El arte teatral y su capacidad de renovar nuestra percepción

El arte teatral y su capacidad de renovar nuestra percepción

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Escénicos, teatro cubano, crítica
  • La puesta en escena se podrá disfrutar hasta el próximo fin de semana.
    La puesta en escena se podrá disfrutar hasta el próximo fin de semana.
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    La puesta en escena se podrá disfrutar hasta el próximo fin de semana.

El teatro como experiencia artística descubre la posibilidad de renovar constantemente nuestra percepción acerca del medio circundante. En este contexto se inserta Espacio Teatral Aldaba, con la obra El último fuego, de Lea Loher y codirigida por Amada Morado e Irene Borges. La puesta en escena estuvo a disposición del público en la Sala Tito Junco del teatro Bertolt Brecht, ubicado en el Vedado, en los horarios habituales de la institución. El elenco estuvo conformado por: Amada Morado (en el personaje de Rosmery), Pedro Díaz Ramos (como Peter), Liliam Lam (Susanne), Teherán Aguilar (Rave), Alina Molina (Karoline), Arianny Sánchez y Liudmila Alonso (Edna), Asdrúbal Ortiz y Rogel Rodríguez (Ludwig) junto a Irán Hernández e Iroel Moraga (en el papel de Olaf).

En las notas al programa se parten de ideas o concepciones como: escrita desde el horror y la reflexión a la vez, la obra debate dos posiciones antagónicas, por un lado, la culpabilidad individual ante la muerte accidental de un niño, o el pensamiento salvador de que la tragedia fue producto del inevitable destino. Sin lugar a dudas, estos son los elementos constituyen la trama principal. Sin embargo, esto en determinada situación puede funcionar como pretexto artístico para abordar otros temas de modo paralelo, las subtramas. De modo que, El último fuego es una profunda reflexión sobre los conflictos sociales-culturales, intergeneracionales e interpersonales que surgen como producto de la interacción entre los seres humanos y su entorno social, y entre grupos humanos. De hecho, todos conocemos que desde nuestro nacimiento ya pertenecemos a grupos sociales-culturales, como, por ejemplo: la familia, vista como grupo primario o célula fundamental de la sociedad. Entonces la obra teatral entendida como acto comunicacional implica realizar un estudio acerca de la recepción del mensaje artístico, lo cual resalta la función social-cultural y comunicacional del arte teatral. Parte de la importancia de la creación escénica radica en la continua interacción entre autor, obra y público. La representación significa (re)crear un aspecto de la realidad concreta para llamar la atención sobre un tema específico, algo que lleva aparejado un proceso de toma de conciencia. La conciencia como actividad receptora descubre la posibilidad de renovar nuestra percepción del entorno social.

Es imprescindible señalar, que la puesta en escena cuenta con un diseño de vestuario efectivo, ya que contribuye a la caracterización de los personajes. La escenografía emplea los objetos necesarios en escena, ni más ni menos, esto permite su integración a los restantes elementos del montaje artístico. El diseño de luces, la utilización de contrastes entre luces y sombras, tiene como objetivo, apoyar la acción dramática por lo que es otro de los aciertos de la puesta en escena. Notable es también el maquillaje y la peluquería pues nos adentra en las características psicológicas de los personajes. Por otra parte, las actuaciones resultan orgánicas, funcionan como un sistema, compuesto por múltiples elementos que enfatizan valores artísticos, como es el caso de la belleza. La puesta en escena logra sensibilizar al público asistente con la narración. Quizás para próximos montajes sea oportuno valorar la permanencia de algunas escenas, algo que va a influir en el tiempo de duración de la obra y en la cadencia de la narración. Por supuesto, que esta sugerencia no resta mérito, en lo más mínimo, a la representación teatral y al resultado final. En resumen, Espacio Teatral Aldaba ha asumido un gran reto al llevar a escena, una obra que pertenece a una de las dramaturgas más importantes de la creación escénica alemana. Y que no nos quepan dudas de que la agrupación teatral ha cumplido con las expectativas de su público. 

Amada Morado e Irene Borges nos han hecho recordar, que el arte teatral contribuye a la elaboración de una opinión pública y al establecimiento de un modelo oficial del arte, idea que está íntimamente ligada a la sensibilidad epocal, es decir, a la manera de sentir de las personas en una época especifica. Retomando lo expresado con anterioridad, si afirmamos que El último fuego cumplió con las expectativas de los espectadores, entonces también debemos decir que la comprensión del arte por parte del espectador también está determinada por esa expectativa. De ahí que una historia de las interpretaciones debe acompañarse de una historia de las expectativas, y por las normas registradas por la historia hasta conformar una tradición.