El hechicero de la tribu. Vargas Llosa y el liberalismo en América Latina

El hechicero de la tribu. Vargas Llosa y el liberalismo en América Latina

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  • La lectura de El hechicero de la tribu resultará, sin duda, singular. Foto tomada de internet
    La lectura de El hechicero de la tribu resultará, sin duda, singular. Foto tomada de internet

El hechicero de la tribu. Vargas Llosa y el liberalismo en América Latina, del investigador, profesor y politólogo argentino Atilio A. Borón, fue el título presentado este jueves en la Sala José Antonio Portuondo de la fortaleza San Carlos de la Cabaña por Abel Prieto, director de la Oficina del Programa Martiano, como parte de las actividades de la 28 FILH 2019.

En sus palabras, Abel Prieto consideró que este libro, cuya primera edición correspondió a la Editorial de Ciencias Sociales, constituye un estudio “muy profundo para entender la involución de un notable escritor latinoamericano, que hoy constituye un vocero paradigmático del sistema”. Consideró que el texto de Borón no es un libro escrito desde una perspectiva donde predomina el odio, pero nos permite el acercamiento “al estudio de la fisonomía de un renegado” y a través de ese análisis “Atilio demuestra que Vargas Llosa está inhabilitado para definir los matices existentes en el panorama filosófico que él mismo ha ido construyendo en su paso hacia la derecha”, de ahí que, según Abel Prieto: “Con este libro podemos entender que la derecha suele realizar su discurso contra la izquierda a base de lugares comunes y argumentos endebles, estereotipos y argumentos fundamentalistas” y en el caso concreto de Vargas Llosa “estamos ante un gran escritor, pero que demuestra ser un diletante y divulgador de clichés políticos del sistema capitalista”, de ahí que a través de estas páginas “se estudia la fisonomía moral de un renegado”.

Seguidamente Atilio Borón procedió a comentar algunos elementos del libro, que sin dudas resultan necesarios para entender “cómo fue que ese muchacho tan talentoso, surgido del llamado boom latinoamericano, quien ha obtenido grandes premios literarios, crítico de la realidad de Nuestra América, militante del PC de su país, derrapó hasta convertirse en el más descollante intelectual orgánico y paradigmático del neoliberalismo”, según se expresa en la nota de contracubierta.

En ese sentido, Borón consideró que “el tema de los intelectuales revolucionarios no ha sido abordado con suficiente agudeza por la izquierda y el pensamiento revolucionario”, cuestión muy importante para entender el por qué muchos de sus compañeros de generación y militancia “terminaron convirtiéndose en reaccionarios”; o en el menos grave de los casos, asumiendo un discurso pretendidamente crítico, pero que en realidad resulta más o menos funcional al sistema capitalista y en ese sentido mencionó el conocido ejemplo del libro Imperio, de Michael Hardt y Antonio Negri.

Para el autor de títulos como Imperio & Imperialismo y Socialismo siglo XXI ¿Hay vida después del neoliberalismo?, Vargas Llosa constituye actualmente “la figura prominente de la popularización del liberalismo en América Latina” y como parte de esa matriz “ha reunido un grupo notable de colaboradores que replican sus planteamientos”, invocan una suerte de “horror de la tribu” frente a un colectivismo que tanto desde las corrientes de izquierda como desde la extrema derecha (representadas por ejemplo a través del fascismo) aplastan al individuo, pero que vistos desde una posición analítico-histórica recuerdan mucho los argumentos utilizados para igualar a comunistas y fascistas bajo el paraguas conceptual del “totalitarismo”, muy de moda desde hace varias décadas gracias a los estudios de figuras como Anna Arendt;  y actualmenteavalado desde Occidente como un término utilizado cotidianamente a nivel internacional.

Sin embargo, Borón considera que “Vargas Llosa desconoce el pensamiento liberal de figuras como Adam Smith”, valoró en su momento figuras paradigmáticas de uncambio social cualitativo a personajes como Ronald Reagan y Margaret Thatcher, exponentes de la llamada “revolución conservadora” y propulsores del modelo neoliberal en su matriz política durante la década de los 80 del pasado siglo XX;  de ahí que en su construcción filosófica y políticael autor de La ciudad y los perros y La casa verde termine haciendo “un elemental y tendencioso manejo de las categorías y las teorías del análisis político” (Borón, p.4), capaz de manejar con maestría los sofismas de las “posverdades”. A su vez, Borón considera también que a Vargas Llosa lo perdió “su ego monumental e insaciable. Luego el imperialismo y la derecha internacional lo atrajeron hábilmente a su círculo” y finalmente reiteró que su intención al escribir este libro fue “analizar la involución de sus ideas y la fragilidad e esa construcción”.

La lectura de El hechicero de la tribu resultará, sin duda, singular, no solo por lo novedoso que pueda resultar el tratamiento de un tema lamentablemente soslayado por el pensamiento crítico de izquierda y para muchos, incluso, atípico en la bibliografía de Borón, sino porque, quizás también constituya un argumento para explicar la trayectoria profesional y humana de este autor, lo que de cierto modo aparece reflejado al final de la nota de contracubierta del volumen: “Atilio no es un erudito que se debate entre la lucidez de sus análisis de la realidad y la imposibilidad de actuar sobre ella (…), sino que trasciende  su actividad académica, ensayística y, desde ya, la filosófica y, mediante un compromiso docente y político cotidiano, la convierte en práctica concreta”.