El concierto de toda mi vida

El concierto de toda mi vida

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Santiago de Cuba, Músicos, Escritores, cultura cubana
  • Misa Cubana a la Virgen de la Caridad del Cobre, compuesta y dirigida por José María Vitier en Santiago de Cuba.
    Misa Cubana a la Virgen de la Caridad del Cobre, compuesta y dirigida por José María Vitier en Santiago de Cuba.
  • Misa Cubana a la Virgen de la Caridad del Cobre, compuesta y dirigida por José María Vitier en Santiago de Cuba.
    Misa Cubana a la Virgen de la Caridad del Cobre, compuesta y dirigida por José María Vitier en Santiago de Cuba.
  • Misa Cubana a la Virgen de la Caridad del Cobre, compuesta y dirigida por José María Vitier en Santiago de Cuba.
    Misa Cubana a la Virgen de la Caridad del Cobre, compuesta y dirigida por José María Vitier en Santiago de Cuba.

En su presentación en Santiago de Cuba el pianista y compositor José María Vitier compartió por primera vez ante el público varios poemas de su autoría y cantó a la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba, la más reciente de sus creaciones musicales. Su esposa, la artista de la plástica Silvia Rodríguez Rivero, inauguró la muestra personal El Reino de Otro Mundo, invitada por el centro cultural San Antonio María Claret

“Todo empezó aquí en Santiago —dijo Vitier— esta ciudad definió decisivamente mi destino como músico y como persona, por eso siempre vuelvo”.

Una a una se escucha Deseos, Ritual y la versión instrumental de Tus ojos claros, todas piezas que José María, decidió tocar por primera vez en Santiago. Busca sus poemas, los lee con timidez, vuelve la música a brotar de sus manos, anuncia Mercedes, después Tempo Habanero, Fresa y Chocolate, Contradanza Festiva. Cámaras, celulares, grabadoras, todos se quieren llevar sus recuerdos de la gran obra. José María conversa, agradece a Santiago de Cuba por tantos años de complicidad, de aliento, de simpatía. El público ovaciona cuando de su viva voz, sale por primera vez Patria, “La Patria es un hogar, un fuego pequeño que te abriga, algo que solo dura hasta que mueras”. Santiago se pone de pie… el artista continúa: “La Patria es pequeñita, es tu cuento de niño, la flor de ese cariño que no se acaba luego cuando creces”. Vitier estruja sus papeles… vibra. “Patria es la raíz, mis días, sus heridas y sus glorias, mi pequeña y mi propia cicatriz”. Cuando parece que se acaba todo, en realidad vuelve a empezar. “Este es un concierto corto, —dice— pero estoy feliz, me siento en casa”. Solo por eso el pianista, el compositor, el hijo de Cintio y Fina, se atreve a cantar “A la Virgen de la Caridad del Cobre, que también es mi patrona”. Resuenan los aplausos en la Sala de Conciertos Dolores, el mira a Silvia, su musa de los ojos claros y recuerda que más tarde inauguran El reino de otro mundo, en el Centro Cultural y de Animación Misionera San Antonio María Claret.

“Parafraseando a Carpentier, explica Silvia Rodríguez Rivero a la prensa, porque es justo eso lo que encontramos en Santiago de Cuba. Es muy diferente a lo que vivimos en otros lugares. Esta es una ciudad muy intensa en su colorido, su fantasía, eso la hace distinta y creo que en mi obra reflejo esa espiritualidad. Yo pinto con la música de José María y el escribe sus poesías mirando mis cuadros”.

La pareja anuncia que celebrarán los veinte años de la Misa Cubana este 2016. Empezarán por Ohio, Estados Unidos. Cuatro semanas con una agenda que incluye varios conciertos de él y la exposición de la obra plástica de Silvia.

En el templo de la Santísima Trinidad, donde radica el Centro Cultural y de Animación Misionera San Antonio María Claret, más tarde en la noche, se exhiben 36 piezas de gran formato “Trabajo básicamente el acrílico sobre varios soportes. Esto es una muestra de los que recientemente llevamos a España y Portugal”, explica Silvia, y no se cansa de mirar a José María, ambos se animan, se alientan, se identifican. El tiempo parece que no pasa para esta pareja de artistas que una y otra vez regresan a Santiago para entre versos, acrílicos y música reconocerse, como ha dicho Vitier, asistiendo al concierto para el que se han preparado toda la vida.