más sensibles de tu ser y que convirtieron a la intérprete para Cuba y el mundo en la Novia del “feeling”; o la mujer de huella inmarcesible en Soy cubana que hizo y hace bailar a muchos cubanos, estuvo de cuerpo presente junto a su pueblo.

!Felicidades!, !Gracias por existir!, !Omara, tu pueblo te quiere!, fueron apenas algunas de las expresiones de afecto que la población centrohabanera ofreció a la también llamada Novia de Cuba. Pero no solo personas del patio dieron muestra de esa recepción merecida que la Portuondo inspira, amigos de otras latitudes, presentes en el lugar, también manifestaron su beneplácito por su arte, como los estudiantes de la Universidad de Quito, Ecuador, presentes en la velada.

El concierto dio inicio a una serie de presentaciones que hará la artista como parte de la gira que hará por varios lugares de la geografía capitalina para promocionar su último disco, Omara siempre, sin dudas una novedad en su producción discográfica al asumir varios temas por ella popularizados y del repertorio tradicional cubano pero con nuevos arreglos; así como la interpretación a dúo con famosos de nuestro pentagrama musical como Beatriz Márquez, con la que nunca había grabado.

Seguida a esta actuación se estará presentando el próximo 21 de julio en la Plaza San Francisco de Asís, en el casco histórico de la ciudad. El 4 de agosto lo hará en el ultramarino pueblo de Regla. Luego, en noviembre y diciembre lo hará por otras municipalidades de la ciudad.

Adiós Felicidad, La Rosa Oriental; La Era, grabado en el imaginario popular como una de las mejores interpretaciones, si no la mejor, de esa canción rubricada por otro grande, Silvio Rodríguez; Tal Vez, mención obligada al mayor cronista musical que ha tenido Cuba, Juan Formell, autor de esa canción; Sábanas Blancas, tema que identifica a nuestra Habana, la vieja, esa que Eusebio Leal, otro centrohabanero distinguido y vecino también de Salud, dignificó con su rescate y que Gerardo Alfonso popularizara, son algunos de los temas recogidos en el fonograma y que el público disfrutó.

Pero Omara es mucho más que eso y la muchedumbre lo sabe. Por eso, a pedido de esta, interpretó otras composiciones que han hecho mella en nuestro registro sonoro. Tal es el caso de Veinte años, de María Teresa Vera, especialísimo en su voz e interpretación o Amigas, ese tema que evoca y celebra al más famoso cuarteto femenino cubano hasta la fecha: Las D´ Aida y sus integrantes, Elena Burke, Moraima Secada, Omara y su hermana Haydee, con la cual el olvido ha sido Injusto.

No solo se extasió la localidad al escuchar los impresionantes giros armónicos y los sorprendentes sostenidos que emite y a los que nos tiene acostumbrado, aun a su edad, la legendaria cantante, sino, el sabor de los temas bailables que regaló no contuvo al más serio y “patón”  de los mortales allí presentes, obligados a dejar la butaca.

La Asamblea del Poder Popular de Centro Habana entregó a la genial cantante la distinción Torreón de San Lázaro. Artistas del territorio entregaron obras plásticas. De colofón, los Componedores de Batea, comparsa tradicional endémica de la zona que está cumpliendo su 110 aniversario, regaló a Omara su actuación.