EL GUARACHERO ORLANDO GUERRA

Música

EL GUARACHERO ORLANDO GUERRA

  • Foto: Cubanos en México
    Foto: Cubanos en México

Orlando Guerra Soa (Camagüey, 14 septiembre de 1920 – Ciudad de México, México, 30 marzo 1973), conocido durante muchos años en el ambiente artístico cubano como “Cascarita, el guarachero de Cuba” impuso un original estilo de interpretación que influyó decisivamente en cantantes que le sucedieron.

Como cantante impuso un original estilo de interpretación que influyó decisivamente en otros que le sucedieron. Era, según el compositor Senén Suárez, un hombre pequeño, pero muy carismático y excéntrico. Por su parte Bebo Valdés lo cataloga como “uno de los mejores cantantes de mambos que dio Cuba”.

En Santa Clara como cantante con la orquesta Happy Boys, dirigida por Rey Díaz Calvert, en 1938, en la emisora CMHI de los Hermanos Trinidad, que luego daría origen a la estación RHC Cadena Azul, en La Habana, interpretaba sones, danzonetes y guarachas de moda.

Fue contratado por el trompetista Julio Cueva para integrar la agrupación Montecarlo, nombre que recibió en 1939 la orquesta Cuban Boys de Amado Trinidad. Cascarita estrenó algunos números de Cueva, luego muy populares, como “Tingo Talingo”, “Rascando siempre rascando” yEl marañón”.

En 1941 Cascarita realizó, con la orquesta Hermanos Palau, sus primeras grabaciones de Julio Cueva “Pobrecitas las mujeres”, “Qué caló”, “En tiempo de mangos” y “Dos cosas pa’ tomá con leche”, además de las ya mencionadas.

En 1942 Cascarita viajó a Puerto Rico y realizó grabaciones con la orquesta de Pepito Torres para RCA Víctor. Desde entonces Orlando Guerra perfilaba los rasgos de un estilo sarcástico, salpicado de palabras de la jerga callejera, que burlonamente deslizaba en el ritmo, las frases melódicas y la armonía. Sin poseer un instrumento vocal de gran extensión sabía sacarles buen partido a sus posibilidades, impostando la voz con sentido humorístico, intercalando trabalenguas e inesperadas interjecciones. Poseía un admirable sentido del ritmo del cual hacía gala en sus interpretaciones, aunque fuera un número sencillo, que en voz de otro cantante hubiera pasado inadvertido, Cascarita grabó la mayoría de los números que le reportaron mayor popularidad a la orquesta, algunos de ellos “Yo estoy aprendiendo inglés” y “Majarete”, de Facundo Rivero, “La ola marina”, de Virgilio González; “Gumpampiro”, de Chano Pozo; “Puntillita”, de Félix Cárdenas; “La araña y la mosca”, “Como se baila la suiza”, de Pablo Cairo; “Ta bueno ya”, “Yo como gente”, “Ciriaco” y “Perro huevero”, de Pedro Guida, saxofonista de la agrupación.

En 1944 Julio Cueva organizó su propia orquesta, con Cascarita como cantante estrella, aunque el intérprete continuó haciendo grabaciones con los Palau hasta 1949. Los primeros discos de la Casino de la Playa con Cascarita resultaron éxitos comerciales: Consuélate, de Silvestre Méndez; Vive regalá, de Hermenegildo Cárdenas; El cuácuá, de Jesús Guerra (de quien cantaría muchas guarachas a lo largo de su carrera); Coge pa la cola, de Iván Fernández; Esto es lo último, de Rafael Blanco Suazo; y Yo pico un pan, Quiero un sombrero y Se murió Panchita, de Félix Cárdenas.

Cascarita colaboró que el pianista y arreglista Dámaso Pérez Prado, además ingresará en la orquesta Casino de la Playa a la cual le aportó un lenguaje novedoso en las orquestaciones y un original estilo en los solos de piano. En este período Cascarita grabó, entre otras piezas: “Azúcar pa’ un amargao”, de Bienvenido Julián Gutiérrez; “La pelotica” ySon los bobitos”, de Enrique González “La Pulga”; “Estoy acabando”, de Horacio Jiménez; “Llora”, de Chano Pozo; “Tártara”, de Rubén Amat; “Un meneíto”, de Jesús Guerra; “La última noche”, de Bobby Collazo; “Ay qué jelengue” yPa que te dure”, de José Antonio Méndez y guaracha “Kandela”, de Pérez Prado.

Hacia 1948 fue contratado por la emisora CMQ para presentarse diariamente en un show nocturno que animaba Germán Pinelli, con quien Cascarita formaba un dúo humorístico chispeante. Lo acompañaba una estupenda orquesta dirigida por Carlos Ansa.

Con la orquesta de Bebo Valdés grabó en 1950, hizo grabaciones como El nuevo Be-Bop, de Jorge Zamora y A la United Café de Ángel Duarte), y con la orquesta de Orestes Santos en 1952. Se dice que Cascarita influyó al Benny Moré, en la manera excéntrica de vestir y comportarse en el escenario. Tras presentarse en cabarets de segunda, escenarios de provincias y actuar con conjuntos y otros grupos que en realidad no se encontraban a su altura, Cascarita se radicó en México hacia 1960. Ese año realizó algunas grabaciones con la orquesta de Bebo Valdés en La Habana y, en 1968 hizo su última incursión importante en discos respaldado por la orquesta del pianista mexicano Memo Salamanca. Su voz y el gracejo de sus interpretaciones continuaban intactos. Realizó giras por Colombia, Panamá, Puerto Rico y Venezuela. Senén Suárez, estima que la etapa más favorecida de Cascarita fue la de 1940, con la Casino de la Playa y, en la década de 1950 mermó su popularidad.  

Por su parte, el cantante Portillo Scull me cuenta que Cascarita era un cantante de estilo guarachero, en el que utilizaba frases callejeras: “¡Dime mi hermano”, “¡Aquí, en el tíbiri, tábara!”. Mientras que Manuel Licea (Puntillita), me expuso que ya en la década de 1950 se gastó un poco con sus frases chucheras. Departía mucho con el animador Germán Pinelli quien le preguntaba siempre: “¿Cascarita cómo te va?”.

Cascarita le contestaba algún chiste de doble sentido, por ese motivo lo castigaron en algunas presentaciones. De cualquier manera, el musicólogo Helio Orovio asegura que Cascarita es un excelente cantante, un estilo donde comieron Puntillita, el Fantasmita, Rolando Laserie y otros. Orovio considera a Cascarita como el iniciador de un estilo, en cuanto a la manera de abordar el fraseo y de decir la guaracha en el formato de orquesta de jazz, que abría una nueva era con esa cubanidad. “Un estilo de impostación sacada de Miguelito Valdés, pero, sin ese hálito serio y trágico, es más bien de ruptura, de desmitificación. Cascarita era un guarachero típico cubano, un loco sublime indisciplinado, un verdadero desastre. Un ídolo carismático en quien la gente creía. Contaba con un exacto sentido del ritmo, un señor cantante, el mejor guarachero de su tiempo. Seguidores de Cascarita son: Kike, Yeyo, El Moro, El Jabao, Puntillita, Vicentico Valdés, Fantasmita y hasta el mismísimo Benny Moré. En esa herencia de fraseo hay que remontarse a Camilo Rodríguez, el panameño que vivió en Santiago de Cuba que fundió el son con el rubateo (que el filin asumió muy bien, en la década de 1940) de los crooners estadounidenses. Le siguió en ese estilo Alberto Ruiz”.