El guión mueve los caracoles

El guión mueve los caracoles

  • Cartel promocional del encuentro
    Cartel promocional del encuentro

“Hoy dedicamos el espacio mensual Moviendo los caracoles al guión, punto focal o eje central alrededor del que gira todo el discurso radiofónico o audiovisual”. Por lo tanto, les damos la más cordial bienvenida a este encuentro caracterizado, fundamentalmente, por la discusión y el debate […]”

Con esas puntuales palabras, la cineasta Lourdes de los Santos, presidenta de la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), dio inicio a esa sesión vespertina de trabajo que, con el auspicio de la sección de Crítica e Investigación, tuvo lugar en los jardines de nuestra cincuentenaria organización. Acto seguido, le cedió el micrófono a la crítica y periodista Soledad Cruz, presidenta de la sección anfitriona, y moderadora del panel habilitado al efecto.

El dicho panel estuvo constituido por Norge Espinosa, crítico y dramaturgo; Lil Romero, guionista de la televisión cubana; Alberto Luberta Martínez, guionista de radio, cine y televisión, y Lázaro Sarmiento Sánchez, guionista de radial, así como por el maestro Eliseo Altunaga, personalidad de la cultura insular.

De acuerdo con los ponentes, el guión deviene un proceso complejo y complicado acerca del que gira todo el discurso mediático. Para escribir un buen guión se necesitan recursos técnicos, tecnológicos y humanos, además del respaldo de una óptima producción.

Por otra parte, es indispensable contar con financiamiento económico para pagarles a los guionistas de acuerdo con la calidad estético-artística de su labor profesional en los medios masivos de comunicación (radio, televisión, cine).

En opinión de los disertantes, el guión debe evolucionar en dependencia de la época socio-histórica que vivimos, y en la que prevalece la tecnología digital de punta, y por ende, requiere la utilización racional de nuevos códigos, así como la renovación de la narrativa empleada.

El guión de radio, televisivo o cinematográfico debe dejar una huella nacional en todo lo que se haga en los medios. A tono con este presupuesto, los públicos reclaman entretenimiento con calidad, que satisfaga sus necesidades cognoscitivas y espirituales; la principal razón de ser de la radio, la pequeña pantalla y el cine.

Entre otros problemas candentes, los expositores plantearon que estamos inmersos en un proceso de transición, ya que no solo los guiones, sino también los formatos deben y tienen que cambiar para ponerse a tono con los nuevos tiempos que atravesamos.

Los guionistas deben respetar y no obviar o soslayar los indicadores teórico-conceptuales y metodológicos clásicos en que, históricamente, se han estructurado los guiones; y además, reflejar la realidad objetivo-subjetiva de la sociedad cubana actual. Sin embargo, a veces, los decisores mediáticos ponen trabas u obstáculos a determinadas líneas temáticas, cuyo tratamiento en la radio, la pantalla chica y el séptimo arte están vedados por completo. En consecuencia, los guionistas se retiran cuando ven que la creatividad y el valor artístico de lo que hacen son coartados.

Debemos interiorizar e incorporar a nuestro estilo de afrontamiento que el guión se escribe para el otro o no yo, así como para satisfacer las necesidades intelectuales y espirituales del creador.

Los panelistas estuvieron de acuerdo en que, previo a la escritura de un guión, se debe realizar una investigación profunda, cuyos resultados le otorguen solidez y coherencia; pilares fundamentales en que descansa el éxito de la obra radiofónica o audiovisual.

Hay que fomentar y estimular el trabajo en equipo, mientras que los guionistas deben elaborar la urdimbre psicológica de los personajes positivos y negativos con apoyo en lo que —de manera ficticia— son: seres humanos con virtudes, defectos, debilidades, inconsistencias, contradicciones y necesidades de toda índole.

Para redondear, los disertantes manifestaron que el guión es arte y técnica a la vez.

Las conclusiones estuvieron a cargo del maestro Eliseo Altunaga, quien destacó la importancia y relevancia del guión en cualquier medio, ya que, según su apreciación, constituye el tronco del que brotan las ramas fuertes o débiles de un árbol, que puede crecer hasta la inmensidad o quedarse enano para siempre.

Una vez finalizadas las intervenciones, se estableció un intercambio de opiniones (convergentes algunas, divergentes otras) entre el auditorio y los panelistas: confrontación de criterios que enriqueció —con creces— la polémica línea temática relacionada con el guión.

Al espacio Moviendo los caracoles, asistieron críticos, guionistas radiales, televisivos y cinematográficos, así como representantes de la prensa local.