El teatro frente a la incoherencia

El teatro frente a la incoherencia

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    El teatro frente a la incoherencia

El arte teatral concebido como un medio de comunicación masiva es un medio eficaz para abordar el tema de las relaciones interpersonales, desde una óptica comunicacional.  Esta es una de las intenciones artísticas de la agrupación El paso teatro con su más reciente entrega escénica Incomunicaciones, donde la puesta en escena, dirección artística y general está a cargo de Daisy Sánchez y Harold Vergara. Esta obra es una comedia que tiene una duración de 35 minutos y el elenco está integrado por Ana León, Camila Monreal, Gabriela Ramírez, Franklin López, Gilberto Ramos y Eliecer Londres. Dicho montaje estará disponible al público durante el  mes de julio hasta principios de agosto, en el teatro Bertolt Brech, Vedado, en los horarios habituales de la institución. Según notas al programa, Incomunicaciones es un estudio para montaje que forma parte de un proyecto mayor, más ambicioso: Parejalogia, una serie teatral de dos capítulos prevista para finales del 2018.

Dos visiones de sus directores se conectan en un mismo diálogo: masculino y femenino. Un mismo relato visto desde esas perspectivas, un encuentro final cara a cara entre ambos, determinará el futuro de esos roles. Incomunicaciones es una pieza de divertimento, reflexión y retroalimentación popular que persigue pasar un buen rato en tiempos de tanta angustia y desesperación, donde el teatro sigue apostando por una felicidad tan necesaria. 

Como todos conocemos, el arte teatral puede ser analizado como acto comunicacional. En este sentido, nos apegamos a la idea de que es imposible no comunicar, ya que en cada acción que realizamos estamos inmersos en un proceso de comunicación con características específicas. De modo que existe una estrecha relación entre teatro, comunicación y relaciones interpersonales, todo lo anterior insertado en un contexto determinado.

El discurso escénico es reafirmador del bienestar físico y emocional del individuo. De hecho el teatro y el arte en general es una parte importante de la condición humana. Desde una perspectiva biologicista algunos podrían decir que el sujeto puede vivir sin la creación artística, planteando que no es imprescindible como la necesidad de alimentarse. Desde ese punto de vista podríamos estar de acuerdo con la idea anterior. Sin embargo los efectos sobre la calidad de vida del individuo serian evidentes en su conducta social. El arte nos permite buscar la coherencia perdida en las relaciones disfuncionales con el medio circundante, elaborando nuevos conceptos sobre dicha realidad. Frente a estas incoherencias, el arte teatral juega un rol  transformador. Quiere decir que pensamiento artístico, de modo gradual, puede influir en la modificación de algunos rasgos de la personalidad del sujeto. En principio, el teatro comienza a reescribir la historia en términos de humanidad sin discriminaciones. Ahora bien, la praxis teatral dirá si esto se cumple o no.

Con respecto a la escenografía de la obra Incomunicaciones, es discreta y efectiva, pues está en función de la acción dramática. El vestuario y el maquillaje resultan importantes en la caracterización de los personajes. Utilizan la luz natural, lo cual los acerca al público, al dar la sensación de que no existe la habitual distancia entre escenario y espectadores. Además, los intérpretes interactúan con los espectadores en varios momentos de la obra, lo cual permite establecer una peculiar relación emocional con el público por medio de un proceso de identificación. Esto es acompañado de un debate al finalizar el montaje, algo que retroalimenta a los directores y les da la oportunidad de mejorar algunos aspectos de la obra. Quizás solo debamos sugerir tener cuidado cuando utilizamos un lenguaje coloquial (algo legítimo y respetable) y nos planteamos  disminuir las distancias que existen entre los creadores y el público. Esto en principio puede ser un valor añadido, no obstante, es conveniente no perder de vista que el teatro jamás funcionará con los mismos códigos con que lo hacemos nosotros en la vida cotidiana. En esta dirección siempre debemos conocer los límites. Incomunicaciones es una obra optimista que nos confirma una vez más que el individuo no ha perdido la fe en el futuro, la fe en el progreso científico-técnico que inevitablemente redundará en bienestar físico y emocional para el sujeto.