Dominicanos y cubanos, amistad con bachatas y merengues

Dominicanos y cubanos, amistad con bachatas y merengues

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Músicos, República Dominicana, concierto
  • Víctor Víctor en reciente concierto en el Centro Pablo de la Torriente. Fotos: Pepé Cárdenas
    Víctor Víctor en reciente concierto en el Centro Pablo de la Torriente. Fotos: Pepé Cárdenas
  • El dominicano Víctor Víctor pertenece a la generación de la canción protesta, en la década de 1970. Fotos: Pepé Cárdenas
    El dominicano Víctor Víctor pertenece a la generación de la canción protesta, en la década de 1970. Fotos: Pepé Cárdenas

No hay dudas, está comprobado, lo que más une son las cosas que se comparten y, si, las cosas son buenas, mejor. Es el caso de Cuba y República Dominicana, dos islas caribeñas vecinas que comparten historias, culturas y sobre todo, una vasta y riquísima tradición musical.

Tan fuerte es esa interrelación entre sus pueblos que muchos autores y títulos, depositados en el imaginario popular de ambos países, son confundidos si son de allá o de aquí, pierden su origen, son apropiados o compartidos como lo más natural del mundo.

En Cuba la música dominicana ha sido ampliamente difundida por grandes figuras de esa isla como Alberto Beltrán, Sonia Silvestre o por la vía fonográfica con discos de Juan Luis Guerra, Walfrido Guevara y Jhonny Ventura.

¿Qué cubano no ha arrollado al compas de Apágame la vela?

Pero, la presencia musical dominicana en Cuba comenzó con las numerosas visitas de trovadores cubanos a República Dominicana en el siglo XIX, como la de Sindo Garay, que trabajó allí con músicos como Miguel Cadete y Miguel Duarte.

En los años de la década 1950 sonaban en victrolas y radios habaneros, casi sin descanso, obras de Mario de Jesús (Ayúdame, Dios mío), Anibal de Peña (Mi debilidad), Luis Kalaf (Aunque me cueste vida), Radhamés Reyes (El 19), Bienvenido Brens (Apágame la vela), Mercedes Segredo (Imposible olvidarte), en la voces cubanas de Olga Guillot, Miguelito Valdés, Blanca Rosa Gil, Dúo Cabrisas Farah. 

Todavía la televisión cubana nos recrea con trasmisiones de la bella Migdalia Hernández, excelente voz de la 440, en dúo con Juan Luis Guerra. Bachatas, canciones, pambiches, guarachas, salves y tamboreras, sirven de puente entre dominicanos y cubanos tan cerca, tan próximos musical como geográficamente. Y, hablando de bachata, este febrero nos trajo el inmenso regalo de la visita de Víctor Víctor, otro gran artista de la querida tierra quisqueyana, voz de oro de la bachata, canción de amor y para el amor, al cual debemos cubanos y dominicanos mucho del auge, del rescate realizado por Víctor Víctor y otras estrellas de la República Dominicana.