El juego de Leonides Lazo

El juego de Leonides Lazo

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: Plásticos, Ciego de Ávila
  • Atisbos de otra realidad, es una exposición que llega a sorprender. Foto del autor
    Atisbos de otra realidad, es una exposición que llega a sorprender. Foto del autor

Atisbos de otra realidad, la más reciente exposición del artista de la plástica avileño Leonides Lazo Bernal (Sibanicú, Camaguey, 1955), es un viaje a la realidad onírica en la que parece estar inmerso este artista inquieto y batallador.

Digno de admiración, más allá de su obra, es el inmenso deseo que aún tiene este creador para continuar en la búsqueda de una forma de expresión y de continuar gestando obras nuevas con todo el peso de su existencia al hombro.

Campesino de cuna, autodidacta en el arte, es ejemplo para sus coterráneos de todos los tiempos. En estos momentos, es el Presidente del Comité municipal de la UNEAC en Morón. Su obra ilustra libros de ediciones Ávila.

Los que conocen su obra saben que esta exposición nos enfrentamos a un “otro” Leonides que juega con el automatismo en la plástica, ese movimiento que prendó al ciudadano por su reflejo coloquial de la vida cotidiana, y puso, casi por primera vez, la vida real sobre el lienzo o cualquier otra superficie.

Le dio voz a lo que no hablaba, formas a lo que no la tenía, colores a lo que era un vacío de tonos y coloraciones. El automatismo toma la vida en su ajetreo, una mano con pincel sobre el lienzo mientras el auto avanza, la mancha de tinta disparada con menos o más intención, etc.

Leonides no solo se arma de un conservador abstraccionismo, sino que, también, juega con las formas que se inician desde un brochazo, una mancha, acaso un accidente, y que por momentos se nos antoja, cual técnica psicológica proyectiva, una palma, un mogote, un perro o hasta una nube.

Ese es el juego que, a mi juicio, ha querido pactar con su espectador. A él no le interesarán ni la edad ni la historia personal de quien palpe su obra, sino, que piense y en algún momento, le diga, lo que ha visto.

Supongo que a Leonides Lazo Bernal, le interesa comunicarse con la gente a través del ejercicio intelectual.

No es fácil digerir la pintura abstraccionista. El pensamiento más común es el de que “eso es un facilismo”. Pero nada más alejado de la realidad. Por muy automatizado que pudiera parecer su producción, detrás de cada pincelada hay, casi siempre, una intención.

La obra se va armando en la medida que los accidentes ocurren en ella. Los accidentes, y después de las cosas se van aclarando en la mente del propio artista, porque el asunto tiene, también, las veces de improvisación.

No significa que Leonides sea un improvisado. Sus más de diez años en plástica, obteniendo premios, participando en cuanto salón se convoque en la provincia y algo más, atestiguan su quehacer e intención de perdurar en la historia de la plástica avileña.

Atisbos de otra realidad, es una exposición que llega a sorprender a quien se quedó varado en aquella serie que realizara en el 2015 y que llamó “Ecología”. Aquí el paisaje era el leit motiv, era la pieza valiosa del ajedrez.

La estética, en ese entonces, era muy surrealista. El paisaje cubano asumía la forma de todos los objetos de la vida real. Se hacía parte irreductible de todo. Cuadros muy bellos, con una técnica bien trabajada en donde luces y sombras armaban la figura, y armaban la estructura del cuadro desde la profundidad y la tercera dimensión.

Después tuvo otras etapas en que los bodegones, instrumentos musicales, las frutas, y mucho más, eran los protagonistas. Etapa, a mi entender, menos feliz.

Al fin se va encontrando Leonides Lazo con su verdadero rostro ante el espejo. Ese espejo que es su misma realidad y son sueños también. Esa otra realidad que pudiera ser un campo vasto donde se ocultan tristezas y debilidades. Y la pinta, una y otra vez, con su querido óleo, pero después desiste de ser tan sincero, y las va ocultando con las manchas y los brochazos, con las líneas y los tonos grises, azules, rosados, verdes.

Aquí también veo algo que me recuerda a Pablo Picasso y sus etapas Rosa y Azul. Aunque sea en abstracto, aunque no estén ni las mujeres ni los arlequines. Pero pudieran estar, también, —¿por qué no?— en esa otra realidad de la que solo Leónides nos da una imagen borrosa.

Sea cual sea esa realidad otra, Leonides Lazo Bernal nos sorprende agradablemente y, más allá de todo criterio de selección que pudo prescindir de alguna u otra pieza para no parecer tan reiterativo, estamos ante la presencia de una exposición que deja buen sabor en los labios de sus amigos y admiradores.

Alabado sea el artista trabajador que no descansa en su bregar. Alabado sean los 17 cuadros de este artista, producidos en el 2017, y que están ahora mismo en la galería de Consejo de las Artes Plásticas de Ciego de Ávila.

Esperemos a ver lo que piensa el público avileño.