El lago de los cisnes

El lago de los cisnes

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  • En nuestro país, la creadora del doble personaje de Odette-OdiIe fue Alicia cuando era estudiante de ballet. Foto Nancy Reyes
    En nuestro país, la creadora del doble personaje de Odette-OdiIe fue Alicia cuando era estudiante de ballet. Foto Nancy Reyes
  • La auténtica fecha del estreno en Cuba de El lago de los cisnes, en su versión completa, fue el 24 de enero de 1954. Foto Nancy Reyes
    La auténtica fecha del estreno en Cuba de El lago de los cisnes, en su versión completa, fue el 24 de enero de 1954. Foto Nancy Reyes

El lago de los cines es el título de la obra que el Ballet Nacional de Cuba (BNC) presenta durante dos fines de semana, en la sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, para nutrir el intelecto y el espíritu de los amantes del arte de las puntas y los colegas de la prensa especializada.

Esa puesta en escena constituye una de las más relevantes del repertorio tradicional. Tuvo su estreno en el Teatro Bolchoi de Moscú, el 20 de febrero de 1877 y fue reestrenada en una nueva y exitosa escenificación el 27 de enero de 1895, en el Teatro Marinski de San Petersburgo, con los actos primero y tercero coreografiados por el maestro Marius Petipa, y el segundo y cuarto actos, por el maestro Lev Ivanov, mientras la música fue compuesta por el maestro Piotr Ilich Chaikovski.

La versión creada por el genio único e irrepetible, miembro de honor del Consejo Internacional de la Danza, la legendaria estructura argumental, coreográfica y musical, elaborada por el trío de ases Petipa-Ivánov-Chaikovski, se sintetiza en tres actos y un epílogo.

En la mayor isla de las Antillas, la creadora del doble personaje de Odette-OdiIe fue Alicia cuando era estudiante de ballet. El profesor Nicolai Yavorsky coreografió especialmente para ella una versión de El lago de los cisnes, cuyo estreno tuvo lugar el 10 de mayo de 1937, en el Teatro Auditórium (hoy Amadeo Roldán).

Desde su primera función —el 28 de octubre de 1948— el BNC incluyó el segundo acto de El lago de los cisnes en su repertorio, con Alicia Alonso e Ígor Youskevicht como Odette y Siegfried; y en esa misma temporada, el 31 de octubre, la memorable pareja interpretó el pas de deux del tercer acto, conocido como El cisne negro. No obstante, la auténtica fecha del estreno en Cuba de El lago de los cisnes, en su versión completa, en cuatro actos, y por el Ballet Alicia Alonso (actual BNC), fue el 24 de enero de 1954. La eximia ballerina interpretó a Odette-Odile; doble papel al que le imprimiera su estilo inimitable, donde virtuosismo técnico y excelencia interpretativa configuran una unidad indivisible.

La reposición de esa joya del ballet clásico universal, con coreografía de la prima ballerina assoluta Alicia Alonso, sobre la original de Petipa e Ivanov, y música de Chaikovski, deviene un verdadero acontecimiento, tanto danzario como dramatúrgico.

La temporada primaveral de El lago de los cisnes tiene en los papeles protagónicos un elenco joven, integrado por los bailarines Adrian Masvidal, Rafael Quenedit, Raúl Abreu y Patricio Revé, quienes le prestan pie y alma al apasionado príncipe Siegfried.

Masvidal se desempeña como el partenaire de la bailarina principal Estheysis Menéndez, Premio UNEAC de Interpretación 2015, mientras Quenedit, Abreu y Revé comparten el escenario con la bailarina principal Grettel Morejón y las primeras bailarinas Sadaise Arencibia y Viengsay Valdés, respectivamente.

Completan el elenco, en los papeles protagónicos, los primeros bailarines Anette Delgado y Dani Hernández, muy bien secundados por solistas y el cuerpo de baile de la emblemática compañía.

En esta ocasión, voy a enfocar mi análisis crítico hacia la magistral interpretación que, en el segundo y tercer actos, hace de los personajes de Odette-Odile Estheysis Menéndez.

La danzarina, en plena madurez artístico-profesional, encarna a una Odette, caracterizada por la ternura y la delicadeza, y que simboliza la verdadera esencia (bondad y belleza) del alma humana, mientras que —por otra parte— se transfigura con naturalidad en la malvada y seductora Odile; personaje que irradia hacia el universo los más abyectos instintos que, ocultos en los oscuros laberintos del componente instintivo del inconsciente freudiano, mediatizan el comportamiento psicosocial del soberano de la creación.

No creo necesario insistir en la complejidad técnico-interpretativa que implica para Estheysis desdoblarse en dos personajes que, desde la vertiente psicológica, no tienen ningún punto de tangencia, y desde la óptica psicoanalítica ortodoxa, van de la Madre Teresa de Calcuta (Odette) al Adolf Hitler (Odile); seres divino y malévolo que yacen en las regiones más profundas de la psiquis humana, y se encuentran separados por una frágil línea imaginaria que la bailarina cruza sin apenas darse cuenta de ello.

Por la impecabilidad con que desempeñara el papel del fogoso príncipe, Adrián Masvidal justifica —con creces— los premios y reconocimientos obtenidos durante su época de estudiante de la Escuela Nacional de Ballet, en certámenes nacionales y foráneos de esa disciplina artística; lauros que lo identifican como discípulo aventajado de la casi septuagenaria Escuela Cubana de Ballet, valorada por la crítica internacional como una de las mejores del orbe académico, en lo que respecta a la enseñanza de la danza clásica.